Colón tiene que acelerar: en esta carrera no gana el que juega lindo, gana el que se adapta

Colón perdió ante Racing de Córdoba y quedó obligado a reaccionar: la Primera Nacional entra en su tramo decisivo y el Sabalero necesita carácter, adaptación y respuestas.

Colón, golpeado tras la derrota ante Racing de Córdoba, deberá reaccionar rápidamente para afrontar el tramo decisivo del campeonato

Colón, golpeado tras la derrota ante Racing de Córdoba, deberá reaccionar rápidamente para afrontar el tramo decisivo del campeonato

Colón perdió ante Racing de Córdoba, un rival que, en los papeles, aparecía como inferior. Y quizás ahí esté una de las grandes enseñanzas que dejó el partido: en la Primera Nacional no alcanza con ser Colón. Hay que demostrarlo.

Iván Delfino tiene razón. El Sabalero tiene que acelerar. No solamente en la tabla, sino también en su capacidad para entender qué campeonato está jugando. Porque esta carrera no la gana necesariamente el que mejor fútbol despliega. Llegan los que saben adaptarse, los que entienden cuándo hay que jugar y cuándo hay que embarrarse.

Y Colón todavía tiene que aprender a hacerlo.

El resultado no puede ser el único objetivo

Lo sucedido en Córdoba vuelve a demostrar que un resultado, incluso varios resultados, no pueden ser el único objetivo. El verdadero desafío de Colón está en construir un equipo capaz de sobrevivir a los diferentes escenarios que propone la categoría.

Porque hay canchas buenas y malas. Hay partidos abiertos y encuentros cerrados. Hay rivales que dejan jugar y otros que obligan a disputar cada pelota como si fuera la última.

Y ahí aparece el carácter.

Los campos de juego ya no pueden ser excusas. Son factores que influyen y afectan a los dos equipos. El que mejor se adapte tendrá más posibilidades de ganar.

Colón debe aprender a probar el barro. A hacerse fuerte en el roce. A jugar con el corazón cuando el fútbol no alcanza.

Eso también es competir.

Deportivo Morón aparece en el momento justo

La derrota ante Racing adquiere todavía más importancia porque quedan pocos partidos y la tabla comienza a achicar los márgenes. Deportivo Morón ganó. Ferro empató. Y ahora, justamente, Morón será el próximo rival de Colón.

No podía aparecer un examen más adecuado para medir la reacción del Sabalero. Colón tendrá que dar vuelta la moneda. Tendrá que demostrar que una derrota no lo desarma y que puede responder cuando la presión aumenta.

Será una prueba futbolística, pero sobre todo una prueba de carácter.

Colón juega contra todos, pero también contra sí mismo

El Sabalero tiene algo que muchos otros equipos no tienen: nombre, historia, convocatoria y una camiseta que pesa. Ahora tiene que hacer que todo eso juegue a favor. Porque Colón va a jugar con su gente. Va a jugar con su nombre. Va a jugar con la obligación que implica representar a uno de los clubes más grandes de la categoría.

Pero ninguna de esas cosas reemplaza la necesidad de competir. La camiseta no gana partidos. El carácter sí puede hacerlo.

Y ahí Delfino tendrá una tarea fundamental. El entrenador sabe lo que significa ascender y conoce las reglas no escritas de esta categoría. Sabe que muchas veces el ascenso se construye lejos de las condiciones ideales, en partidos incómodos, en canchas difíciles y en noches donde hay que ganar aunque no se pueda jugar bien.

Ahora Colón necesita demostrar de qué está hecho

La caída ante Racing de Córdoba no define a Colón. Pero sí puede servir para mostrar qué clase de equipo quiere ser de acá hasta el final. Porque la carrera ya no espera. Hay que acelerar. Hay que adaptarse. Hay que competir. Colón necesita entender que el ascenso no se consigue solamente con fútbol. También se consigue con personalidad, inteligencia, sacrificio y capacidad para salir de la adversidad.

El próximo desafío será Deportivo Morón. Y ahí el Sabalero tendrá que demostrar si aprendió la lección de Córdoba.

Porque en esta carrera triunfan los que saben probar el barro, hacerse del roce y encontrar el corazón cuando el partido lo reclama.

Las más leídas