La dura historia del ex futbolista que jugó la Libertadores, perdió la visión de un ojo y ahora vende sándwiches en bicicleta
El exdelantero de Estudiantes atraviesa un difícil momento de salud y se quedó sin trabajo. A los 33 años, salió a vender sándwiches por las calles de Rosario para mantener a sus dos hijos.
La historia del exjugador que vende sándwiches tras quedar ciego de un ojo.
La vida de Matías Rosso cambió por completo. El rosarino de 33 años supo jugar en la Primera División del fútbol argentino y disputar la Copa Libertadores con Estudiantes de La Plata. Sin embargo, lejos de las canchas y después de atravesar diferentes dificultades personales, hoy enfrenta una situación compleja: perdió gran parte de la visión de un ojo, se quedó sin trabajo y busca salir adelante con la venta de sándwiches en bicicleta.
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Detrás de la historia de este exfutbolista hay una lucha cotidiana por la salud y, fundamentalmente, por el bienestar de su familia. Con dos hijos que dependen de él, Rosso decidió reinventarse y buscar una alternativa para generar ingresos en las calles de Rosario.
“¡Bueno, ya que me quedé sin laburo, a partir de mañana voy a salir a vender sándwiches en la bici! Voy a andar por el centro de Rosario. Tengo dos hijos hermosos por los cuales no voy a bajar los brazos nunca”, escribió en sus redes sociales, en un mensaje que rápidamente despertó muestras de solidaridad.
El problema de salud que cambió su vida
La situación médica de Matías Rosso se agravó de manera repentina. Según contó, un día se despertó y prácticamente no podía ver con el ojo izquierdo. La preocupación lo llevó a acudir a una guardia junto a su pareja, donde, después de realizarle diferentes estudios, recibió el diagnóstico.
“Un día me desperté y no veía de un ojo. Me fui a la guardia con mi mujer, me hicieron todos los estudios y ahí me dijeron que se me había hecho una retinopatía por la diabetes y una trombosis”, relató.
El exdelantero convive con la diabetes desde 2015, cuando llegó a Estudiantes de La Plata. Ahora, la enfermedad le provocó una complicación que afecta su visión y modificó su vida cotidiana. Mientras espera nuevas consultas médicas, mantiene la esperanza de recuperar parte de la vista y evitar que el problema avance en el otro ojo.
“Hay algunas posibilidades de que se pueda revertir un poco lo del ojo. La fe es lo último que se pierde”, expresó, esperanzado en que los tratamientos puedan ayudarlo.
De jugar en Primera División a buscar trabajo para mantener a su familia
La carrera futbolística de Rosso tuvo momentos importantes. Se formó en Chacarita Juniors, club con el que consiguió el ascenso a la Primera B Nacional en 2014. Su rendimiento le permitió dar el salto a Estudiantes de La Plata, donde jugó en Primera División y tuvo la oportunidad de disputar partidos de la Copa Libertadores.
También pasó por Aldosivi, tuvo otra etapa en Chacarita y vistió las camisetas de Estudiantes de Buenos Aires y Gimnasia y Tiro de Salta.
Sin embargo, una fractura de tobillo y la llegada de la pandemia de coronavirus complicaron su continuidad en el fútbol profesional. En 2020, sin conseguir un nuevo club, tuvo que comenzar otra etapa y buscar distintas alternativas laborales.
Durante cuatro años trabajó en un comercio. Después compró un auto para manejar con una aplicación de transporte y, más tarde, consiguió empleo como repartidor para una fiambrería. Pero las dificultades económicas y la pérdida de su último trabajo lo obligaron a encontrar una nueva salida.
“En la pandemia no conseguí más club y me tocó salir a buscar trabajo. Estuve cuatro años en un comercio grande, después me compré un autito para hacer Uber y más tarde conseguí repartir para una fiambrería. Había que trabajar de lo que sea”, contó.
La ayuda de su pareja y el sueño de volver a trabajar
En medio de las dificultades, Rosso cuenta con el acompañamiento de su pareja, con quien comparte la vida desde hace más de 16 años. Ella es quien prepara las viandas y los sándwiches que él sale a vender para generar ingresos.
“Me conoce de toda la vida y está conmigo en las buenas y en las malas. Hoy ella me cocina las viandas y los sándwiches para que yo salga a venderlos”, explicó.
La repercusión de su historia en las redes sociales también le permitió recibir mensajes de apoyo de antiguos compañeros, hinchas y personas que se solidarizaron con su situación.
“Me mandaron mensajes varios excompañeros y mucha gente que no conozco. Una persona me pidió que ponga un alias y se armó una ayuda hermosa”, contó, agradecido por la respuesta que recibió.
Pese a la solidaridad, su principal objetivo es conseguir una oportunidad laboral que le permita recuperar la estabilidad económica y garantizarles un futuro mejor a sus hijos.
“Lo primordial hoy es conseguir un trabajo formal para seguir dándole una vida digna a mis hijos, porque sé que se lo merecen”, afirmó.
Con info de TN.








