Hacía 36 años que no éramos campeones de un Mundial de fútbol y por eso toda la Argentina festeja por estas horas el gran logro de la Selección Nacional. Pero el verdadero campeonato ya estaba ganado desde hacía tiempo, incluso desde antes del inicio de la Copa del Mundo Qatar 2022.
Niños y niñas, algunos en brazos de sus padres, fueron una parte esencial de los festejos en toda la ciudad de Buenos Aires. Además de aportar su energía y su ilusión por intentar ver a los jugadores, dejaron en claro cuál fue el verdadero objetivo cumplido por el seleccionado que conduce Lionel Scaloni.
Venus y Milagros, dos primas de Quilmes de menos de 10 años que estuvieron en Plaza de Mayo desde las 9 de la mañana vendiendo bebidas junto a sus abuelo, nos muestran un camino que debemos cuidar y respetar para crecer como sociedad.
Con máscaras de Lionel Messi, los labios pintados de celeste y blanco, glitter y vinchas, las pequeñas festejan, a su modo, que la Copa está de nuevo en suelo argentino. Tal vez ignorando que su presente las obligue a seguir vendiendo bebidas en las calles porteñas por un tiempo más, pero lo cierto es que las dos nenas no pueden disimular sus ganas de conocer a sus héroes desde cerca.
“Queremos ver a (Lionel) Messi y a (Ángel) Di María, porque mi papá se parece a él”, le contó Mili a AIRE, mientras estaba atenta a sus potenciales clientes que rodeaban el puesto improvisado que montaron sus abuelos a metros del mítico Cabildo.
Ante la consulta de si estaban felices, ninguna dudó en responder de forma positiva. Sin hablar de lo estrictamente futbolístico, dieron a entender que el equipo las inspiraba y que se identifican con su esencia y su valentía, que la felicidad no era solo por salir campeones del mundo, sino por pelearla muchas veces desde atrás para finalmente terminar como vencedores.
Ese es el gran mensaje que nos dejó la Selección Argentina en Qatar 2022. Y el propio Messi lo dijo con sencillez y claridad en una reciente publicación en su cuenta de Instagram: “Muchas veces el fracaso es parte del camino y del aprendizaje y sin las decepciones es imposible que lleguen los éxitos”.
A lo largo de estas primeras 48 horas post-Mundial, AIRE recorrió toda la ciudad de Buenos Aires y pudo toparse con cientos y cientos de “Milis y Venus” que, con sus banderas argentinas como capas y sus máscaras con las caras de los jugadores, nos enseñaron el verdadero sentido del logro que consiguió la Selección Argentina.
Ojalá sepamos capitalizar esa felicidad para que la gloria no nos sea esquiva la mayoría del tiempo.
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