"La Unión de Santa Fe elaboró el protocolo en base al confeccionado por la UAR y bajo los lineamientos de las autoridades sanitarias provinciales", dijo Fainberg a Bruno Ballesteros. Y siguió: "Las normas que establece son de mayor cuidado, mayor distanciamiento y con la fiscalización municipal", involucrando a las autoridades de cada jurisdicción a controlar el cumplimiento de este protocolo.
"La habilitación es solamente para la preparación física. No en el aspecto social. No se pueden utilizar ni quinchos, ni bares. Y los vestuarios se utilizarán solamente para usar los baños", contó Fainberg.
Y detalló: "Son 20 jugadores por cancha, con seis metros de distaciamiento entre cada uno, en un espacio más que seguro para que un jugador de rugby se prepare de la manera correcta".
Tan estricto deberán ser los controles que "la UAR nos pidió un trabajo serio, estadístico, en cuanto al control de los jugadores, cómo retornan, un informe semanal club por club y cómo se aplican los protocolos", por lo que ningún detalle será pasado por alto.
"Esta es una de las primeras uniones autorizadas para el retorno a las prácticas. Jujuy había sido la primera, aunque tuvo que dar marcha atrás", concluyó más tarde el dirigente del rugby santafesino.