El Club Atlético Colón igualó 1-1 con Huracán por la fecha 11 de la Copa de la Liga. El Sabalero comenzó jugando mal, perdía, pero se levantó en el complemento y no lo ganó por una decisión polémica del árbitro Nicolás Lamolina que anuló el segundo gol rojinegro a instancias del VAR.
En apenas cinco minutos, Huracán generó tres llegadas de gol. De más está decir que el inicio de Colón no fue el mejor en Parque de los Patricios. El Globo superaba en todas las líneas al Sabalero, le ganaba en intensidad, velocidad y precisión. De mejorar en la terminación de las jugadas, el local podía ponerse en ventaja antes de los diez minutos.
No fue a los diez, pero sí a los doce. Esos fueron los minutos que resistió la defensa de Colón ante el vendaval que era Huracán. Tras un centro de córner, Jonathan Galván ganó en el área y cumplió con la "Ley del Ex" para poner en ventaja a su equipo. Era 1-0 para el Globo, pero significaba mucho más que un gol en contra. Se profundizaba la crisis que padece la defensa del equipo de Julio César Falcioni que recibió el quinto gol de cabeza consecutivo en los últimos tres partidos que disputó.
Colón no tenía la pelota. No podía sostener la posesión ni siquiera en campo propio. Los centrales no podían ubicar a los volantes, todo el equipo estaba desarmado y Huracán iba al frente sin medir consecuencias. Si no se ajustaban las marcas y mejoraban producciones individuales, el partido podía cerrarse antes de lo esperado.
Así como hay que saber aprovechar los buenos momentos, en los malos se debe intentar sacarle jugo a las piedras. En su peor momento en el partido, Colón llegó al empate gracias a un gol de penal de Facundo Farías que fue sancionado a instancias del VAR. Así como con Aldosivi el Sabalero había recibido un fallo contrario, esta noche obtuvo una decisión beneficiosa.
Ramón Ábila había picado en busca de un pelotazo, ingresó al área y el arquero de Huracán, con mucha imprudencia, terminó cometiéndole un grosero penal que Nicolás Lamolina había desestimado por considerar que Wanchope estaba adelantado en el inicio de la jugada. Al revisarlo con el asistente de video, el árbitro fue notificado de que el exjugador de Boca estaba en posición legal y que se debía sancionar el tiro penal con el que la Joya puso el 1-1 en el marcador.
El tanto del empate desmotivó al local que siguió atacando pero sin tanta decisión como al inicia, a la vez que los de Falcioni se envalentonaron y tuvieron una ocasión de gol clarísima en los pies de Ábila que fue tapada por el arquero local.
Segundo tiempo:
En el complemento Colón mejoró en lo actitudinal. Si bien faltaba ajustar varios detalles desde lo futbolístico, la entrega del equipo era otra. Los jugadores estaban jugando con el orgullo a flor de piel y la tendencia del partido se revirtió. No debía confiarse, pero ahora tenía más chances conseguir un triunfo.
En uno de los avances, un poco desprolijos, el Sabalero consiguió ponerse en ventaja gracias a un gol de Ramón Ábila. Por segunda vez en el partido, la "Ley del Ex" hacía de las suyas y el delantero pedía perdón a la tribuna, pero aún no había que festejar el tanto. Así como el VAR lo favoreció en una decisión en el primer tiempo, en esta oportunidad lo perjudicó de manera absurda.
Cuando los jugadores sabaleros se predisponían a sacar del centro, Lamolina fue notificado de que había que revisar la jugada por una posible falta de Facundo Garcés sobre Lucas Merolla, segundos antes de que Wanchope convierta el 2-1 que decretaba el triunfo parcial del Rojinegro.
Las imágenes televisivas fueron claras, no existió la falta o, al menos, se tomó una decisión demasiado exagerada para terminar de anular el segundo gol que había anotado Colón en el partido. Luego de un fallo inentendible del árbitro a instancias del VAR, todo siguió 1-1 dejando una sensación amarga para el espectador, que está cada vez más perdido con el criterio para sancionar faltas.
Furiosos por el fallo arbitral, los de Julio César Falcioni apretaron el acelerador para intentar traerse los tres puntos a Santa Fe. Sin hacer trabajar en exceso al arquero, el Sabalero atacó de forma ordenada y con criterio. La más clara que consiguió en estos minutos fue un tiro que Christian Bernardi estrelló en el palo derecho. Si se animaba, Colón tenía resto físico para ganarlo.


