“...y es en vuelo de sueño, aquella añeja queja…”
Los tiempos de pandemia han coincidido con el nacimiento de una nueva era rojiblanca en su estrategia deportiva. Un nuevo Unión, desde las raíces, no solo desde los criterios competitivos del plantel profesional, sino que a partir de aquel histórico ensayo inicial de pre-temporada ante Newell's en Rosario, desde también los parámetros clínicos y programáticos de un estilo que se plantea como desafío fundar desde todos las áreas un esquema estratégico-deportivo más familiarizado con los métodos y pensamientos de los directivos que con los planes coyunturales del entrenador principal.
Aquí hay un cambio clave, que los propios dirigentes unionistas sorprendidos notan en el diálogo diario con el nuevo entrenador, quien en el umbral de su estreno oficial , parece ser más funcional a la política del club que a los que podrían ser sus intereses y urgencias concretas de conseguir resultados en el corto plazo.
Si un entrenador prefiere potenciar una joven promesa de la institución en lugar de apretar a los directivos para traer un refuerzo por el solo hecho de creer que con algo de experiencia va a rendir más rápido que un novato, poniendo en cancha a Vera, Zenón, Gerometta, Comas, estando a su vez muy atento a Machuca, Portillo o cualquier otro pibe de los que en reserva merecían realmente una mirada más comprometida con ellos y con el club para ser valorados como corresponde y no solo para tapar temporariamente un hueco en el plantel principal, realmente habla de otra observación, más allá de algunos grises concretos como ha sido la salida de un jugador promesa y presente como era Franco Calderón y hoy no es tenido en cuenta como herramienta titular, justo en una línea del campo donde se han visto algunos ajustes pendientes para el debut en la sudamericana.
El trabajo en divisiones inferiores estaba mereciendo otra observación, la que muchos adentro de Unión sin poder decirlo públicamente, hasta que se animó Eduardo Magnín, ya advertían, pero no era fácil manifestar, se estaba tornando indispensable y Madelón no lo hacía porque creía en otros métodos menos emparentados con las ideas de los directivos y las posibilidades económicas.
Por esto el “Rey León un día decidió el final”... A la distancia, y como se dieron los hechos en el mercado largo sin fútbol, parece una decisión que trajo para muchos en el club, más alivio que tormentos, aunque su reemplazo llevó su traumático proceso luego de la negativa de Rondina, por lo que significó sacar a Azconzábal de Chile. Pero se pudo y hoy en Unión creen que encontraron el conductor adecuado para la sucesión integral de los tiempos "madelonianos".
Definitivamente la “Era del Vasco” ya significa un quiebre no menor, por ser posterior a la exitosa “Era Madeloniana”, la cual se la recordará como la más desarrollista, al plantear siempre un paso más adelante de la historia y haberlo logrado, jugando dos Copas Sudamericanas consecutivas y sacando además el cuerpo de la zona angustiosa de los promedios. Todo y mucho más, de la mano del entrenador que con Unión ha sabido con poco hacer mucho y con ese mucho hacer historia.
Ahora con otras formas de hacer y ver las cosas, hay que afrontar la segunda fase de la Copa y asentar un proyecto de equipo en el torneo de transición que está por empezar en la competencia doméstica. Ambos desafíos exigen dos tareas distintas y paralelas. La primera, por la urgencia de los tiempos, es presentar un cuadro resuelto y a la altura de jugar una serie internacional. La segunda, es proyectar, luego de un relevamiento completo de situación a partir del campeonato 2021, esa base y estructura que deberá mantener y mejorar las ambiciones satisfechas por la anterior etapa.
Todo esto encuadrado en uno microclima de trabajo y convivencia prolija entre los conceptos del entrenador y los directivos, claro está, que a la hora de los resultados, habrá que ver luego, cómo se acomoda todo lo que hasta aquí se ha visto: proyecto, política de club y compromiso del Director Técnico con la misma.
En la Sudamericana deberá concentrar esfuerzos en darle más confianza a la defensa que ha sido una línea frágil sobre todo cuando la atacan por la vía aérea, la mitad de la cancha no ha tenido demasiada identidad con el sistema defensivo en el ida y vuelta. Es ahí donde puede estar el nervio claro de la resolución sobre el sistema táctico a utilizar al menos para el partido de ida, contemplando que es tan importante ser ofensivo y marcar como que no te marquen por el valor del gol de visitante ante una eventual igualdad en la serie. Es importante agregar, que esta decisión además implicará saber cuáles son las primeras conclusiones que sobre algunos jugadores haya tomado el “Vasco”, pues hay puestos que aun, no tienen sus titulares claramente definidos. Cuestión que por otra parte, y por ser algo totalmente nuevo, es lógica. Nadie puede de entrada pedirle perfecciones de relojería a un plantel que se renovó totalmente entre las últimas dos temporadas. Si bien en ataque, Márquez y Troyansky jugaron los tres partidos de pre-temporada, el segundo partido de los suplentes mucho ha servido para saber que abajo hay goles, y los hizo Juan Manuel García, el refuerzo llegado de Arsenal, quien por este motivo, a nadie debería sorprender que pueda aparecer como una opción clara para acompañar a Márquez y/o a Troyansky.
El primer juego frente a Emelec, un rival que llega adentro de una crisis que lo muestra frágil en los papeles previos, resolverá lo que todos esperamos: qué es lo mejor que ha visto y decidió en consecuencia ante las circunstancias marcadas el nuevo conductor técnico. Será entonces cuando sepamos desde dónde resolvió arrancar y cómo está parado el “Vasco” ante los desafíos señalados.
El torneo local, es otra cosa, será una fase temporaria ideal para los entrenadores, con pocas presiones y en el caso de Unión un margen indispensable para sacar conclusiones sobre qué sirve y qué no tanto, a la hora de jugar por los puntos bravos en el certamen que iniciará y terminará el próximo año. Esta perspectiva es la que necesariamente deberá trazar las cualidades sustentables de un nueva aventura Tatengue: la “Era del Vasco”.
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