La goleada de River en la final del Trofeo de Campeones es un duro golpe para Colón que cierra el mejor año de su historia deportiva, con el título obtenido en San Juan ante Racing, con una derrota dolorosa en el estadio único de la ciudad de Santiago del Estero.
La historia de esta final comenzó muy distinta a cómo terminó. El primer tiempo fue muy parejo y parecía que terminaba cero a cero, pero el gol que marcó Julián Álvarez explica porqué Colón perdió el clásico con Unión hace una semana por tres a cero.
Antes del gol, en los primeros 40 minutos, el equipo sabalero se había mostrado aplomado y bien plantado en el terreno de juego y con un plan que funcionó para achicarle los espacios a River.
Al momento de atacar, las acciones más importantes de Colón en el primer tiempo fueron por la banda derecha. Eric Meza, Alexis Castro y Cristián Ferreira conformaron un tridente que le costó mucho marcar a la defensa de River, pero los desbordes y centros del equipo sabalero nunca llegaron a buen puerto.
A River también le costó llegar al arco que defiende Leonardo Burián y hubo muchos tiros de media distancia y centros que no llegaban a nadie. Colón estaba bien plantado y al equipo millonario no podía generar chanches de gol claras.
Colón no tuvo excusas y tampoco tuvo fútbol. River se floreó e hizo lo que quiso ante un equipo sabalero muy golpeado y sin respuestas anímicas.
Cuando se moría la primera parte llegó el gol de River. Una puñalada certera tras un gran centro de Robert Rojas que Julián Álvarez conectó. Un gol doloroso, de esos que duelen hasta las entrañas más profundas, porque se concretó en un momento injusto, cuando los dos se preparaban para irse a los vestuarios.
Hay que reconocer, más allá de todo esto, que la jugada que finalizó Julián Álvarez fue precisa y la definió con claridad.
En el segundo tiempo, River demostró su jerarquía
En el segundo tiempo, el equipo de Marcelo Gallardo mostró su jerarquía y logró su tercer título en el año. Fue una verdadera muestra de carácter, que confirma que no es fácil repetir un campeonato y que no es algo de todos los días.
En el complemento, Colón no tuvo excusas y tampoco tuvo fútbol. River se floreó e hizo lo que quiso ante un equipo sabalero muy golpeado y sin respuestas anímicas para poder hacer algo para cambiar la historia.
De a poco fueron llegando los goles, el segundo por una desatención de Rafael Delgado. Luego, un tiro en el palo de Julián Álvarez -que mandó a la red Benjamín Rollheiser- para poner el tres a cero. El último gol fue del colombiano Jorge Carrascal, después de una floja respuesta de la defensa sabalera. Lo único que pudo hacer Burián en los cuatro goles fue sacarla del arco.
Estoy seguro que si les dan a los hinchas de Colón la posibilidad de jugar 100 finales y perder 99 van a decir que sí, pero lo que también importa es la manera en la que se pierden esas finales y está claro que esta fue una noche muy difícil para el equipo sabalero en el mejor año de historia.
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