En una Copa de la Liga Profesional donde lo único que hicieron los equipos en la fase de cuartos de final y semifinales fue no arriesgar, donde los partidos terminaron en empates y tuvieron que definirse en los penales, Colón fue el único protagonista de una historia que no se sabe cómo será su final, pero que en el juego le sacó ventaja a todos.
Parecía que los equipos habían firmado un pacto de no agresión y que todo debía culminar en los doce pasos. Colón rompió todo. En la fría noche sanjuanina, cuando las luces se las había llevado el primer entre Racing y Boca, el Sabalero brilló.
Eduardo Domínguez le dio una paliza táctica y futbolística a su padre en el fútbol, Julio César Falcioni. Colón fue otro. Algo que nunca se había visto en la Copa de la Liga Profesional. Ni desde marzo del año pasado cuando Domínguez se puso el buzo de entrenador. Cambió todo. Salió a atacar. Modificó el esquema. Pasó a jugar con cuatro en el fondo. Lértora el único volante con marco, y luego el resto eran atacantes que se movían por todo el frente. El Rojo no supo qué hacer.
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Fue una semana tranquila desde la suspensión por las restricciones impuestas en el DNU de Alberto Fernández hasta que se lesionaros Paolo Goltz y Bruno Bianchi. Los dos centrales titulares y de experiencia. Esto lo llevó a Domínguez a no especular. A no ser ese Colón que esperaba para contragolpear. Y vaya si lo logró.
El Sabalero hizo arder en su propio infierno sanjuanino a Independiente. Desde el comienzo del encuentro lo atacó. No lo dejó pensar en ningún momento. Lo presionó, no lo dejó jugar. El equipo tuvo un valor muy alto que fue la concentración durante los noventa minutos.
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Muchos puntos altos se vieron y casi ningún jugador estuvo por debajo de los seis puntos. Pero el que siempre se lleva todos los flashes es Luis Miguel "Pulga" Rodríguez. Tuvo todo. Pateó un penal ante un arquero 'penalero' como Sebastián Sosa como si estuviese en el potrero de Simoca. Es verdaderamente el líder de este Colón porque cuando vio que a su compañero de 18, Facundo Farias, lo estaban buscando, salió a defenderlo. Además, en la jugada del segundo gol, la aguantó, puso la cola, y dio un pase magnífico a Alexis Castro para que después defina Santiago Pierotti. El Pulga Rodríguez es el emblema de este Colón finalista.
Ahora sigue Racing que, a pesar de no juga bien, viene con una racha muy positiva. Sin embargo, lo que está claro es que este Colón nuevamente es protagonista y está a un paso de quedar en la historia del fútbol argentino.
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