La noche más negra y más clara de la historia sabalé. Un eclipse épico sucede como esas cosas que nunca parecía que iban a suceder. La Luna sangra y enlutada de felicidad besa esa estrella en el cielo que ilumina este río negro de arriba...
Gritos y emociones como vientos de agua que azotan el aire. El corazón chorrea y el alma lava todas las ansiedades que ya parecía nunca iban a tener consuelo. Esta vez sí sabalé. El cuento tiene ese final soñado. Esta vez sí sabalé. Ya no hace falta que los negros pidan permiso para ser felices...
Ahora el fútbol argentino definitivamente va a entender que la vida es eterna en un cementerio. Que la sangre lleva el luto como el río su color, que los ojos más lindos son los que lloran las tristezas con felicidad...
Tuvo que ser Colón él que llegue primero, para demostrar que la tierra no la sostienen los elefantes, sino la redondes de un balón y el hidalgo valor humano de una hinchada que supo sostener su pasión a pesar de los sufrimientos y las derrotas, para finalmente cerrar cuentas con la historia toda la gloria que a este pueblo le estaba debiendo, mientras la propina se hace lágrima ahora que eternamente todo ya está pago sabalé...
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