Gran Premio de Australia de 1989: el caótico diluvio en Adelaida que cerró la guerra entre Senna y Prost

Un día como hoy, pero en 1989, se disputó el GP de Australia bajo un diluvio en Adelaida. La historia del retiro de Prost, el choque de Senna y el triunfo de Boutsen.

La ceguera del agua: el choque de Senna y el abandono masivo.

La ceguera del agua: el choque de Senna y el abandono masivo.

El automovilismo mundial rememora uno de los episodios más caóticos, peligrosos y dramáticos en la historia de la Fórmula 1. Un día como hoy, 5 de noviembre de 1989, el circuito callejero de Adelaida albergó la 16.ª y última fecha de una temporada marcada a fuego por la máxima rivalidad deportiva de la época. Bajo un aguacero torrencial que convirtió la pista en una trampa de aquaplaning, la carrera dejó el abandono voluntario de un reciente campeón, accidentes en cadena y una victoria inolvidable para el belga Thierry Boutsen.

La antesala de la tensión: el escándalo de Suzuka

El Gran Circo desembarcó en suelo australiano en un clima enrarecido y tenso. Solo dos semanas antes, durante el Gran Premio de Japón en Suzuka, se había producido la célebre colisión entre Alain Prost y Ayrton Senna en la chicana Casio. La posterior y polémica descalificación de Senna le había otorgado matemáticamente el título mundial a Prost.

Descontento con las decisiones federativas, Senna llegó a considerar el retiro inmediato de la categoría y el boicot a la carrera final. Sin embargo, tras intensas conversaciones con su familia y el director de McLaren, Ron Dennis, el piloto brasileño decidió presentarse en Adelaida para defender su honor deportivo.

Temporal en Adelaida y el desplante de Alain Prost

El domingo de la carrera, las condiciones climáticas empeoraron drásticamente. Las lluvias torrenciales inundaron el trazado urbano, obligando a las autoridades a otorgar una sesión extra de 30 minutos para que los equipos adaptaran sus reglajes. Durante esta práctica, múltiples pilotos —incluyendo al propio Prost, a Gerhard Berger y a Senna— sufrieron peligrosos trompos por la acumulación de agua.

Ante el evidente riesgo, una gran parte de los competidores —encabezados por Prost, Berger, Nelson Piquet, Riccardo Patrese y Thierry Boutsen— solicitaron formalmente la cancelación o postergación de la competencia. Pese a las advertencias, la dirección de carrera decidió mantener la programación oficial.

El intento inicial de largada duró apenas unos instantes. Tras un trompo en el pelotón y el choque del finlandés JJ Lehto, que dejó su monoplaza bloqueando la pista, los comisarios desplegaron la bandera roja.

Aprovechando la interrupción, Alain Prost ingresó a boxes y decidió retirarse de la carrera. El francés declaró abiertamente que había tomado la primera largada únicamente para cumplir con sus compromisos contractuales, pero que no estaba dispuesto a arriesgar la vida en condiciones tan impracticables.

La ceguera del agua: el choque de Senna y el abandono masivo

En el segundo reinicio, Ayrton Senna partió desde la pole position sin su rival en pista y aceleró a fondo, logrando sacar una diferencia de nueve segundos en la primera vuelta gracias a la visibilidad limpia que tenía al liderar. Por detrás, la cortina de agua levantada por los autos volvía la conducción prácticamente a ciegas para el resto del pelotón.

Sin embargo, el dominio del brasileño llegó a un abrupto fin en la vuelta 13. Al intentar doblar a los monoplazas de Martin Brundle y Nelson Piquet, Senna cometió un error de cálculo en medio de la nula visibilidad y embistió brutalmente la parte trasera del Brabham de Brundle, quedando ambos fuera de competencia.

En apenas una docena de giros, una seguidilla de colisiones provocó el abandono de figuras como Nigel Mansell, Nelson Piquet, Gerhard Berger y René Arnoux.

La maestría de Thierry Boutsen y la hazaña de Nakajima

Con los principales favoritos fuera de combate, el belga Thierry Boutsen tomó la delantera al volante de su Williams-Renault. Administrando el ritmo en la pista inundada, Boutsen mantuvo el control hasta que se cumplió el límite reglamentario de dos horas de carrera en la vuelta 70 (de las 80 previstas), asegurando la victoria.

El podio en Adelaida lo completaron Alessandro Nannini (Benetton-Ford) en segundo lugar y Riccardo Patrese (Williams-Renault) en la tercera posición.

La gran actuación de la tarde la protagonizó el japonés Satoru Nakajima. A bordo de su Lotus-Judd, Nakajima se recuperó de un trompo en la primera vuelta y protagonizó una remontada notable hasta finalizar en el cuarto puesto, registrando además la vuelta rápida de la carrera en el giro 64. Aquella marca en la vuelta 64 se convirtió con el tiempo en el motivo simbólico por el cual su escudería, Nakajima Racing, adoptó el dorsal 64 para sus vehículos.

Cuadro de honor y despedidas en la F1

De los 26 autos que tomaron la partida, solo ocho pilotos lograron cruzar la línea de meta en una de las pruebas de supervivencia más duras que recuerde la categoría reina.

Resultados del Gran Premio de Australia 1989 (Top 8):

  • Thierry Boutsen (Williams-Renault) – 70 vueltas (2:00:17.421)

  • Alessandro Nannini (Benetton-Ford) – +28.658s

  • Riccardo Patrese (Williams-Renault) – +37.683s

  • Satoru Nakajima (Lotus-Judd) – +42.331s

  • Emanuele Pirro (Benetton-Ford) – +2 vueltas

  • Pierluigi Martini (Minardi-Ford) – +3 vueltas

  • Maurício Gugelmin (March-Judd) – +4 vueltas

  • Stefano Modena (Brabham-Judd) – +6 vueltas

Este Gran Premio marcó además el punto final en la trayectoria en Fórmula 1 para experimentados pilotos como René Arnoux, Eddie Cheever, Piercarlo Ghinzani y Jonathan Palmer, así como la despedida definitiva de las escuderías alemanas Zakspeed y Rial.

Las más leídas