lunes 17 de mayo de 2021
Deportes |

Hace 50 años moría Rocky Marciano, una leyenda del boxeo mundial

Fue campeón mundial pesado entre 1952 y 1956, y a quien se considera –erróneamente– como el único que se retiró invicto, con un supuesto récord de 49-0 (43 ko). Falleció en un accidente aéreo el día anterior a cumplir los 46.

Por Julio M. Cantero

Rocco Francis Marchegiano nació en Brockton (Massachusetts) el 1 de septiembre de 1923 y fue hijo de inmigrantes italianos que, como tantas otras familias durante la Gran Depresión, eran pobres. Quirino, su padre (conocido como Pierino), era de Ripa Teatina, en los Abruzzos, participó de la I Guerra Mundial (en la que luchó contra los alemanes y fue herido) y trabajaba en una fábrica de zapatos, mientras que su madre, –María Pasqualina Picciuto, a quienes llamaban Lena– provenía de San Bartolomeo in Galdo, Campania, y era ama de casa.

Rocky, el primogénito, tuvo tres hermanas (Alice, Concetta, y Elizabeth), y dos hermanos (Luigi y Pedro). Cuando tenía 18 meses, el futuro campeón mundial pesado casi murió a causa de una neumonía pero, su increíble recuperación, fue considerada “un milagro” por su padre.

Su infancia fue dura, ya que los italianos –y su numerosa descendencia– ocupaban el último lugar de la escala económica y social de los Estados Unidos, incluso por debajo de sus tradicionales “rivales” en la lucha por subsistir, los irlandeses. En su juventud, Rocky –quien ya presentaba una fornida contextura física– asistió a la Brockton High School, donde practicó fútbol americano y béisbol. Sin embargo, fue separado de este último equipo porque se unió a la Liga de la iglesia de San Patricio, ya que la escuela no permitía que sus jugadores integraran otros conjuntos.

El 23 de septiembre de 2012, al cumplirse 60 años de su coronación mundialista, el CMB inauguró en Brockton, la ciudad natal de Marciano, una estatua en su honor.

A los 16 años, Rocky abandonó los estudios después de terminar el 10° grado. Comenzó a trabajar como repartidor de carbón con los camiones de la Brockton Coal Company y, también, lo hizo como albañil, zapatero, y empleado en una fábrica de golosinas.

Leer también: El perfil de Enzo Ferrari, una leyenda del automovilismo, en el aniversario de su muerte

En marzo de 1943, Marciano fue reclutado por el ejército. Destinado en Gales, con su unidad debió entregar y cargar los suministros en los transbordadores ingleses para el futuro desembarco en Normandía y, en este lapso, descubrió el poder de sus puños: noqueó a un australiano tras una pelea en un bar de Cardiff. Terminada la II Guerra Mundial, completó sus servicios recién en marzo de 1946, en Fort Lewis, Washington.

Representando al ejército, Rocky ganó en 1946 un torneo de boxeo aficionado de las Fuerzas Armadas y, el 17 de marzo de 1947, de la mano de Allie Colombo –un amigo de la infancia, quien  gestionó la bolsa de 50 dólares que percibió Marciano–, venció por nocaut en el 3° round a Lee Epperson en la Valley Arena de Holyoke, Massachusetts. Había ganado el primero de los 49 combates que disputaría como profesional.

Rocky Marciano nació en Brockton, Massachusetts, el 1 de septiembre de 1923.

Pocos días después, Marciano y algunos de su sus amigos viajaron a Fayetteville, Carolina del Norte, para probar suerte en los Chicago Cubs, un equipo de béisbol. Pero, increíblemente, tres semanas después lo rechazaron porque su brazo derecho no tenía la fuerza suficiente para lanzar  la pelota; además, su lentitud al desplazarse no servía para este deporte y, después de no encontrar un lugar en otro equipo, regresó a Brockton.

En una inusual decisión, Rocky volvió al amateurismo y, lo que sucederá en el campo aficionado en este período de su vida, terminará derrumbando el mito del supuesto invicto con el que se retiraría del boxeo siete años después.

“Con la convicción de la necesidad que existe en aclarar las cosas tal como sucedieron y no como trascendieron, debemos referirnos al tema de Rocky Marciano cuestionando formalmente la validez de su serie de 49 peleas”, escribió en las páginas 24 a 26 del tomo I de 20 Campeones y una leyenda (Ediciones Interactivas, Buenos Aires, 1997), el reconocido periodista, estadígrafo e historiador Julio Ernesto Vila, quien falleció el 28 de abril de 2013, a los 74 años.

Y continuó: “El 17 de marzo de 1947, ingresó al profesionalismo, y le GKO 3 (42”) a Lee Epperson en Holyoke. Olvidando su debut, Rocky retornó al amateurismo, sosteniendo cuatro peleas, con tres victorias y una derrota (Coley Wallace). Fue campeón pesado Guantes de Oro de Nueva Inglaterra en 1947 y obtuvo un título amateur similar, en el mismo estado, ¡en 1948! El 12 de julio de ese mismo año, retornó al profesionalismo tras un paréntesis de 16 meses respecto a su debut ante Epperson: le GKOT 1 a Harry Bilzerian en Providence. Por eso, la serie de Marciano es de 1-0, el paréntesis amateur con una derrota, y 48-0”, detalló el Maestro.

Leer también: La crónica de la carrera deportiva de Carlos Monzón, en la semana que habría cumplido 77 años

También, el calificado colega sanjustino –radicado en México hace casi 40 años– Eduardo Oreste Lamazón, ex secretario ejecutivo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), ahondó en la cuestión con el artículo que publicó el martes 16 de agosto de 2011 en el diario azteca Ovaciones. “Algunos siguen diciendo que (Marciano) se retiró sin derrotas con 49 victorias, y los aficionados me siguen preguntando con frecuencia por qué lo niego. Perdió dos peleas con reglas de boxeo amateur siendo profesional (NdeR: difiere con Vila, quien consigna que Rocky sufrió un revés en cuatro combates en el terreno aficionado). La condición de amateur es como la virginidad, no se puede perder dos veces”, señaló Pilo.

“El 17 de marzo de 1947 interrumpió su carrera amateur e hizo su debut profesional con el nombre de Rocky Mack ganándole a Lee Epperson por nocaut, y no volvió a pelear como rentado hasta un año y cuatro meses más tarde. En ese lapso regresó al amateurismo (lo cual está prohibido, pero no fue detectado) y se anotó en los Guantes de Oro de la Costa Este. Perdió con Coley Wallace (el mismo que interpretó a Joe Louis en la película biográfica) por puntos en 3 rounds el 1 de marzo de 1948, y perdió también por decisión en 3 rounds con Bob Girard. Le ganó en cambio por nocaut en uno a Joe Sidlaskis, igual a Fred Fischera, y por puntos en 3 a George McGinnis. Su récord de peleas desde que debutó como profesional es 52-2 (con la aclaración de que cinco de esas peleas fueron amateurs). Es irregular, pero es así, y así debe consignarse. Lo narro porque es historia pura, pero no hace mella a los méritos de Rocky Marciano”, remató el periodista santafesino, actual comentarista de TV Azteca.

Es decir, desde que debutó como rentado, el récord de Marciano fue 1-0; luego regresó al campo aficionado (lo que es ilegal), con una marca de 3-2 – incluso, hasta participó del selectivo para los Juegos Olímpicos de Londres 1948– y, nuevamente como profesional, de 48-0. Como amateur, Rocky disputó en total 25 peleas, con 21 triunfos y cuatro derrotas. Por ello, el histórico registro imbatido de 49-0, con el que colgaría los guantes, es totalmente falso.

Tras este paso por el amateurismo, Marciano y Colombo decidieron irse a Nueva York y, allí, se contactaron con el promotor y manager Al Weill quien, a su vez, los derivó al gimnasio del veterano entrenador Charlie Goldman –un ex peso gallo– para una prueba. Goldman se dio cuenta de inmediato del poder de la pegada de Rocky, y decidió continuar adelante con el trabajo de formación.

Marciano disputó su segundo combate profesional –en una trayectoria en este terreno que ya no se interrumpiría– el 12 de julio de 1948: en el Rhode Island Auditorium de Providence, le GKOT 1 a Harry Bilzerian. El futuro rey pesado ganó sus primeras 16 peleas por nocaut, todas antes del 5° round, y nueve en el asalto inicial. En su 16° combate, Don Mogard se convirtió en el primer rival al que no pudo vencer antes del límite, ya que le GPP 10 el 23 de mayo de 1949, en el mismo escenario donde había noqueado a Bilzerian.

En esta época, Rocky cambió su apellido. Un anunciador de Providence, Rhode Island, no podía pronunciar Marchegiano, por lo que Al Weill sugirió utilizar un seudónimo. El “Rocky Mack” utilizado en el debut ante Epperson, fue rechazado por el púgil porque sonaba “irlandés” y, finalmente, decidió llamarse como ­–a duras penas– lo pronunciaba este anunciador (“Marciano”), y que era más “italiano”.

Goldman cambió el estilo de Rocky y le enseñó a aprovechar al máximo su tremenda pegada. Al ser pequeño para la categoría –medía 1,80 metro y, en promedio, pesaba 84 kilos, por lo que actualmente sería un crucero– y no tener un gran alcance de brazos, debía pelear en la corta distancia (con el riesgo de recibir castigo) para que sus golpes fueran efectivos. Goldman llegó a atarle los pies para que diera pasos más cortos y, Marciano, se entrenaba en una pileta lanzando ganchos de izquierda.

Por entonces, Rocky y Weill habían firmado un contrato donde se repartían las ganancias en un 50% y, Colombo y Goldman, recibían un sueldo. En mayo de 1949, Weill se convirtió en apoderado del Madison Square Garden y, el 2 de diciembre de ese año, en su primera presentación en el mítico estadio, Marciano le GKO 2 (39”) a Pat Richards. El 30 de diciembre le GKO 6 a Carmine Vingo, en un combate que casi terminó en tragedia. Marciano derribó a su rival (de 1,93 metro y poseedor también de una gran pegada) en el 1° y 2° rounds y, por toda la cuenta, en el 6°. Tras la pelea, Vigo sufrió una hemorragia cerebral y fue hospitalizado en condición crítica pero, afortunadamente, se recuperó. “Fue el rival más duro de mi carrera” lo recordaría Rocky en 1962.

El 24 de marzo de 1950, en el Madison, le GPP 10 (dividido) a neoyorquino Roland LaStarza, a quien le quitó el invicto en una pelea muy cerrada. Su carrera seguí en ascenso, y ya se ubicaba en el 5° puesto del ranking pesado de la NBA, donde reinaba Ezzard Charles. Así, el 12 de julio de 1951, fue televisado por primera vez: esa noche, también en el Madison, le GKO 6 (35”) a Rex Layne. La segunda vez que un combate de Marciano se pudo ver por TV, se realizó el 26 de octubre del mismo año y, el rival, fue el legendario Joe Louis.

A los 37 años, el ex campeón pesado ­–a la fecha, su récord de 25 defensas exitosas en la división  se mantiene vigente– decidió volver a los rings y, ante Marciano, sufrió la tercera derrota sobre los 69 combates que disputó en 17 años. Rocky, de 28 –y que se había entrenado duramente en las montañas que rodean al lago Greenwood, en Nueva York–, fue demasiado para Louis, quien cayó dos veces en el 8° round y, tras reincorporarse, fue lanzado a través de las cuerdas cuando el árbitro Ruby Goldstein dijo basta. Fue la última pelea de Louis, y, la victoria, dejó sensaciones encontradas en Marciano, quien lloró tras noquear al fenomenal moreno, que había sido su ídolo de la infancia.

El 26 de octubre de 1951, Marciano noqueó al gran Joe Louis, quien, a los 37 años, había vuelto a los rings, y era su ídolo de la infancia.

El 28 de julio de 1952 y, en el Yankee Stadium del Bronx, Nueva York, le GKO 2 (2’04”) a Harry Matthews en la eliminatoria camino a la chance titular y, por ello, Marciano enfrentó al campeón mundial pesado, Jersey Joe Walcott, cuyo verdadero nombre era Arnold Raymond Cream. Fue el 23 de septiembre de 1952, en el Municipal Stadium de Filadelfia, donde Walcott, de 38 años, derribó a Marciano en el 1° round y lo superaba en las tarjetas pero, a los 33” del 13° asalto, una devastadora derecha de Rocky, quien llamaba Suzie-Q a su puño, arrasó con el moreno. Así, diez segundos después, los pesados tenían un nuevo rey, que se coronó con 29 años, y 22 días.

Rocky se coronó campeón mundial pesado el 23 de septiembre de 1952, al noquear a Jersey Joe Walcott en Filadelfia.

La primera de las seis defensas exitosas que haría el flamante monarca durante su reinado fue el 15 de mayo de 1953, en el Chicago Stadium: esta vez le GKO 1 (2’25”) a Walcott quien, esa noche, anunció su retiro. A la segunda la realizó el 24 de septiembre del mismo año, ante 44.562 espectadores, en el Polo Grounds de Nueva York –donde 30 años y diez días antes habían chocado Jack Dempsey y Luis Ángel Firpo– ante el local Roland LaStarza, a quien le GKOT 11 cuando el árbitro Ruby Goldstein detenía el combate. Esta fue la Pelea del Año para The Ring Magazine.

Luego vinieron dos combates contra otro ex campeón mundial pesado: Ezzard Charles. Ambos fueron en 1954 y en el mismo escenario, el Yankee Stadium. El 17 de junio, Marciano le GPP 15 (unánime), en la única pelea de su trayectoria donde completó 15 asaltos, y en la que sufrió un profundo corte en su párpado izquierdo y, en la segunda, el 17 de septiembre, le GKO 8.

Esta revancha –Pelea del Año 1954 para The Ring Magazine­– fue sangrienta. Charles cayó en el 2° y 8° rounds, pero le provocó al campeón un muy profundo corte en la nariz. Por ello y, como el combate podría ser detenido por esta lesión, Marciano atacó a fondo hasta que, en el 8° asalto, liquidó al duro moreno.

A la quinta defensa la realizó el 16 de mayo de 1955 y, en el Kezar Stadium de San Francisco, le GKOT 9 a Don Cockell, campeón británico y europeo de la máxima división.

Rocky Marciano disputó su último combate el 21 de septiembre de 1955, en el Yankee Stadium de la Gran Manzana, y le GKO 9 (1’19”) a Archie Moore (cuyo verdadero nombre era Archibald Lee Wright), un extraordinario ex monarca mediopesado, de 41 años. Inicialmente, la pelea había sido programada para el 20 de septiembre pero, debido a un alerta de huracán, se la postergó por 24 horas. Marciano fue derribado en el 2° round, pero Moore cayó en el 6° y 8° (en ambos asaltos, fue salvado por la campana), hasta que Rocky lo noqueó en el 9°. La corona pesada seguía en su poder y, el 27 de abril de 1956, a los 32 años, anunció oficialmente su retiro.

Marciano consideró un hipotético regreso en 1959 cuando, el 26 de junio de ese año, el sueco Ingemar Johansson le GKOT 3 a Floyd Patterson en Nueva York. Pero, con solo un mes de entrenamiento luego de tres años de inactividad, desechó la idea y ya no volvería a evaluar seriamente su vuelta a los cuadriláteros. Rocky fue columnista en un programa semanal de boxeo en la televisión durante un año y, además, árbitro de lucha libre, de boxeo y comentarista del mismo deporte durante varias temporadas.

En la edición de diciembre de 1963 de Boxing Illustrated, se describió el poder de la pegada de esta verdadera máquina de noquear: “Los golpes de Marciano tienen más poder que una perforación de bala, y contienen mayor cantidad de energía de la que sería necesaria para levantar 1.000 libras (453,59 kilos) de tierra, un pie (30,48 centímetros) por encima del suelo”. De sus 49 victorias profesionales, 43 fueron antes del límite. Tremendo.

En la tarde del domingo 31 de agosto de 1969 –el día antes de que Rocky cumpliera 46 años–, los regalos que recibiría estaban listos en su casa frente al mar en Fort Lauderdale, Florida. Su esposa Bárbara Cousins (hija de un sargento retirado de la Policía de Brockton, quien se había casado con Marciano el 30 de diciembre de 1950), su hija Mary Anne, de 16 años, y su hijo adoptivo Rocco Kevin –de solo 17 meses–, aguardaban el regreso  del ex monarca pesado, quien arribaría al día siguiente.

Marciano partió a las 18 desde el aeropuerto Midway de Chicago en el Cessna 172 –una aeronave monomotor, de cuatro asientos, modelo 1967, de color blanco y verde, y matrícula N31149X– con destino a Des Moines,  Iowa, donde unos amigos también lo esperaban para una fiesta de cumpleaños sorpresa en un restaurante de esa ciudad. La meteorología no era buena y, el piloto, Glenn Belz, de 37 años, tenía 231 horas de vuelo –solo 35 nocturnas– y no estaba habilitado para volar en estas condiciones.

Cerca de las 21, Belz intentó aterrizar en un pequeño aeródromo en las afueras de Newton, Iowa pero, en la maniobra, golpeó el avión contra un solitario roble en un campo de maíz –propiedad de Henry Eilander– unos 2,5 kilómetros antes de la pista.

Rocky, Belz y Frankie Farrell, de 22 años (el hijo mayor de Louis Fratto, un italiano sospechado de vínculos con la mafia y amigo de la infancia del ex campeón mundial pesado) fallecieron instantáneamente. Un ala se desprendió y quedó cerca del árbol, y restos del avión se esparcieron hasta 80 metros del lugar del impacto. El cuerpo de Marciano fue encontrado en el asiento delantero derecho –donde viajaba­– y, partes del fuselaje, habían partido su cráneo. Los otros dos ocupantes de la aeronave fueron despedidos de la misma y, el motor, quedó sobre el pecho de Belz, a unos 15 metros del resto del avión.

Rocky murió el domingo 31 de agosto de 1969, en un accidente aéreo, en las cercanías de Newton, Iowa, el día anterior a cumplir 46 años.

En su funeral, uno de los oradores fue Joe Louis, quien por entonces tenía 55 años, y que señaló: “Algo fue arrebatado de mi vida, y no creo ser el único; algo se fue de la vida de todos nosotros”. Marciano descansa en el Forest Lawn Memorial Gardens Cemetery de Fort Lauderdale, Florida, junto con su esposa, quien falleció el 9 de septiembre de 1974, a los 46 años –la edad a la que su marido no pudo llegar– debido a un  cáncer de pulmón.

Conocido también como The Rock (La Roca), Marciano suplió sus carencias técnicas con una pegada durísima, enorme resistencia, y un indómito espíritu de lucha. “Era extraordinario, porque no conocía el dolor”, lo elogió Jersey Joe Walcott, ante quien Rocky se coronó campeón mundial.

En 1990, a 21 años de su fallecimiento, Rocky ingresó al Hall de la Fama del Boxeo Internacional de Canastota, Nueva York. Además, el 23 de septiembre de 2012 (en el 60° aniversario de su triunfo ante Walcott), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), con la presencia de su por entonces presidente, el mexicano José Sulaimán Chagnón, inauguró en Brockton, la ciudad natal de Marciano, una estatua de 6,70 metros de altura y dos toneladas de peso, erigida en su honor, y que se ubica en el Champions Park (Parque de los Campeones).

Y, sobre el erróneo invicto de 49-0, Julio Ernesto Vila afirmó: “Al margen de que lo hecho por Rocky al volver al amateurismo fue ilegal, tampoco podemos obviar que una derrota (NdeR: dos, según Eduardo Lamazón) como amateur se opone a la serie de 49 triunfos conocida. ¿Qué hacemos? Cada aficionado tendrá su propia respuesta al entuerto”, concluyó el Maestro.

Por eso, al señalar que no terminó invicto, como tantas veces se repitió y publicó erróneamente, ¿le quitamos grandeza y gloria a lo logrado por Marciano en el boxeo? Absolutamente no.

¿Y, a la vez, echamos luz sobre la verdad histórica? Absolutamente sí.

Dejá tu comentario