Javier llegó este martes a Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde La Plata con su familia para celebrar con la gente y los jugadores el campeonato del mundo, que se logró tras 36 años. El hincha optimista había anticipado el resultado de la final ante Francia con un parche inédito en su camiseta.
A eso de las 9 de la mañana de este martes feriado, Javier y su familia se apostaron en la esquina de San Juan e Hipólito Yrigoyen para intentar ganar un buen lugar para festejar y ver a los campeones, pero la muchedumbre los separó y no saben cuándo se reunirán.
Amigo de Luis Martin, preparador físico de la Selección, Javier le tenía tanta fe a la Scaloneta que antes de la final del mundo se hizo estampar en su camiseta albiceleste una foto trucada de Lionel Messi con la copa y la fecha: 18/12/22. Hoy, por las calles de Buenos Aires y en medio de más de cuatro millones de personas que están de fiesta, luce en su pecho al Dios del fútbol con la dorada en sus manos, una premonición hecha realidad.
"No le pude hablar (con su amigo Martin) porque allá estuvieron un poco incomunicados, pero les tenía toda la fe", manifestó mientras se enganchaba en cada una de las canciones de cancha que se entonaba la marea de hinchas argentinos que sigue de fiesta.
"Ver esto es emocionante, una alegría inmensa", cerró Javier que iba a hacer otro intento por encontrar a su pareja, Lorena, y a sus hijos. Pero hoy nadie camina solo. Argentina es un puño apretado, la Copa nos cambió para siempre.
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