Este domingo se jugó una de las ediciones más calientes del clásico turco Fenerbahce-Galatasaray, partidos conocidos mundialmente por ser de alto riesgo a causa del comportamiento del público en las horas previas al partido, en las tribunas y por cómo actúan los jugadores dentro del campo. Ahora también hay que sumar el accionar de los dirigentes.
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En el último clásico, Galatasaray ganó como visitante 3-1 y el resultado provocó varios desmanes que contaron con la participación del presidente del equipo local.
Ali Koc, mandamás del Fenerbahce, no aguantó los insultos hacia su persona por haber perdido el clásico y decidió saltar de su platea para agarrarse a trompadas con el grupo de gente que le gritaba cosas. Mientras, en otros sectores del estadio, se registraron varias corridas, golpes y hasta invasiones de campo que pusieron en riesgo a los jugadores.
El tumulto que produjo Koc no pasó a mayores gracias al accionar de los agentes de seguridad que disiparon toda la situación rápidamente y todo quedó en anécdota.
Dentro del campo de juego, el árbitro debió mostrar once amarillas, tres rojas y tuvo que estar atento a que no pase a mayores porque estos partidos, el clima de las tribunas es el que suele contagiar a los actores de los equipos.
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