"El pasado mes de abril, en plena pandemia, todos los clubes decidimos tratar de reanudar la competición para salvar, al menos, gran parte de los ingresos de televisión y evitar así una situación económica extrema, que hubiera provocado la quiebra del sector y la pérdida de muchos puestos de trabajo. El acuerdo alcanzado en el pacto de Viana fue, en ese sentido, un ejemplo de solidaridad y unión que nos permitió salvar una gran parte de los ingresos y reanudar la competición, con el innegable esfuerzo por parte de todos", explicó el club, en un comunicado.
El club catalán puso como ejemplo la trunca definición de la Segunda División tras los casos positivos en el Fuenlabrada; la ausencia de público en los estadios que fue "un gran perjuicio para todos los clubes"; y que equipos como Valencia o el mismo Espanyol compitieron "pese a haber confirmado que, en las plantillas profesionales, durante los meses de marzo y abril, ha habido un buen número de jugadores infectados por la COVID- 19".
"Si bien es cierto que la competición se ha completado, salvo en Segunda División tal y como hemos apuntado, las situaciones acontecidas son irremediablemente injustas en lo que se refiere al aspecto deportivo, ya que en este final de liga no se ha competido en las mismas condiciones de igualdad que antes de la suspensión", sostuvo el club.
"El RCD Espanyol entiende que, ante una situación provocada por una pandemia mundial, con la incertidumbre que sigue existiendo ante las afectaciones de salud y económicas que conlleva, puede llegar a ser comprensible que se premie directamente una serie de situaciones (campeón de Liga, clasificaciones para competiciones europeas, ascenso…) pero resulta del todo inasumible que se castigue o penalice doblemente a los más damnificados", completó.