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Deportes Mundial | Italia | Mundial de Qatar 2022

La historia de František Plánička: el arquero que se dejó hacer un gol en la final de una Copa Mundial de la FIFA

Repasamos la carrera del arquero checoslovaco, uno de los jugadores más limpios en la historia de este deporte y gran responsable del primer título mundial de la selección italiana en el año 1934.

La historia de František Plánicka debería ser digna de un homenaje mundial acorde a su hazaña y su decisión, en los comienzos de un fútbol en el que el profesionalismo estaba muy lejos de ser como es en la previa del Mundial de Qatar 2022.

Para conocerla, debemos ubicarnos en la década de 1930, en la previa de conflictos sangrientos por diversas diferencias para alcanzar el poder mundial, con varias naciones que recién se estaban recomponiendo de la Gran Guerra. El fútbol, a veces, es muy resultadista en torno al recuerdo de sus fanáticos. En muchos casos, muestra solamente las historias de los ganadores de la Copa Mundial de la FIFA, dejando escondidos relatos como éste, que yacen detrás de los objetivos cumplidos o incumplidos.

El “Gato de Praga”: František Plánicka

František Plánika, el mejor arquero de la historia de Europa del Este (galardonado como el noveno mejor guardameta del Siglo XX por la IFFHS), nació en Praga, en ese entonces parte del Imperio Austro-Húngaro y actualmente dentro de la República Checa, el día 2 de junio de 1904. A pesar de su reducida estatura (medía 1,72 metros), los técnicos quedaron fascinados por sus increíbles reflejos y su estilo acrobático, lo que le dio el apodo característico del "Gato de Praga”.

El jugador soviético Aleksandr Stárostin –famoso por ser parte del Spartak de Moscú que escapó al control de Stalin en pleno auge de la URSS- diría esto sobre él: "Sus movimientos son rápidos, flexibles, se siente como un buen gimnasta. Juega constantemente entre 8 y 10 metros frente a la puerta, a menudo va a la línea del área de penal y juega en toda su área. La bola atrapada de Plánika no golpea al azar, sino que se entrega inmediatamente a su compañero de equipo, que está en la posición más favorable ".

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Una vida futbolística digna de ser contada

Plánika jugó toda su carrera en el Slavia Praga (1923-1938). Durante trece temporadas disputó un total de 969 partidos oficiales, con un envidiable récord de 742 victorias, obteniendo 15 títulos. En 16 años de carrera, jamás fue amonestado ni expulsado. Por su extrema deportividad y juego limpio, la UNESCO le premió en el año 1985.

Su carrera excepcional le brindó la posibilidad de defender la valla de Checoslovaquia durante dos Copas del Mundo de la FIFA (Italia 1934 y Francia 1938), escribiendo historias con tintes de leyenda pese a no haber conseguido el campeonato. En la selección nacional, acumuló 73 presencias, alcanzando el subcampeonato en su primera experiencia mundialista en 1934, enarbolando una historia que supera lo deportivo y exalta lo meramente humano por encima de lo competitivo.

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Deteniéndonos en territorios que no son deportivos, el contexto político y social en esa Copa Mundial celebrada en tierras italianas era por lo menos, sombrío. Benito Mussolini era el dictador del Reino de Italia y veía en la II edición del naciente torneo creado por el presidente de la FIFA, Jules Rimet, una posibilidad de propaganda política sin límites para demostrar el poder del fascismo en todo el mundo; y por ningún detalle fuera de lugar iba a escaparse el título para una selección italiana que tenía grandes valores como Giuseppe Meazza -el Estadio donde juegan Milan e Inter lleva compartido su nombre junto al de “San Siro-, y los argentinos Raimundo Orsi –disputó los JJOO de Ámsterdam 1928 con la albiceleste obteniendo la medalla de plata-; y Luis Monti, quien cuatro años antes había defendido los colores argentinos en el subcampeonato obtenido en la primera edición diputada en Uruguay en 1930.

Un detalle para destacar, es que en el primer campeonato mundial en el que Argentina llegaría a disputar la final ante los uruguayos cayendo por 4 a 2, Monti fue amenazado duramente por los ciudadanos charrúas tanto a el como a su familia, lo que condicionó gravemente su rendimiento.

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Monti, Guaita, Orsi y Demaría, los cuatro argentinos nacionalizados italianos que formaron parte del plantel en aquella Copa del Mundo.

Monti, Guaita, Orsi y Demaría, los cuatro argentinos nacionalizados italianos que formaron parte del plantel en aquella Copa del Mundo.

Italia 1934: el momento en que František Plánicka csalvó la vida de todo un plantel

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En aquella edición, como dato de color, la selección argentina de fútbol solo disputó un partido, cayendo 3 a 2 con Suecia en los Octavos de Final. El seleccionado asistió a la cita con un equipo amateur, debido a las divisiones políticas y dirigenciales existentes por aquel entonces. Ni en el más pesimista de los amantes del fútbol de nuestro país, se llegó a imaginar que el equipo nacional volvería a disputar un encuentro por la máxima cita futbolística recién 24 años más tarde, en la Copa Mundial de Suecia 1958.

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Equipo argentino que disputó el Mundial de Fútbol de 1934. Una curiosidad: fue la única ocasión en la cual una lista mundialista tuvo jugadores de Colón y Unión en la misma. Ramón Astudillo para Colón, y Alberto Galateo junto a Federico Wilde para Unión.

Equipo argentino que disputó el Mundial de Fútbol de 1934. Una curiosidad: fue la única ocasión en la cual una lista mundialista tuvo jugadores de Colón y Unión en la misma. Ramón Astudillo para Colón, y Alberto Galateo junto a Federico Wilde para Unión.

En este contexto de eliminación directa, Italia y Checoslovaquia llegan a la final, el día 10 de junio de 1934 en el llamado “Estadio Nacional del Partido Nacional Fascista” de la ciudad de Roma. Una noche antes, en la concentración italiana recibieron una “visita amenazante” de Mussolini, quien les advirtió que, si no obtenían la victoria en la final, los degollaría; pasando su dedo índice sobre su cuello -nuevamente para Monti, su vida estaría en juego en un partido de la Copa del Mundo, en este caso, para ganar-.

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El seleccionado italiano realiza el saludo fascista ante Mussolini, durante el Mundial de 1934.

El seleccionado italiano realiza el saludo fascista ante Mussolini, durante el Mundial de 1934.

El partido definitorio fue absolutamente parejo. Un hombre de Mussolini entró al vestuario en el entretiempo para recordar la “visita” de la noche anterior, y entregó una nota manuscrita al seleccionador italiano que decía: “Señor Pozzo, usted es el único responsable del éxito, pero que Dios lo ayude si llega a fracasar”.

Para colmo, la “cosa” se complicó: la selección checoslovaca, con Planicka en el arco, se puso en ventaja mediante un gol de Antonín Pu a falta de 15 minutos para la finalización del encuentro. En el minuto 81, Raimundo Orsi alivia el terror del equipo, junto a los 45000 espectadores y llevó el partido al alargue, el primero en una final de Copa Mundial.

Final del mundial de Italia 1934

Planicka era intraspasable como en los grandes momentos del torneo, hasta que un disparo mordido y esquinado de Ángelo Schiavio le daba el título del mundo a los italianos al colocar el 2 a 1 definitivo. Este disparo despertó sospechas, ya que tranquilamente podía haber sido alcanzado por el portero checoslovaco de grandes habilidades conocidas, pero no lo hizo. Obviamente, nunca fue oficial ese “favorcito”, pero Ángelo Schiavio -gran gloria del Bologna- no se lo creyó tan fácilmente, más aún cuando en ese momento, la mirada de complicidad del portero al sacar la pelota del arco era completamente evidente: les había salvado la vida.

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Italia, posa como flamente campeona del mundo. El Dato: quien sostiene el trofeo

Italia, posa como flamente campeona del mundo. El Dato: quien sostiene el trofeo "Jules Rimet" es Victorio Pozzo, único entrenador en la historia en conseguir dos Copas del Mundo de la FIFA. Carlos Salvador BIlardo estuvo a un solo partido de lograrlo en Italia 1990, tras perder la final ante Alemania Federal.



De alguna forma, sabría el padecimiento de los jugadores italianos. Planicka podría haber sido campeón del mundo y darle el primer título a su país; de hecho, Checoslovaquia perdió otra final en el Mundial de Chile 1962 ante Brasil, por lo que nunca pudo coronarse, y se separó entre las naciones de República Checa y Eslovaquia en 1993. Solo llegó a una semifinal de Copa de Europa en el año 2004 como República Checa, ya muy lejos de aquellas actuaciones históricas. Pero fue más importante para este arquero la vida de los italianos, totalmente amedrentados por Benito Mussolini. Aquel gol consagratorio de Schiavio fue el último con la selección italiana -Realizó 15, en 21 cotejos-; ya que nunca más volvió a vestir la camiseta azzurra, y ni siquiera festejó el título. El dictador logró su cometido, y los italianos fueron salvados para volver a consagrarse en Francia 1938, donde también fueron amenazados por Mussolini, en esta ocasión vía telegramas.

El legado de Frantisek Planicka y la medalla de Schiavio que sostiene el mito

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Planicka disputaría otra Copa Mundial en 1938, jugando con una fractura en el antebrazo los Cuartos de Final ante Brasil. Al terminar igualados, fue baja para el encuentro desempate y los checoslovacos fueron eliminados. Falleció en 1996 a la edad de 92 años, donde registros póstumos aseguran que el propio Schiavio le regaló la medalla de oro de campeón del mundo mediante una carta que decía: “Gracias, nos salvaste la vida. Afectuosamente, Ángelo Schiavio “.

WC 1938 Czechoslovakia vs. Netherlands 3-0 (05.06.1938) (re-upload)

Fue tan importante para el futbol checo, que se le realizó un funeral y oficial y Karel Poborský, capitán de la selección checa por aquel entonces, retrasó la firma de su contrato con el Manchester United para poder asistir al entierro. Sin dudas, la historia de Planicka nos muestra que la vida humana y la ética deportiva está por encima de cualquier cosa; incluso, que de la propia gloria.

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