El móvil de Aire de Santa Fe se acercó a la ciudad de Santo Tomé para visitar a Assad Charchaflie, el hincha "sabalero" más longevo, que este miércoles cumple 100 años. Charchaflie nació en Siria, peleó en la Segunda Guerra Mundial, llegó a Argentina, se mudó a Santo Tomé y se hizo hincha de Colón.
"Estoy contento, agradecido a ustedes, a todo, Dios me ayuda", dijo, emocionado. Llegó a Santa Fe en 1958 y se radicó en la ciudad vecina a la capital provincial en 1970. No volvió a irse de allí.
Aquel 23 de octubre de 1954 quedó grabado en la retina de Assad: Colón ganaba 2-1 a Atlanta en Villa Crespo. Era la décima fecha de la segunda rueda de un torneo que iba a tener a Colón como protagonista. Terminó aquel torneo en el segundo puesto compartido con Argentinos Juniors, campeonato que quedó en manos de Estudiantes Eva Perón de Buenos Aires.
Fue el primer partido que vio Assad Charchaflie: el conjunto rojinegro terminó por robar su corazón.
Luego vinieron otros momentos memorables que el "sirio" recordaría con mucho cariño, como el partido ante el Santos de Pelé. También lo recuerda Jorge, uno de sus hijos, quien durante esos años fue mascota del club de barrio Centenario. "Todavía recuerdo el gol de Demetrio Gómez; le ganamos 2 a 1 con gol de Demetrio precisamente. Desde que tengo uso de razón, como él (por Assad) era fotógrafo, íbamos a la cancha. Tengo miles de fotos con estos equipos", contó Jorge al móvil de Ignacio Laurenti para el programa Ahora Vengo que conduce Luis Mino por Aire de Santa Fe.
De Siria a Santa Fe, sin escala
Nacido en Alepo, capital de Siria, el 9 de septiembre de 1920, Assad se enlistó en el ejército para pelear en el bando de los aliados de la Segunda Guerra Mundial. Siria era aliado de Francia. Como telefonista, Charchaflie debió cargar en su hombro el fusil para defender su patria, siete hermanos y sus padres, según cuenta “Rio Noticias”.
Un vez terminado el conflicto bélico, este abuelo de 16 nietos y 5 bisnietos llegó al país en 1949. Vivió en Buenos Aires hasta 1958 y luego llegó a Santa Fe, para posteriormente mudarse a Santo Tomé, donde vive hasta la actualidad. Se ganaba la vida como vendedor ambulante, carpintero, verdulero, fletero y hasta armando pinceles y brochas para pintar.
Un apasionado por el fútbol, su pasión por Colón se equipara con el amor por su numerosa familia. Fanático también del backgammon o el solitario (según cuentan sus hijas), Assad pasa sus horas jugando en la PC y disfruta de los asados de los domingos, en especial de la pileta.
Su relación con el Sabalero quedó inmortalizada, no solo por ser nombrado socio vitalicio por Ítalo Giménez, sino que siendo fotógrafo del equipo ayudó al rojinegro a ganar un encuentro ante Los Andes. Una pelota que salía de la cancha dio en su cámara y el árbitro convalidó el tanto. Assad también “jugó”.
A Assa le gusta leer el diario y se divierte jugando a la Loba con sus nietos.
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“Los mejores momentos de mi vida fueron cuando me enamoré, los nacimientos de mis hijos, nietos y bisnietos y los goles de Colón”, dijo el propio Charchaflie.
¿Sus claves para llegar al centenar de años? “Yo rezo todo el día, y es un mandato de Dios que hoy este acá, les digo que confíen en Dios, Dios me ayudo mucho para que hoy esté vivo”, concluyó Assad, el socio vitalicio más longevo de Colón.







