Marcelo Saralegui, técnico de Colón, se aferra a la posibilidad de que un triunfo en el clásico santafesino del domingo lo mantenga en el cargo. El poco tiempo para encontrar sucesor y la dificultad de contratar a un entrenador de jerarquía juegan a favor del uruguayo.
Saralegui tomó el micrófono tras la derrota del viernes ante Sarmiento de Junín (0-2) y avisó que pensaba seguir, pese a que en tres fechas no sumó puntos y mostró poco y nada en lo futbolístico.
“Hay una bala por jugarse, que es muy importante para la gente de Colón, una bala importantísima. No conseguimos lo que queremos, pero esa bala es importante”, dijo Saralegui.
La convicción del técnico uruguayo representa, al mismo tiempo, un problema y una solución para la dirigencia que encabeza José Vignatti, quien durante la semana salió a respaldar en una serie de entrevistas a Saralegui.
El problema es que no son pocos los dirigentes que piensan que el ciclo del montevideano no debería llegar al partido con los "tatengues" y, por lo tanto, sería mejor apelar a una salida alternativa.
Como paradoja, en ese mismo hecho anida la solución, pues tener un técnico que aún cree en dar vuelta la historia le ahorra a los dirigentes el trabajoso (e improbable) camino de conseguir un técnico que enderece el barco en un puñado de horas.
En ese sentido, hay un detalle que no es menor: el técnico elegido para conducir el nuevo año "sabalero" era Ricardo Zielinski, pero no se llegó a un acuerdo económico y el "Ruso" emigró a Uruguay para dirigir a Nacional.
Si no se logró convencer a un técnico en semanas de negociaciones es difícil aventurar que en menos de siete días un técnico de jerarquía llegue a Santa Fe, dirija un par de prácticas y salga con el equipo al césped del estadio 15 de Abril.
Y la cuestión económica, en épocas de vacas flacas, es también fundamental, ya que hay un secreto a voces en el barrio Centenario: lo ideal era que "Saraga" renuncie porque no están las cosas para pagar contratos e indemnizaciones.
Mucho se ha hablado en las últimas horas de otro sueño de Colón (que lo dirija Néstor Gorosito), y hasta un nuevo interinato en el clásico de Adrián "Chupete" Marini.
Pero Saralegui no renunció y avisó que piensa usar la bala que le queda para quedarse con los tres puntos que se pondrán en juego en el clásico.
Las circunstancias, más allá de los deseos y las dudas de los dirigentes y la convicción del técnico, construyeron una realidad que tendrá al uruguayo como capitán del barco dentro de una semana, salvo que pase algo inesperado.
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