martes 17 de mayo de 2022
Deportes Carlos Reutemann |

La carrera automovilística de Carlos Alberto Reutemann, un campeón sin corona

El "Lole" está considerado como uno de los mejores pilotos de la historia argentina, y uno de las más reconocidos y admirados a nivel internacional. En 1981 se consagró subcampeón de la Fórmula 1, categoría de la que fue protagonista durante diez años.

Merced a su enorme talento, Carlos Alberto "Lole" Reutemann fue, es y será reconocido como uno de los mejores pilotos de nuestra historia. Detallista, observador y, además, con un don especial para poner a punto sus máquinas, fue un permanente protagonista en todas las categorías en las que participó. Lo hizo con autos de Turismo (también brilló con los de rally) y con monopostos donde, ya incorporado a la Fórmula 1, supo imponerse en uno de los circuitos más peligrosos del mundo, como Nürburgring, o que requieren la máxima concentración y habilidad al volante, como el callejero de Mónaco.

Durante años, los argentinos madrugaron para ver por televisión su brillante paso por la máxima categoría del automovilismo mundial en la que –sin la más mínima duda– mereció coronarse pero, en 1981, el título se le escapó por apenas un punto. No obstante, su manejo prolijo y veloz, su irrenunciable caballerosidad deportiva y, sus inolvidables duelos con los mejores pilotos de su época –muchos de ellos, campeones mundiales–, hacen que la trayectoria de Carlos Alberto Reutemann sea una de las que señalen el rumbo a seguir por las futuras generaciones de pilotos nacionales.

De origen rural

Carlos Alberto Reutemann nació el domingo 12 de abril de 1942 en Manucho, una pequeña localidad ubicada 40 kilómetros al norte de la capital de Santa Fe. Es descendiente de suizos alemanes que desarrollaron actividades agropecuarias en Grütly, a unos 30 kilómetros de Esperanza –la primera colonia agrícola de la Argentina– donde unas 200 familias europeas se afincaron a fines del siglo XIX merced al arduo trabajo del salteño Aarón Castellanos.

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El domingo 30 de mayo de 1965, debutó oficialmente en el Turismo Mejorado Anexo J, en La Cumbe, Córdoba. Lo hizo con un Fiat 1500 de la escudería Grossi. Clasificó en la sexta posición (entre 31 participantes) pero, a poco de largar, debió abandonar por problemas mecánicos.

El domingo 30 de mayo de 1965, debutó oficialmente en el Turismo Mejorado Anexo J, en La Cumbe, Córdoba. Lo hizo con un Fiat 1500 de la escudería Grossi. Clasificó en la sexta posición (entre 31 participantes) pero, a poco de largar, debió abandonar por problemas mecánicos.

Carlos fue el segundo hijo del matrimonio del productor agropecuario Enrique Reutemann, y la italiana Flora Molina, quienes vivían en la estancia La Turquina, a unos 4 kilómetros del casco del pueblo. Su hermano mayor, Enrique, nació el 9 de agosto de 1938, y se convertiría en martillero público.

Se crió en el campo donde, desde muy pequeño, aprendió las labores básicas de la vida en dicho lugar, tales como ordeñar, sembrar y cosechar. Cursó sus estudios primarios en la escuela Nº 521 Simón de Iriondo, de Manucho –recorriendo diariamente 10 kilómetros a caballo para asistir al colegio– y, en esta etapa de su vida, surgió el apodo con el que se lo conocería por siempre. Cuando sus compañeros lo invitaban a jugar a la salida de la escuela, Carlos se excusaba diciendo: “No puedo ir a jugar porque voy a ver a «lolechone»" (los lechones que criaba don Enrique).

Su pasión por los autos se manifestó cuando, con solo 8 años, ya manejaba tanto el tractor de la estancia, como el Ford A modelo 1929 de su padre. Cursó los estudios secundarios en el Colegio de la Inmaculada en Santa Fe –donde, en esa época, asistió como pupilo– y, además, se interesaba cada vez más por las competencias automovilísticas. Carlos leía todas las noticias sobe el Turismo Carretera, el Anexo J (que, con los años, se convertiría en el Turismo Nacional) y, también, seguía los certámenes internacionales, especialmente la Fórmula 1.

Tras recibirse de bachiller, regresó al campo de sus padres, donde trabajó a la par de cualquier peón. Pero, su futuro, no estaba en el campo. “Yo era un loco de los fierros", recordaría años después.

Su debut en Córdoba

En 1964, los hermanos Carlos y Américo Grossi, titulares de la concesionaria Fiat del mismo nombre, compraron un Fiat 1500 y, junto con la compañía capitalina Automóviles Alvear, participaron de algunas pruebas de la temporada de ese año del Turismo Nacional. El auto, que se preparaba en Rafaela, quedó libre al año siguiente –porque el piloto titular, Heriberto Bohnen, viajaría al exterior– y, Carlos, que iba a todas las carreras que podía, les insistía en todo momento a Ángel Batres y Félix Chiche Crocce –dos de los gerentes de la firma Grossi– que le dieran la oportunidad de conducir el auto.

Tal fue su tenacidad que, en mayo de 1965, accedieron a su pedido y, la prueba, se realizó en La Cumbre, Córdoba, donde la Escudería Grossi participaría de su primera carrera de la temporada, denominada Alturas de Punilla. El otro piloto que evaluarían sería el rafaelino Luis Ángel Keller.

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El domingo 11 de julio de 1965, en el circuito Onofre Marimón, de Villa Carlos Paz, el novato santafesino, de 23 años, festejaría su primera victoria. En la foto, recibiendo el premio por la misma.

El domingo 11 de julio de 1965, en el circuito Onofre Marimón, de Villa Carlos Paz, el novato santafesino, de 23 años, festejaría su primera victoria. En la foto, recibiendo el premio por la misma.

Al repasar el examen que definió su ingreso al automovilismo profesional, Reutemann recordaría: “En una parte del circuito, saliendo de San Esteban, había una «S», en bajada. Una «S» muy, muy rápida; una «S» de 4ª velocidad. Nunca me voy a olvidar que venía en el Fiat a 6300 rpm en 4ª, que habrán sido unos 160 km/h en aquella época y, a la «S», la tomé a fondo, como venía. Y ellos (los hermanos Grossi) estaban justo en esa curva y quedaron muy impresionados. Después, fuimos a correr muchos años al mismo circuito. Fuimos con las coupé Fiat oficiales, con mejores autos, con mejores cubiertas, yo más entrenado, con mucha más experiencia y siempre hacía la misma prueba. Ponía el auto a 6300 y nunca más la pude tomar a 6300. Así que ese día fue –mirando al cielo–, no sé... Debe haber sido una cuestión de suerte", estimó.

Lole fue el elegido y, el domingo 30 de mayo de 1965, debutó oficialmente en el Turismo Mejorado Anexo J, en un trazado de 20 kilómetros que recorría La Cumbre, Cruz Chica, Cruz Alta, Los Cocos y San Esteban y, desde allí, retornaba a La Cumbre. Clasificó en la sexta posición (entre 31 participantes) pero, a poco de largar, debió abandonar por problemas mecánicos en su Fiat 1500.

Pero tuvo rápida revancha ya que, el domingo 11 de julio siguiente, en el circuito Onofre Marimón, de Villa Carlos Paz –que comenzaba en dicha localidad, seguía por Villa Allende, el Pan de Azúcar, Cosquín, Santa María y regresaba al punto de partida–, el novato santafesino, de 23 años, festejaría su primera victoria, escoltado por el platense Osvaldo Juchet y el tucumano Ítalo Maresio.

No solo eso: Reutemann se consagraría campeón de la categoría en los tres años siguientes. Logró su primer título en 1966, al sumar 49 puntos, y fue escoltado por el capitalino Alberto Rodríguez Larreta (Larry), con 31,5. Al segundo, lo obtuvo en 1967, con 63,5 unidades, seguido por el porteño Francisco Alberto Mayorga, con 33,5 y, en el tercero, en 1968 (en esta temporada, ya como piloto de la Scuderia Concesionarios, como se llamaba el equipo oficial Fiat), fue escoltado por el cordobés Jorge Ahumada.

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Parte de la Escudería Grossi, con la que se coronaría campeón en 1966 y 1967 en el Turismo Mejorado Anexo J que, con los años, se convertiría en el Turismo Nacional. A su tercer título consecutivo lo conquistaría en 1968, ya como piloto de la Scuderia Concesionarios, como se llamaba el equipo oficial Fiat.

Parte de la Escudería Grossi, con la que se coronaría campeón en 1966 y 1967 en el Turismo Mejorado Anexo J que, con los años, se convertiría en el Turismo Nacional. A su tercer título consecutivo lo conquistaría en 1968, ya como piloto de la Scuderia Concesionarios, como se llamaba el equipo oficial Fiat.

En 1966, Reutemann también había debutado en la Mecánica Argentina Fórmula 1 en las 500 Millas de Rafaela, con el De Tomaso-Fiat que los Grossi prepararon para él. En su primera prueba con un monoposto y, en un circuito donde la relación peso-potencia no era la mejor para su auto, Lole finalizó 5º, en una competencia que ganó el capitalino Jorge Cupeiro (Maserati-Chevrolet), escoltado por el sanjuanino Eduardo José Copello (Maserati-Tornado).

Turismo Carretera, y la selección para la Fórmula 2

En 1967, Lole también sumó kilómetros con el De Tomaso-Fiat de la MA F1, con el que arribó 6º en las 500 Millas de Rafaela. "No puedo hacer mucho con 108 HP", reconocería ya que, en realidad, su auto era un Fórmula 2. Por eso, tanto él como los hermanos Grossi aspiraban a que se creara la Mecánica Argentina F2.

Y, como en 1968 el Automóvil Club Argentino tampoco organizó el certamen de esta categoría, Reutemann le escribió una carta a Oscar Alfredo Gálvez quien, desde hacía muchos años, establecía las políticas deportivas de Ford, y le pidió una prueba para correr con la marca en el Turismo Carretera. Y, la respuesta del Aguilucho, fue afirmativa.

“Igual, en esos años su mente ya estaba en la Fórmula 1. Leía cuanta revista pasaba por sus manos. Autos, carreras, equipos, constructores, personajes, todo lo tenía en su cabeza, así como el libro de (el italiano) Piero Taruffi (The Technique of Motor Racing, con prólogo de Juan Manuel Fangio), que lo sabía de memoria", recordaría Américo Grossi.

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En 1966, Reutemann debutó en la Mecánica Argentina Fórmula 1 en las 500 Millas de Rafaela, con el De Tomaso-Fiat que los Grossi prepararon para él. En su primera prueba con un monoposto, y finalizó 5º.

En 1966, Reutemann debutó en la Mecánica Argentina Fórmula 1 en las 500 Millas de Rafaela, con el De Tomaso-Fiat que los Grossi prepararon para él. En su primera prueba con un monoposto, y finalizó 5º.

“Decidí correr con Ford en el TC porque mi idea era ir a correr a Europa y, el mejor contacto que uno podía tener para competir allá, era Ford. Los motores Cosworth dominaban en la Fórmula 1 y, en Sport Prototipos, la marca ganaba con el GT 40. Para mi ambición deportiva, era un paso muy importante”, explicaría Lole sobre su decisión de conducir un auto del Óvalo.

Entre tanto vértigo y velocidad, Reutemann se casó el 18 de mayo de 1968 con María Noemí Claudia Bobbio, hija de don Marcos Bobbio, fundador de Canal 13 de Santa Fe, y tuvieron dos hijas: Cora Inés (madre de su único nieto, Santiago Bautista Diez), y Mariana. Tras divorciarse de Mimicha en 2006, el 16 de diciembre de ese mismo año contrajo enlace con Verónica Ghío, su actual esposa.

Lole debutó en el Turismo Carretera el domingo 28 de julio de 1968 en las 100 Vueltas de Shell en el Autódromo de Buenos Aires. Lo hizo con el Falcon Angostado (llamado así porque la carrocería estaba recortada 150 mm en el centro), de la Comisión de Automovilismo Deportivo de Concesionarios Ford, que estaba impulsado por un motor F100 V8 de 4000 cc y 300 HP, que alcanzaba los 260 km/h, con el que ganó la 2ª serie (a 50 vueltas) y culminó 4º por suma de tiempos.

En total, Reutemann disputaría 14 pruebas en esta categoría y, su mejor ubicación, fue un 2º puesto en Buenos Aires, el domingo 25 de mayo del año siguiente, detrás de su comprovinciano Carlos Alberto Pairetti (Il Matto nació en Clucellas), que se impuso con su Liebre-Chevrolet MK III.

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Lole debutó en el Turismo Carretera el domingo 28 de julio de 1968 en las 100 Vueltas de Shell en el Autódromo de Buenos Aires. Lo hizo con el Falcon Angostado (llamado así porque la carrocería estaba recortada 150 mm en el centro), que estaba impulsado por un motor F100 V8 de 4000 cc y 300 HP, que alcanzaba los 260 km/h, con el que ganó la 2ª serie (a 50 vueltas) y culminó 4º por suma de tiempos. (Foto 5)

Lole debutó en el Turismo Carretera el domingo 28 de julio de 1968 en las 100 Vueltas de Shell en el Autódromo de Buenos Aires. Lo hizo con el Falcon Angostado (llamado así porque la carrocería estaba recortada 150 mm en el centro), que estaba impulsado por un motor F100 V8 de 4000 cc y 300 HP, que alcanzaba los 260 km/h, con el que ganó la 2ª serie (a 50 vueltas) y culminó 4º por suma de tiempos. (Foto 5)

Durante 1968, Reutemann también ganaría la Selección de Pilotos YPF para la Temporada Internacional de F2, y su posterior participación en ella, en la que Lole se midió en el circuito Nº 5 de Buenos Aires con los mejores pilotos de su generación, seleccionados por el periodismo especializado nacional: el azuleño Oscar Mauricio Franco, los arrecifeños Carlos Marincovich y Luis Rubén Di Palma, el balcarceño Oscar Cacho Fangio, y el tucumano Nasif Estéfano.

Se utilizaron los tres Brabham-Cosworth que el ACA había recibido en donación tras la temporada de Fórmula 3 y, los dos mejores, integrarían el Equipo Tecno Club YPF en las cuatro competencias internacionales que se disputarían en el país: Buenos Aires I, Córdoba, San Juan y Buenos Aires II.

Aunque tanto Lole como Marincovich, el otro seleccionado, abandonarían en todas las pruebas por los múltiples problemas que presentaron los autos, el santafesino recibió un guiño del destino: en la última, el rafaelino Oreste Berta lo pidió para correr con su Brabham-Cosworth que Eduardo Copello dejó libre por una lesión.

Reutemann asombró a todos con su labor: finalizó 8º en la 1ª serie (en la que sostuvo un gran duelo con el suizo Clay Regazzoni) y, en la 2ª, se mantuvo en el 5º puesto, detrás del austríaco Jochen Rindt, el suizo Jo Siffert, y los británicos Jackie Oliver y Piers Courage, antes de que se rompiera su motor. Así, Lole demostró sus grandes condiciones, y con las que podía luchar mano a mano con los europeos.

La temporada de 1969 sería la última en la que Reutemann correría en la Argentina. "Ese año, estaba decidido a dejar todas mis cosas acá y me iba. Tenía el pasaporte listo para irme a fines de febrero. Íbamos a comprar un auto en agosto, el Brabham BT30, para correr allá y vivir en Inglaterra ocho meses. Pero lo único que querían los dueños del auto era que se hiciera la Temporada Internacional acá, a fin de año. Y a medida que pasa el tiempo es peor, Argentina parece que no tiene fecha, así que no va", señalaría Lole en una entrevista televisiva de la época.

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Integrando el equipo ACA-Sepac, debutó en la Fómula 2 Europea el domingo 12 de abril de 1970 –el día que cumplió 28 años– en el legendario circuito de Hockenheim, Alemania. Lo hizo con el Brabham BT30-Cosworth y, hasta lideró la segunda carrera durante siete vueltas. Lole obtuvo un 8º puesto final en la sumatoria de tiempos.

Integrando el equipo ACA-Sepac, debutó en la Fómula 2 Europea el domingo 12 de abril de 1970 –el día que cumplió 28 años– en el legendario circuito de Hockenheim, Alemania. Lo hizo con el Brabham BT30-Cosworth y, hasta lideró la segunda carrera durante siete vueltas. Lole obtuvo un 8º puesto final en la sumatoria de tiempos.

Después de su paso por el TC (donde aún se recuerda su abandono en la curva de Chapuy, cuando que venía para ganar la XX Vuelta de Santa Fe), el santafesino disputó cuatro competencias de Sport Prototipos con un Huayra de Heriberto Pronello, que volaba gracias a su avanzado diseño aerodinámico y el motor Ford de casi 330 HP. Por caso, en Rafaela rozaba los 280 km/h.

Se volcó a la MA F2 y, con el BWA T322-Fiat del equipo del ACA, se convirtió en el primer campeón en la temporada inaugural de la nueva categoría, en la que logró cinco victorias. Al mismo tiempo, el Automóvil Club Argentino realizaba las gestiones con el presidente de facto, general Juan Carlos Onganía, para llevar a la Fórmula 2 Europea a los dos pilotos de su equipo: Carlos Alberto Reutemann y el capitalino Benedicto Chiche Caldarella, de gran experiencia motociclística, y que hasta había ganado el GP de la Argentina de 1962 en la categoría de 500 cc.

Su desembarco en Europa

Para equipar a esta Misión Argentina en el Campeonato Europeo de F2, que estaría a cargo de Héctor Staffa –de la Mesa de Carreras del ACA–, se compraron en Inglaterra dos Brabham BT30 nuevos (a un valor de 2950 libras esterlinas cada uno), seis motores Cosworth 1.6 de 270 HP (cada uno costó 2500 libras), los respectivos repuestos, 36 neumáticos Firestone, y hasta un motorhome (con la inscripción “Visite Argentina” en cinco idiomas) para movilizarse y vivir en el viejo continente a lo largo de las diez fechas del certamen, con una inversión total de 200.000 dólares, desembolsados por la Secretaría de Estado de Promoción y Asistencia a la Comunidad (Sepac), del Ministerio de Bienestar Social, y la petrolera YPF.

Integrando el equipo ACA-Sepac, el inolvidable debut se produjo el domingo 12 de abril de 1970 –el día que Lole cumplió 28 años– en el legendario circuito de Hockenheim, Alemania. La prueba se llamó Jim Clark Memorial, en honor al Escocés Volador que, en 1968, falleció en este trazado y, también, en una carrera de F2. Por entonces, el circuito medía 6.823 metros, con largas rectas que travesaban un muy frondoso bosque y, en este escenario, que era uno de los más más veloces y riesgosos del mundo, el piloto santafesino dejó su huella.

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El domingo 24 de enero de 1971, en el circuito Nº 9 del Autódromo de Buenos Aires y, al volante del McLaren M7C-Cosworth Nº 16, de 440 HP, disputó una prueba no puntable de la Fórmula 1, que volvía al país tras una ausencia de 11 años. Lole largó 5º una competencia en la que se corrieron dos series a 50 giros cada una, y finalizó 3º.

El domingo 24 de enero de 1971, en el circuito Nº 9 del Autódromo de Buenos Aires y, al volante del McLaren M7C-Cosworth Nº 16, de 440 HP, disputó una prueba no puntable de la Fórmula 1, que volvía al país tras una ausencia de 11 años. Lole largó 5º una competencia en la que se corrieron dos series a 50 giros cada una, y finalizó 3º.

Tras clasificar 5º, en la primera carrera se tocó con el Lotus 69-Cosworth de Jochen Rindt (quien, el sábado 5 de septiembre siguiente, perdería a vida en Monza y, poco después, se convertiría en el único campeón mundial de la F1 post mortem de la historia), y finalizó 10º. Y, en la segunda carrera, ¡lideró la misma durante siete vueltas! hasta que, por un leve despiste, finalizó 9°. En su estreno absoluto en Europa, obtuvo un 8º puesto final en la sumatoria de tiempos. En esta temporada, donde todos los trazados fueron desconocidos para él, su mejor resultado fue una 5ª posición en la última fecha (nuevamente en Hockenheim) y finalizó 13º en el certamen.

Al año siguiente, su coequiper fue el cordobés Carlos Ruesch y, el desempeño de Carlos, fue brillante: obtuvo el subcampeonato, detrás del sueco Ronnie Peterson (quien sumó 54 puntos, contra 40 del santafesino), piloto oficial de March, y subió nueve veces al podio. Además, Reutemann se dio el gusto de ganar por primera vez en el viejo mundo: lo hizo el domingo 26 de septiembre, en el circuito de Albi, Francia, de 3636 metros, con pole y vuelta rápida incluidas.

En las primeras seis fechas del certamen de 1971 –el primero donde los F2 comenzaron a utilizar los neumáticos slicks–, condujo el viejo BT30 y, en las cinco restantes (la prueba en Pergusa, Italia, fue cancelada), el nuevo BT36. En total, Reutemann disputó 23 carreras en la Formula 2 (entre puntables o no), de las que abandonó solo una vez y, en 15 de ellas, finalizó en el top ten.

En octubre, Lole viajó a Inglaterra y firmó su contrato con Brabham para correr el Mundial de Pilotos de la F1 de 1972 y todas las carreras no puntables, como coequiper del británico Graham Hill, campeón en 1962 y 1968. De yapa, fue invitado a participar de la Victory Race de Brands Hatch, con un BT33, donde Jackie Stewart y Ken Tyrrell estarían de festejo: el escocés celebraría su segundo título de Pilotos y, el británico, el único de Constructores que, ese año, obtendría su equipo. En esta prueba, que tuvo lugar el martes 24 de octubre, Lole finalizó 9° y, la misma, solo duró 15 vueltas, debido al accidente fatal que sufrió el suizo Jo Siffert (BRM P153).

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Su debut oficial fue en la Fórmula 1 fue en GP de la Argentina de 1972, donde logró la pole en el circuito Nº 9 del Autódromo porteño con su Brabham BT34-Cosworth, relegando por 22/100 al campeón vigente, Jackie Stewart (Tyrrel 003-Cosworth). El santafesino arribaría 7º en esta carrera.

Su debut oficial fue en la Fórmula 1 fue en GP de la Argentina de 1972, donde logró la pole en el circuito Nº 9 del Autódromo porteño con su Brabham BT34-Cosworth, relegando por 22/100 al campeón vigente, Jackie Stewart (Tyrrel 003-Cosworth). El santafesino arribaría 7º en esta carrera.

Tras solo dos temporadas en Europa, el piloto santafesino se había ganado merecidamente su lugar en la máxima categoría a la que, en esa época, se llegaba más por talento (como lo fue en su caso) que por dinero.

Su debut en la F1, y su etapa en Brabham

Carlos ya sabía lo que era una carrera de Fórmula 1 ya que, el domingo 24 de enero de 1971, en el circuito Nº 9 del Autódromo de Buenos Aires, de 3.413,66 metros y, al volante del McLaren M7C-Cosworth Nº 16, de 440 HP, disputó una prueba no puntable de la categoría, que volvía al país tras una ausencia de 11 años. Lole largó 5º una competencia en la que se corrieron dos series a 50 giros cada una y, el ganador, por suma de tiempos, fue el neozelandés Chris Amon (Matra MS 120B), seguido por el francés Henri Pescarolo (March 701-Cosworth), a 21s86/100, y Reutemann, quien subió el podio en su primera experiencia en la categoría, a 53s31/100.

Su debut oficial fue en GP de la Argentina de 1972 y, el arranque, no pudo ser mejor: pole position en el circuito Nº 9 del Autódromo porteño con su Brabham BT34-Cosworth, relegando por 22/100 al campeón vigente, Jackie Stewart (Tyrrel 003-Cosworth).

A la fecha, Lole es uno de los cuatro pilotos que debutaron en la F1 y obtuvieron el mejor registro en la clasificación, junto con el italiano Giuseppe Farina (Alfa Romeo 158), en el GP de Gran Bretaña de 1950, en Silverstone (la carrera inaugural de la categoría en la historia); el ítalo-estadounidense Mario Andretti (Lotus 49-Cosworth), en el GP de Estados Unidos de 1968, en Watkins Glen, y el canadiense Jacques Villeneuve (Williams FW18-Renault), en el GP de Australia de 1996, en Melbourne.

Tras 95 giros, la prueba –disputada el domingo 23 de enero– fue ganada por Stewart y, Reutemann, que sufrió problemas con los compuestos 852 de Goodyear (se desgastaron rápidamente, por lo que su auto fue perdiendo rendimiento), finalizó 7º, a dos vueltas del escocés, bajo una ovación del público argentino.

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En 1974, con el modelo BT44-Cosworth, llegó el ansiado primer triunfo en la F1. Lo obtuvo el sábado 30 de marzo, en el GP de Sudáfrica, en Kyalami. Ese mismo año, también ganaría en los GP de Austria y los Estados Unidos, en Österreichring, el domingo 18 de agosto, y el de Estados Unidos, en Watkins Glen, el domingo 6 de octubre, respectivamente.

En 1974, con el modelo BT44-Cosworth, llegó el ansiado primer triunfo en la F1. Lo obtuvo el sábado 30 de marzo, en el GP de Sudáfrica, en Kyalami. Ese mismo año, también ganaría en los GP de Austria y los Estados Unidos, en Österreichring, el domingo 18 de agosto, y el de Estados Unidos, en Watkins Glen, el domingo 6 de octubre, respectivamente.

El jueves 30 de marzo siguiente (que era Jueves Santo), Lole se impuso en el circuito de Interlagos, San Pablo, de 7960 metros, en una prueba sin puntos (con la ausencia de Ferrari, McLaren y Tyrrell, solo participaron 12 autos), y que sirvió como preparación para que, al año siguiente, Brasil organizara su primer GP válido por el Mundial de la F1.

Pero solo 48 horas después, el sábado 1 de abril, protagonizó un serio accidente durante la clasificación para la carrera de Fórmula 2 en el circuito de Thruxton, Inglaterra. Con el Brabham BT38 del Rondel Racing, se despistó a unos 210 km/h cuando se rompió una pieza intermedia entre el palier y una llanta de su auto. Lole sufrió la fractura de su tobillo izquierdo, lesión que lo mantuvo fuera de las pistas más de dos meses, además de perderse los GP de España y Mónaco.

Durante su temporada inicial, en la que el campeón –con 61 unidades– fue el brasileño Emerson Fittipaldi (Lotus 72D-Cosworth), acumuló cinco abandonos y, en la única prueba en la que sumó, fue en el GP de Canadá, el domingo 24 de septiembre, en Mosport Park, donde arribó 4º. Lole finalizó 16º en el certamen, con 4 puntos.

En 1973, con el BT42-Cosworth subió dos veces al podio, con sendos terceros puestos (en el GP de Francia, el domingo 1 de julio, en Paul Ricard, y en el de los Estados Unidos, en Watkins Glen, el domingo 7 de octubre) y, con 16 puntos en total, finalizó 7º en el campeonato que quedó en poder de Jackie Stewart (Tyrrel 006-Cosworth), con 71. Así, el escocés se ciñó su tercera corona mundial.

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Tras desvincularse del equipo Brabham, el santafesino debutó en la legendaria Scuderia Ferrari el domingo 12 de septiembre de 1976, en el GP de Italia, en el veloz circuito de Monza, y finalizó 7º con una 312T2.

Tras desvincularse del equipo Brabham, el santafesino debutó en la legendaria Scuderia Ferrari el domingo 12 de septiembre de 1976, en el GP de Italia, en el veloz circuito de Monza, y finalizó 7º con una 312T2.

En 1974, con el modelo BT44-Cosworth, llegó el ansiado primer triunfo. Lo obtuvo el sábado 30 de marzo, en el GP de Sudáfrica, en Kyalami. Esa enorme alegría fue la revancha para dejar atrás la enorme frustración del GP de la Argentina, el domingo 13 de enero, cuando lideraba cómodamente en el autódromo de Buenos Aires y, a menos de un giro para la bandera a cuadros, abandonó por quedarse sin combustible. "Nos quedamos en la última vuelta, en la 52, llevaba 27 segundos de ventaja. Me faltó menos de medio litro", recordaría Lole en una entrevista que brindó en 2017.

En Kyalami, el santafesino largó 4°. Tras superar al local Jody Scheckter (Tyrrell 006-Cosworth) y al suizo Clay Regazzoni (Ferrari 312 B3), fue por el líder de la carrera, el austríaco Niki Lauda (Ferrari 312 B3), quien había partido desde la pole hasta que, con una maniobra maestra, lo dejó atrás en el 11º giro. A partir de allí, mantuvo un sólido andar y, tras 78 vueltas, se llevó la victoria escoltado por el francés Jean-Pierre Beltoise (BRM P160E), y el británico Mike Hailwood (McLaren M23-Cosworth).

Tras su formidable victoria en territorio africano, Reutemann ganó dos GP más ese año: el de Austria, en Österreichring, el domingo 18 de agosto, y el de Estados Unidos, en Watkins Glen, el domingo 6 de octubre –tras largar desde la pole–, y donde el austríaco Helmut Koinigg (Surtees TS16-Cosworth), murió al despistarse en la 9ª vuelta.

En este campeonato –en el que Fittipaldi logró su segundo título, con un McLaren M23– Lole finalizó 6º, con 32 puntos. Su crecimiento era constante y, su nombre, inspiraba cada vez más respeto.

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En 1978, su coequiper en Ferrari fue el joven canadiense Gilles Villeneuve, con quien entablaría una muy estrecha amistad. El norteamericano se consagraría subcampeón en la temporada 1979 y, el sábado 8 de mayo de 1982, perdería la vida durante la clasificación para el GP de Bélgica, en Zolder.

En 1978, su coequiper en Ferrari fue el joven canadiense Gilles Villeneuve, con quien entablaría una muy estrecha amistad. El norteamericano se consagraría subcampeón en la temporada 1979 y, el sábado 8 de mayo de 1982, perdería la vida durante la clasificación para el GP de Bélgica, en Zolder.

En 1975 y, con el BT44B, finalizaría 3º en el certamen, con 37 puntos, con tres terceros puestos (Argentina, España y Bélgica), dos segundos (Sudáfrica y Suecia) y, además, inscribió su nombre en la selecta lista de ganadores en el harto peligroso circuito de Nürburgring que, el domingo 3 de agosto, albergó al GP de Alemania, que ganó en forma aplastante. Tal es así que, sus escoltas en el Infierno Verde, el francés Jacques Lafitte (Wiliams FW04-Cosworth) y Niki Lauda (Ferrari 312T, que ese año lograría su primer título), arribaron a 1’37”7/10, y 2’23”3/10, respectivamente.

En 1976, Brabham cambió los motores Cosworth por los Alfa Romeo, que no le cayeron nada bien a los BT45. Su mejor resultado fue una 4ª posición en España y, de las 11 carreras restantes, abandonaría en nueve. Por eso, se desvinculó del equipo británico y, para el GP de Italia de ese año, que se disputó en Monza el domingo 12 de septiembre, Lole debutó en la legendaria Scuderia Ferrari, que lo contrató para reemplazar a Lauda, quien había sufrido un gravísimo accidente en Nürburgring, y en el que finalizó 7º con una 312T2.

Su paso por Ferrari

Con la casa de Maranello competiría en las temporadas de 1977 y 1978; en la primera, su coequiper fue Lauda (que ese año obtendría su segunda corona) y, en la segunda, el joven canadiense Gilles Villeneuve, con quien entablaría una muy estrecha amistad. Con la 312 T2, venció en los GP de Brasil de 1977 (el domingo 23 de enero, en Interlagos, San Pablo, que fue el primer triunfo de los neumáticos radiales Michelin, cortando una racha de 109 triunfos consecutivos de Goodyear, y en el que también logró el récord de vuelta), y en el de 1978 (esta vez, en Jacarepaguá, Río de Janeiro, el domingo 29 de enero).

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Con la casa de Maranello, competiría en las temporadas de 1977 y 1978 y lograría cinco victorias. Dos de ellas las logró con la 312T2 (Brasil 1977 y 1978) y, las tres restantes, con la 312T3 (Estados Unidos Oeste, en el callejero de Long Beach; Gran Bretaña, en Brands Hatch, y Estados Unidos, en Watkins Glen (foto).

Con la casa de Maranello, competiría en las temporadas de 1977 y 1978 y lograría cinco victorias. Dos de ellas las logró con la 312T2 (Brasil 1977 y 1978) y, las tres restantes, con la 312T3 (Estados Unidos Oeste, en el callejero de Long Beach; Gran Bretaña, en Brands Hatch, y Estados Unidos, en Watkins Glen (foto).

Y, con la 312 T3, cantaría victoria en los GP de Estados Unidos Oeste (en el callejero de Long Beach, el domingo 2 de abril), Gran Bretaña (en Brands Hatch, donde protagonizó un magistral sobrepaso sobre Niki Lauda, quien lo escoltó, el domingo 16 de julio), y Estados Unidos (en Watkins Glen, el domingo 1 de octubre).

En total, Reutemann ganó cinco veces con Ferrari y, en el certamen de 1978 (que consagró como campeón a Mario Andretti y su Lotus 79-Cosworth), el piloto de nuestra provincia finalizó 3º por segunda vez en su trayectoria. Pero como su relación con la conducción de la Scuderia se había desgastado al extremo, Lole aceptó la oferta de Lotus, el equipo campeón de Pilotos y Constructores de la temporada, donde reemplazaría al sueco Ronnie Peterson, quien había fallecido el lunes 11 de septiembre a causa de las heridas que sufrió el día anterior en un accidente en la carrera de Monza de ese año.

Su temporada en Lotus

El paso de Reutemann por la escuadra británica no fue el mejor. Su titular, Colin Chapman, apostó a extender su dominio en la categoría con el nuevo Lotus 80, cuyo diseño revolucionario le permitiría lograr “el efecto suelo total”. Pero no fue así, ya que era un auto que nació mal –como se los llama en la jerga automovilística a los que suman un problema tras otro y no rinden de acuerdo a las expectativas que hayan generado–, y recién pudo debutar a la mitad de la temporada, donde su desempeño fue muy pobre.

Por eso, Lole no brilló como se esperaba. Dos segundos puestos (en Argentina y España) y dos terceros (en Brasil y Mónaco), fueron sus mejores actuaciones, más una cuarta posición en Bélgica y una quinta en Sudáfrica, con las que culminó 6° en un campeonato que se llevó Jody Scheckter (quien lo había reemplazado en Ferrari) con la 312 T4, con 51 puntos, escoltado por Villeneuve, con 47.

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En 1979 se sumó a Lotus pero, su paso por el equipo británico, no fue el mejor. El Lotus 80 fue un fracaso, por lo que debieron utilizar el viejo modelo 79. En la foto, Reutemann precede con el 79 a su coequiper, el ítalo-estadounidense Mario Andretti (campeón en 1978), al mando del modelo 80, en las calles del principado de Mónaco.

En 1979 se sumó a Lotus pero, su paso por el equipo británico, no fue el mejor. El Lotus 80 fue un fracaso, por lo que debieron utilizar el viejo modelo 79. En la foto, Reutemann precede con el 79 a su coequiper, el ítalo-estadounidense Mario Andretti (campeón en 1978), al mando del modelo 80, en las calles del principado de Mónaco.

Williams, su último equipo

Tras un 1979 decepcionante, al año siguiente Reutemann se sumó a otra escudería británica: Williams, que sería la última con la que competiría en la Fórmula 1. Ese 1980, el campeón fue su coequiper, el australiano Alan Jones, que logró el título al acumular 67 unidades con el exitoso modelo FW07-Cosworth.

Con este auto, Lole culminaría por tercera vez en su carrera en el 3° puesto del certamen, ya que sumó 42 puntos y, además, se dio un gusto único: el domingo 18 de mayo, ganó en el mítico callejero de Mónaco, bajo la lluvia, y terminó con una racha de 20 meses sin victorias. Con estas difíciles condiciones en la pista, Reutemann –concentrado al extremo– hasta tuvo la lucidez mental de levantar la visera de su casco a lo largo de varias vueltas para apreciar mejor dónde había charcos que podrían provocar un despiste, y evitarlos.

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El domingo 18 de mayo, Lole ganó en el mítico callejero de Montecarlo, bajo la lluvia, y terminó con una racha de 20 meses sin victorias. Con estas difíciles condiciones en la pista, Reutemann –en la foto, saludando a la princesa Grace Kelly, esposa del príncipe Raniero III de Mónaco levantó la visera de su casco a lo largo de varias vueltas para apreciar mejor dónde había charcos que podrían provocar un despiste, y evitarlos.

El domingo 18 de mayo, Lole ganó en el mítico callejero de Montecarlo, bajo la lluvia, y terminó con una racha de 20 meses sin victorias. Con estas difíciles condiciones en la pista, Reutemann –en la foto, saludando a la princesa Grace Kelly, esposa del príncipe Raniero III de Mónaco levantó la visera de su casco a lo largo de varias vueltas para apreciar mejor dónde había charcos que podrían provocar un despiste, y evitarlos.

Perdió el título de 1981 por un punto

El sábado 7 de febrero de 1981, Lole se impuso en Kyalami, Sudáfrica, en medio de una dura disputa por el reparto de los ingresos televisivos y comerciales de la categoría entre la FOCA (Formula One Constructors Association, o Asociación de Constructores de la Fórmula 1), y la FISA (Fédération Internationale du Sport Automobile, o Federación Internacional de Deportes de Automovilismo). Como no participaron Ferrari, Renault, Alfa Romeo, Ligier y Osella (que adherían a la FISA), la prueba no otorgó puntos y, habida cuenta de lo que pasaría meses después, si la misma hubiera sido válida por el campeonato, Lole se habría llevado la corona…

No obstante y, sabiendo que con el FW07C-Cosworth contaba con una herramienta para pelear decididamente por la corona, Reutemann comenzó la temporada 1981 del mejor modo: arribó segundo en el GP de Estados Unidos Oeste (el domingo 15 de marzo, en el trazado urbano de Long Beach), ganó en Brasil (el domingo 29 de marzo, en Jacarepaguá), arribó segundo en Argentina (el domingo 12 de abril, cuando cumplió 39 años), fue tercero en San Marino (el domingo 3 de mayo, en Imola) y, en el GP de Bélgica, en Zolder, el domingo 17 de mayo siguiente, obtendría su 12ª y última victoria que, a la fecha, también es la última de un piloto argentino en la Fórmula 1.

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La victoria en el GP de Brasil 1981 –bajo una lluvia torrencial– es recordada por la famosa e inolvidable desobediencia al cartel “Jones-Reut” (foto) que, estipulado por contrato, le ordenaba cederle el triunfo a su coequiper en Willimas, el australiano Alan Jones. “No vi el cartel”, dijo Lole tras la prueba y, por esta conducta, a partir de ahí, sufrió la falta de apoyo –técnico y deportivo– de su equipo.

La victoria en el GP de Brasil 1981 –bajo una lluvia torrencial– es recordada por la famosa e inolvidable desobediencia al cartel “Jones-Reut” (foto) que, estipulado por contrato, le ordenaba cederle el triunfo a su coequiper en Willimas, el australiano Alan Jones. “No vi el cartel”, dijo Lole tras la prueba y, por esta conducta, a partir de ahí, sufrió la falta de apoyo –técnico y deportivo– de su equipo.

Pero su triunfo en Río de Janeiro –bajo una lluvia torrencial– tendría consecuencias, ya que llegó tras la famosa e inolvidable desobediencia al cartel “Jones-Reut” que, estipulado por contrato, le ordenaba cederle el triunfo a su coequiper. No vi el cartel”, dijo Lole tras la prueba pero, años después, reconocería: Ya lo había dejado pasar en Long Beach (en la carrera anterior), y no iba a aguantarme otra humillación”. Ofendido, Jones no fue a la ceremonia del podio. ¿Esto incidió en la pérdida del título en la última fecha? Sir Frank Williams tiene la respuesta…

Por otra parte, su victoria en Bélgica tuvo un sino trágico. El viernes 15, dos días antes de la carrera y, mientras rodaba hacia la pista para llevar adelante la primera sesión de entrenamientos, en la calle boxes atropelló al italiano Giovanni Amadeo, de 25 años, mecánico del equipo Osella, el que debió ser internado producto de las múltiples fracturas de cráneo que sufrió, y que le provocarían la muerte el lunes 18. El rostro extremadamente serio y triste de Lole en el podio, lo dijo todo…

Disputadas cinco fechas (de las 15 que componían el calendario de ese año), Reutemann encabezaba el Mundial con 34 puntos, seguido por el brasileño Nelson Piquet (Brabham BT49C-Cosworth), con 21, y Jones, con 18.

Pero, a partir de allí, todo fue cuesta arriba. El ambiente en el equipo jamás fue el ideal, y lo sufrió: poca comunicación, trato frío y distante y, especialmente, falta de apoyo –técnico y deportivo– para poder cristalizar el sueño de alzarse con la corona, fueron algunos de los ingredientes del cóctel que lo dejó a un paso de la gloria. Se llegó al punto de que, en el GP de Alemania, disputado el domingo 2 de agosto, en Hockenheim, la escudería le dio el motor más potente y mejorado a Jones, relegando a Reutemann, quien era el que peleaba el campeonato…

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El domingo 17 de mayo de 1981, en el GP de Bélgica, en Zolder, obtendría su 12ª y última victoria que, a la fecha, también es la última de un piloto argentino en la Fórmula 1. El viernes había atropellado al italiano Giovanni Amadeo, de 25 años, mecánico del equipo Osella, el que debió ser internado por múltiples fracturas de cráneo que sufrió, y que le provocarían la muerte el lunes 18. El rostro de Reutemann en el podio hablaba por sí solo.

El domingo 17 de mayo de 1981, en el GP de Bélgica, en Zolder, obtendría su 12ª y última victoria que, a la fecha, también es la última de un piloto argentino en la Fórmula 1. El viernes había atropellado al italiano Giovanni Amadeo, de 25 años, mecánico del equipo Osella, el que debió ser internado por múltiples fracturas de cráneo que sufrió, y que le provocarían la muerte el lunes 18. El rostro de Reutemann en el podio hablaba por sí solo.

Además, a partir de la 8ª fecha (el GP de Francia, disputado el domingo 5 de julio, en Dijon-Prenois), el equipo Willimas cambió las cubiertas Michelin por las Goodyear. Con las francesas, el rendimiento del FW07 fue muy bueno pero, con las estadounidenses, comenzó a decaer sostenidamente. Tal es así que, hasta esa carrera, Lole había sumado 37 puntos y, desde allí y hasta el final del campeonato, solo 12…

Así se llegó a la definición del certamen, en una carrera que se disputó el domingo 17 de octubre de 1981 en un circuito callejero de 3650 metros armado en la playa de estacionamiento del hotel Caesars Palace de Las Vegas. Pero, aunque largó desde la pole, Lole supo que, esa tarde, su auto no estaba en perfectas condiciones. “Me di cuenta que me iba a tener que enfrentar a la carrera con los problemas de la caja de cambios, algo que no había tenido en todo el fin de semana”, reveló años después.

Fue perdiendo posiciones progresivamente y, tras finalizar quinto y sumar dos puntos, Nelson Piquet obtuvo su primera corona por una unidad (50 a 49), ya que Reutemann arribó octavo con un auto con el que no pudo hacer nada. En cambio, Jones, con un FW07C sumamente competitivo, ganó esa carrera (fue la última de su trayectoria, ya que anunció su retiro) y desató la euforia en la escudería, que acababa de perder el título de Pilotos…

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En la definición del certamen de 1981, que se disputó el domingo 17 de octubre en un circuito callejero armado en la playa de estacionamiento del hotel Caesars Palace de Las Vegas, perdió el título a manos del brasileño Nelson Piquet (Brabham BT49C-Cosworth, detrás suyo en la foto), quien lo superó por apenas un punto: 50 a 49.

En la definición del certamen de 1981, que se disputó el domingo 17 de octubre en un circuito callejero armado en la playa de estacionamiento del hotel Caesars Palace de Las Vegas, perdió el título a manos del brasileño Nelson Piquet (Brabham BT49C-Cosworth, detrás suyo en la foto), quien lo superó por apenas un punto: 50 a 49.

Su retiro y su legado

Para el año siguiente, su nuevo coequiper fue el sueco-finlandés Keijo Rosberg y, en la primera carrera del calendario, en Kyalami, Sudáfrica –disputada el sábado 23 de enero–, finalizó 2º con el FW07C, detrás del francés Alain Prost (Renault RE30B turbo).

Hasta que, el domingo 21 de marzo de 1982, Lole diría basta: abandonó en la 22ª vuelta del GP de Brasil, en Jacarepaguá, tras colisionar con el Renault RE30B turbo del francés René Arnoux, y ni siquiera esperó el final de la prueba para irse del autódromo. Estaba harto y, una semana después, el domingo 28, anunció su retiro de la Fórmula 1, donde disputó 146 GP, de los que ganó 12, subió 45 veces al podio, logró seis poles y seis récords de vuelta.

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Muchos afirman que, después del inmortal Juan Manuel Fangio, el santafesino fue el mejor piloto que nuestro país le dio al mundo, lo que agiganta aún más su legado. Fórmula 1 disputó 146 GP, de los que ganó 12, subió 45 veces al podio, logró seis poles y seis récords de vuelta.

Muchos afirman que, después del inmortal Juan Manuel Fangio, el santafesino fue el mejor piloto que nuestro país le dio al mundo, lo que agiganta aún más su legado. Fórmula 1 disputó 146 GP, de los que ganó 12, subió 45 veces al podio, logró seis poles y seis récords de vuelta.

Ese año, el campeón fue Rosberg, con el nuevo FW08, que se coronó ganando solo una carrera (el GP de Suiza, el domingo 29 de agosto, en Dijon-Prenois). El destino volvió a darle la espalda a Reutemann: en 1979 pasó a Lotus y, el monarca, fue Scheckter, con Ferrari (el equipo que había dejado) y, en 1982, le pasó lo mismo con Williams…

Igual, su inmenso talento conductivo no se discute en absoluto: manejó Turismos y monopostos, y ganó con ambos. También compitió en el Mundial de Sports Prototipos: en 1971, con Emerson Fittipaldi y un Porsche 971K, finalizó 17º en los 1000 Kilómetros de Buenos Aires; en 1973, con una Ferrari 312 PB y junto con el australiano Tim Schenken, arribó 2º en las 6 Horas de Vallelunga y en los 1000 Kilómetros de Monza, y abandonaron las míticas 24 Horas de Le Mans tras haber liderado la prueba; y en 1974, con un Alfa Romeo T33/TT/12 y con el alemán Rolf Stommelen, culminaron 2º en los 1000 Kilómetros de Nürburgring y en las 6 Horas de Imola.

No solo eso: disputó el Rally Codasur de 1980 (actual Rally de la Argentina) con un Fiat 131 Abarth, puntable para el Mundial de la especialidad, y finalizó 3°, posición que volvería a obtener en la edición de 1985, cuando condujo un Peugeot 205 Turbo 16. Por eso, Lole fue el primero en sumar en el Mundial de la F1 y en el de Rally. Entre todas las categorías mencionadas, Carlos Alberto Reutemann es el único piloto de la historia en obtener podios en los Mundiales de Sport Prototipos, de Fórmula 1 y de Rally.

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Cuando la Fórmula 1 volvió al país en 1995, Reutemann condujo una Ferrari 412T1 (la empleada por la Scuderia en la temporada anterior), y con el número 11, el que utilizaba cuando integró el equipo italiano. Lole giró dos veces en el remozado circuito Nº 6 del Autódromo porteño: el jueves 6 de abril, y el domingo 9, cuando se disputó la carrera. Tres días después, cumplió 53 años.

Cuando la Fórmula 1 volvió al país en 1995, Reutemann condujo una Ferrari 412T1 (la empleada por la Scuderia en la temporada anterior), y con el número 11, el que utilizaba cuando integró el equipo italiano. Lole giró dos veces en el remozado circuito Nº 6 del Autódromo porteño: el jueves 6 de abril, y el domingo 9, cuando se disputó la carrera. Tres días después, cumplió 53 años.

Sin dudas, fue uno de los mejores de su época y, con su 2º puesto en Sudáfrica 1982, fue el último argentino que sumó puntos en la Fórmula 1, en la que desde 2001 que no participa ningún compatriota. Asimismo, muchos afirman que, después del inmortal Juan Manuel Fangio, el santafesino fue el mejor piloto que nuestro país le dio al mundo, lo que agiganta aún más su legado.

“Creo que esto es muy parecido a lo que se siente al perder un ser querido. Nunca en mi vida sentí un dolor y una desilusión tan grandes”, afirmó Reutemann pocos días después de la tristeza infinita de Las Vegas. Sin dudas, su brillante trayectoria automovilística, enorme y sobradamente probada capacidad conductiva, esfuerzo, dedicación y sacrificio por las carreras, merecían la corona de la F1 que, desafortunadamente, nunca pudo conquistar.