jueves 25 de noviembre de 2021
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La barrabrava de Colón intentó suspender el partido ante Banfield

Como no pudo ingresar Nano Leiva, el jefe de la barrabrava de Colón, hubo un intento de suspensión del encuentro ante Banfield. Los socios lo impidieron.

Lo que debía ser una fiesta la vuelta del público en Colón casi termina en escándalo. El partido ante Banfield estuvo a punto de ser suspendido por un sector de la barrabrava que se encontraba en la tribuna, pero fue impedido por los socios que compartían escalones con los mismos violentos. Así de increíble como suena, es la historia de un hecho que tiene como denominador común a los violentos.

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Un escenario se vivió adentro de la cancha, con los festejos, el show de Sergio Torres, la pantalla gigante, los jugadores levantando la Copa de la Liga Profesional junto al Pulga Rodríguez -que llegó desde La Plata para ser parte de la vuelta olímpica- y otro, totalmente opuesto, fue lo que pasó afuera. Donde el descontrol, el caos, las corridas, las balas de goma, las avalanchas y la desesperación de un montón de hinchas que no pudieron ingresar a ver el partido se desarrollaron en todas sus formas.

Cuando Facundo Tello dio el pitazo inicial al partido, el Brigadier López ya tenía sobrepasado la capacidad del aforo del 50% permitido que la Municipalidad de Santa Fe estableció en 20.026 personas. Sin embargo, por disposición policial, producto de un pulmón de seguridad dispuesto en uno de los codos, la capacidad máxima habilitada por provincia era de 18.270 espectadores.

Minutos antes del comienzo del partido, la tribuna norte estaba visiblemente al límite del desborde de hinchas sabaleros en su totalidad. En ese momento, unos 400 barras estaban dispuestos para ingresar a esa tribuna desde la calle Juan José Paso, donde se toparon con los controles de seguridad. Al menos un centenar de violentos pudieron entrar, el resto no.

En el numeroso grupo que se quedó en el playón de estadio estaba Nano Leiva, el jefe de la barrabrava de Colón, quien -sin lograr su cometido- envió un mensaje a los que ya estaban adentro para que "la pudran". Es ahí, cuando quisieron suspender el partido donde algunos cortaron el tejido perimetral de la tribuna y se subieron al alambrado.

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En ese momento, ya trascurrían 20 minutos del encuentro. Los socios que estaban en la misma tribuna, advertidos por la situación, reaccionaron arrojando botellas de plástico, insultos y comenzaron a cantar: "El club es de los socios, de los socios, el club es de los socios...", y de esa manera evitaron lo que hubiera sido un escándalo nacional.

Sin embargo, la historia continuó entre amenazas y forcejeos. Esos barras bravas que estaban adentro, salieron hacia el playón para ayudar a ingresar a los que estaban afuera. Ese fue el momento en el que comenzaron las corridas y los balazos de goma por parte de la policía, cuando derribaron el portón para poder entrar.

El saldo fue lamentable, seis policías heridos y un montón de hinchas de Colón que no pudieron ingresar a la cancha porque cerraron las puertas del estadio.