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Diana Nyad, la nadadora de aguas abiertas que nunca supo lo que era rendirse

Tras fallar en cuatro ocasiones al tratar de unir la isla de Cuba con la península de Florida, la raidista estadounidense finalmente lo logró el 2 de septiembre de 2013, cuando tenía 64 años, y más de 33 después de haberlo intentado por primera vez. Al completar 177 kilómetros en 52 horas 54 minutos y 18 segundos, estableció el récord mundial femenino de mayor distancia de nado en el mar.

Había tratado de hacerlo de joven, en su plenitud psicofísica, y no había podido lograrlo. Es más, había dejado de lado la natación durante más de tres décadas pero, cuando todo suponía que su edad sería un obstáculo para cumplir su sueño de unir a nado La Habana con Florida, en Estados Unidos –exigencia extrema si las hay en las aguas abiertas– resolvió intentarlo otra vez.

Por distintas cuestiones falló tres veces más pero, en el quinto y definitivo intento, Diana Nyad se metió definitivamente en la historia cuando el 2 de septiembre de 2013 completó los 177 kilómetros entre la capital cubana y Cayo Hueso y, al hacerlo a los 64 años, su hazaña fue aún mayor.

Su destino era ser nadadora

Diana Sneed nació en Nueva York el 22 de agosto de 1949. Hija de Lucy Winslow Curtis y del corredor de bolsa William L. Sneed, Jr., sus padres se divorciaron cuando tenía 3 años y, tiempo después, su madre se casó con Aristóteles Z. Nyad, apellido que Diana adoptaría.

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El 6 de octubre de 1976 y, con 26 años, Diana Nyad se convirtió en la primera mujer que nadó 45 kilómetros alrededor de la isla de Manhattan, Nueva York, con un tiempo récord de 7h57’.

El 6 de octubre de 1976 y, con 26 años, Diana Nyad se convirtió en la primera mujer que nadó 45 kilómetros alrededor de la isla de Manhattan, Nueva York, con un tiempo récord de 7h57’.

La familia se mudó a Fort Lauderdale, Florida y, tras comenzar a nadar mientras cursaba séptimo grado, a mediados de la década de 1960 ingresó en la escuela Pine Crest donde, a las órdenes de Jack Nelson –entrenador olímpico y miembro del Salón de la Fama–, ganó tres campeonatos interescolares del estado de Florida en las 100 yardas (91,44 metros) en estilo espalda.

Mientras Nyad cursaba sus estudios en el Lake Forest College de Illinois –del que egresaría con una licenciatura en Inglés y Francés–, el director del Hall de la Fama de la Natación Internacional de Florida, Buck Dawson, quien vio su enorme potencial, la alentó para que se volcara las pruebas de larga distancia y raides.

Diana se empezó a entrenar en Magnetawan, Canadá y, en julio de 1970, en su primera prueba, sobre 10 millas (16,09 kilómetros), en el lago Otario, estableció un récord femenino de 4h22’.

Su crecimiento fue sostenido y, el 14 de julio de 1974, marcó otro récord, esta vez en el maratón Capri-Nápoles: 8h11’ para completar los 36 kilómetros de la prueba, y adjudicándose la categoría femenina. El 6 de octubre del año siguiente y, con 26 años, se convirtió en la primera mujer que nadó 45 kilómetros alrededor de la isla de Manhattan, Nueva York, en 7h57’.

El primer intento por unir Cuba y Florida

Si hay un desafío extremo en la natación de aguas abiertas, el unir la isla de Cuba con la península de Florida, en los Estados Unidos, es el que logra la unanimidad de los expertos. Tal es la exigencia física y mental –amén de los múltiples peligros que esto representa– que, en el ámbito de los raides de aguas abiertas, todos aseguran que lograrlo es como alcanzar la cumbre del monte Everest, el más alto del planeta.

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A los 28 años, Diana intentó por primera vez unir Cuba y Cayo Hueso. Lo hizo entre el 13 y el 15 de agosto de 1978 pero, tras nadar durante 42 horas y recorrer unos 122 kilómetros, su equipo de apoyo y los médicos dieron por terminado el intento debido a los fuertes vientos del este y olas de casi 2,5 metros que la desviaban de su rumbo.

A los 28 años, Diana intentó por primera vez unir Cuba y Cayo Hueso. Lo hizo entre el 13 y el 15 de agosto de 1978 pero, tras nadar durante 42 horas y recorrer unos 122 kilómetros, su equipo de apoyo y los médicos dieron por terminado el intento debido a los fuertes vientos del este y olas de casi 2,5 metros que la desviaban de su rumbo.

A los 28 años, Diana intentó por primera vez nadar desde esta isla caribeña hasta Cayo Hueso. Ingresó al mar a las 14 del domingo 13 de agosto de 1978 desde Bahía Ortigosa, unos 80 kilómetros al oeste de La Habana.

Lo hizo dentro de una jaula metálica para protegerse de los tiburones (de 6,1 x 12,2 metros) durante casi 42 horas hasta que, a las 7 del martes 15, su equipo de apoyo y los médicos dieron por terminado el intento debido a los fuertes vientos del este y olas de casi 2,5 metros que la golpeaban contra la jaula y desviaban su rumbo. Había recorrido unos 122 kilómetros, pero no en línea recta.

Pero no se desanimó y, entre el 21 y el 22 de agosto de 1979 (el día que cumplió 30 años) estableció otra plusmarca universal de aguas abiertas –la travesía oceánica más larga para una mujer hasta entonces–, al nadar 164 kilómetros desde la isla Bimini del Norte, en las Bahamas, hasta Juno Beach, Florida, y sin utilizar jaula protectora de tiburones.

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Nyad se había ganado la reputación de ser una de las mejores raidistas del mundo y no tenía nada que demostrarle a nadie, excepto a sí misma. Si había una deuda en la vida de Diana, era el cruce entre Cuba y Florida y, por eso, en enero de 2010 se empezó a entrenar otra vez para tratar de cumplir su sueño.

Nyad se había ganado la reputación de ser una de las mejores raidistas del mundo y no tenía nada que demostrarle a nadie, excepto a sí misma. Si había una deuda en la vida de Diana, era el cruce entre Cuba y Florida y, por eso, en enero de 2010 se empezó a entrenar otra vez para tratar de cumplir su sueño.

Merced a los vientos favorables y a un mar con poco oleaje, Diana promedió unos 6 km/h y completó el trayecto en 27h30’.

Estaba en su mejor momento pero, ante el asombro de todos, Nyad decidió abandonar la natación para trabajar como periodista deportiva en la cadena ABC Sports, y pasarían más de tres décadas para que reavivara la pasión por los raides.

Decidió intentarlo otra vez

Nyad se había ganado la reputación de ser una de las mejores raidistas del mundo y no tenía nada que demostrarle a nadie, excepto a sí misma.

Si había una deuda en la vida de Diana, era el cruce entre Cuba y Florida y, por eso, en enero de 2010 se empezó a entrenar otra vez para tratar de cubrir los casi 180 kilómetros de recorrido, equivalentes a unos cinco cruces del Canal de la Mancha a través del Estrecho de Dover.

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A las 9 (hora local) del sábado 31 de agosto de 2013 y, desde el Club Náutico Internacional Hemingway de la capital cubana, Nyad comenzó su quinto intento. En la foto, junto a su ex pareja y entrenadora, Bonnie Stoll, poco antes de lanzarse al mar.

A las 9 (hora local) del sábado 31 de agosto de 2013 y, desde el Club Náutico Internacional Hemingway de la capital cubana, Nyad comenzó su quinto intento. En la foto, junto a su ex pareja y entrenadora, Bonnie Stoll, poco antes de lanzarse al mar.

Lo hizo en agotadoras sesiones en la isla caribeña de St. Maarten y, luego, en Key West. Primero apuntó a nadar durante 24 horas y, el 10 de julio siguiente –y poco antes de cumplir 61 años–, aumentó la exigencia de los entrenamientos para nadar 60 horas y 166 kilómetros.

Durante su estadía en St. Maarten, detalló cómo se componía su equipo en una entrevista que le brindó al The Daily Herald local: "Es una operación grande (NdeR: los gastos de cada intento rondarían los 500.000 dólares cada uno), como una expedición. Tenemos alrededor de 25 personas; navegantes, tripulantes de barcos, meteorólogos, personal médico, expertos en tiburones, lo que sea. Necesito el océano más caliente posible y, tan pronto como alcancemos el pronóstico correcto, saldremos hacia La Habana. No sabremos el punto de partida exacto probablemente hasta la noche anterior. Y no sabemos exactamente dónde tocaremos tierra... Me encantaría terminar en Key West, pero dependerá de la trayectoria de la corriente del Golfo".

Tenía previsto hacer el intento entre agosto y septiembre de 2010 pero, las malas condiciones meteorológicas, obligó a reprogramarlo para julio de 2011.

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Nyad nadó en el quinto intento sin una jaula para tiburones pero protegida de las picaduras de las medusas por una máscara de silicona que cubría su cabeza y rostro. Por su particular diseño, la misma le hizo tragar mucha agua salada, lo que la hizo vomitar varias veces.

Nyad nadó en el quinto intento sin una jaula para tiburones pero protegida de las picaduras de las medusas por una máscara de silicona que cubría su cabeza y rostro. Por su particular diseño, la misma le hizo tragar mucha agua salada, lo que la hizo vomitar varias veces.

Para que un raid de tan particulares características pudiera realizarse, era necesario que los vientos fueran entre débiles y moderados (para minimizar el oleaje) y que la temperatura del agua ascienda a los 26°, como mínimo.

Esta temperatura relativamente "alta" produce un doble efecto: en la primera mitad del trayecto, el agua tibia deshidrataría el cuerpo de Diana, mientras que en la segunda parte su temperatura corporal bajaría y podría sufrir un cuadro de hipotermia.

Nyad, que mide 1,68 metro y 30 años atrás pesaba unos 58 kilos, ahora marcaba en la balanza unos 70 para, de este modo, poder contrarrestar la pérdida de masa corporal durante su agotadora travesía.

A las 19.45 del 7 de agosto de 2011 –y 33 años después de su primer intento–, Nyad ingresó al agua en La Habana, con un equipo de la cadena CNN a bordo de su barco de apoyo para cubrir en vivo su raid.

Lo hizo sin jaula de tiburones pero, a las 12.45 del 9 de agosto y, tras 29 horas en el agua, el segundo intento de Diana llego a su fin por las fuertes corrientes y vientos que la desviaron muchos kilómetros hacia el este., además de sufrir un ataque de asma, que la obligó a nadar varias veces de espalda para recuperar el aliento.

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A las 13.55 del lunes 2 de septiembre de 2013, luego de nadar 52h54’18”, Diana Nyad llegó –con sus piernas temblorosas y al borde del desmayo por el agotador esfuerzo– a la playa Smathers, en Cayo Hueso, a 177 kilómetros de la capital cubana.

A las 13.55 del lunes 2 de septiembre de 2013, luego de nadar 52h54’18”, Diana Nyad llegó –con sus piernas temblorosas y al borde del desmayo por el agotador esfuerzo– a la playa Smathers, en Cayo Hueso, a 177 kilómetros de la capital cubana.

¿Se rindió? Ni por asomo. El 23 de septiembre siguiente, Nyad emprendió un tercer intento de nadar desde Cuba a Florida –y nuevamente sin jaula de tiburones–, pero finalizó el mismo tras 41 horas de nado, donde completó unos 124 kilómetros, debido a picaduras de medusas en su rostro, cuello y antebrazo.

El 18 de agosto de 2012, Nyad inició su cuarto intento, siempre sin una jaula protectora de tiburones. Nadó hasta las 12.55 del 21 de agosto, cuando debió abandonar por una fuerte tormenta y nueve picaduras de medusas y, hasta ese momento, había cubierto una distancia mayor que sus tres intentos anteriores.

Cuando hizo historia

A las 9 (hora local) del sábado 31 de agosto de 2013 y, desde el Club Náutico Internacional Hemingway de La Habana, comenzó su quinto intento, acompañada por un equipo de apoyo de 39 personas, nadando sin una jaula para tiburones pero protegida de las medusas por una máscara de silicona que cubría su cabeza y rostro, diseñada por Stefan Knauss, un experto en prótesis de California, y que utilizaría en distintos tramos de su raid.

Por su particular diseño, la máscara le hizo tragar mucha agua salada, lo que la hizo vomitar varias veces. Además, debía quitársela para comer o beber durante el trayecto.

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Nyad fue trasladada a un centro médico de Florida para ser examinada luego de completar el trayecto de 177 kilómetros entre Cuba y Cayo Hueso. Estaba deshidratada y extenuada, pero infinitamente feliz. “Lo hice”, se limitó a decirles a los periodistas que aguardaron su llegada a territorio estadounidense.

Nyad fue trasladada a un centro médico de Florida para ser examinada luego de completar el trayecto de 177 kilómetros entre Cuba y Cayo Hueso. Estaba deshidratada y extenuada, pero infinitamente feliz. “Lo hice”, se limitó a decirles a los periodistas que aguardaron su llegada a territorio estadounidense.

Asimismo, durante las noches utilizó un traje especial –símil neoprene– para proteger su cuerpo, manos y pies de eventuales picaduras de medusas. También estaba acompañada por embarcaciones que utilizaban dispositivos electrónicos de disuasión Shark Shield (para protegerla de los tiburones).

“Para ocupar mi mente, contaba mentalmente y cantaba durante horas. ¡Conozco la canción de Janis Joplin «Me and Bobby McGee» desde la primera nota hasta la última!”, recordaría Diana.

Hasta que a las 13.55 del lunes 2 de septiembre, luego de 52h54’18”, llegó –con sus piernas temblorosas y al borde del desmayo por el agotador esfuerzo– a la playa Smathers, en Cayo Hueso, a 177 kilómetros de la capital cubana.

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Con 64 años y 11 días, Nyad (cuyo rostro evidencia el durísimo desafío que enfrentó) estableció el récord mundial de la mayor distancia de nado en el mar para una mujer. Cuando le preguntaron cuál era su motivación para hacerlo, dijo: “Para  demostrarles a las otras personas de 60 años que nunca es demasiado tarde para cumplir sus sueños”.

Con 64 años y 11 días, Nyad (cuyo rostro evidencia el durísimo desafío que enfrentó) estableció el récord mundial de la mayor distancia de nado en el mar para una mujer. Cuando le preguntaron cuál era su motivación para hacerlo, dijo: “Para demostrarles a las otras personas de 60 años que nunca es demasiado tarde para cumplir sus sueños”.

Su ex pareja y entrenadora, Bonnie Stoll, la animaba a avanzar pero sin tocarla mientras estuviera en el agua, ya que así no se homologaría el récord mundial de la mayor distancia de nado en el mar para una mujer.

Hasta que sus pies se posaron sobre la arena seca del territorio estadounidense y, por fin, su sueño se había cumplido. Tenía 64 años y 11 días.

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Esta extraordinaria e inspiradora historia, es el tema central de Nyad, la película que la plataforma Netflix estrenó el 3 de noviembre del año pasado.

Dirigida por Elizabeth Chai Vasahelyi y Jimmy Chin, la obra (que dura 121 minutos) está basada en unas memorias escritas por Diana –que en agosto próximo cumplirá 75 años– titulada Find a Way (Encuentre un camino).

Annette Bening interpreta a Nyad, mientras que Jodie Foster personifica a su ex pareja y entrenadora, Bonnie Stoll.

Y, si alguien aún considera que la edad es un impedimento para hacer algo, la propia Diana –miembro del Hall de la Fama del Deporte Femenino Nacional de Estados Unidos, y del Hall de la Fama de Maratón de Natación Internacional–, siempre se encargó de echar por tierra todo pensamiento negativo.

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La película Nyad, que la plataforma Netflix estrenó el 3 de noviembre del año pasado, fue dirigida por Elizabeth Chai Vasahelyi y Jimmy Chin y dura 121 minutos. Annette Bening interpreta a Diana, mientras que Jodie Foster personifica a su ex pareja y entrenadora, Bonnie Stoll.

La película Nyad, que la plataforma Netflix estrenó el 3 de noviembre del año pasado, fue dirigida por Elizabeth Chai Vasahelyi y Jimmy Chin y dura 121 minutos. Annette Bening interpreta a Diana, mientras que Jodie Foster personifica a su ex pareja y entrenadora, Bonnie Stoll.

Cada vez que le preguntaron cuál era su motivación para realizar tamaño esfuerzo, y hasta con alto riesgo para su vida, simplemente respondió: "Para demostrarles a las otras personas de 60 años que nunca es demasiado tarde para cumplir sus sueños. Nunca renuncien a sus sueños".