El Club Atlético Colón cayó 2-0 con Talleres de Córdoba y quedó eliminado de la Copa Conmebol Libertadores. El Sabalero no jugó bien, casi no generó jugadas de peligro y sus sueños coperos se diluyeron en una mala noche en Santa Fe. Por Federico Girotti y Ángelo Martino, la T avanzó a cuartos de final, donde enfrentará a Vélez Sarsfield o River Plate.
A los tres minutos, una desatención defensiva de Colón casi le regala el primer gol a Talleres. Federico Girotti apareció solo a metros del arco, cabeceó e Ignacio Chicco sacó con los puños para evitar el tanto de la visita. Desde temprano había emociones.
La diferencia con el partido de ida era que la "T" salió a ser protagonista con mayor ritmo que el que mostró en Córdoba. Al equipo de Pedro Caixinha se lo notaba comprometido y decidido a ponerse en ventaja. Mientras tanto, el Sabalero intentaba hacerse de la pelota, pero muchas veces terminó corriendo de atrás. Nacho Chicco agigantaba su figura con cada intervención.
Así como por las bandas llegaba al área rival, los de Julio César Falcioni sufrían por esos sectores en lo defensivo. Talleres superaba a los marcadores, llegaba al fondo y ponía la pelota en el área. Alan Franco, autor del gol del empate del Matador en la ida, falló un cabezazo increíble, en la que fue la tercera ocasión de gol para la visita en el partido. Era otro llamado de atención para el local que jugaba sin pelota.
Con las intervenciones cada vez más frecuentes de Christian Bernardi por izquierda, Colón creció en el partido y salió un poco del asedio del equipo cordobés. Las subidas del volante le dieron profundidad al ataque rojinegro, además de un respiro para intentar torcer la tendencia del partido.
Segundo tiempo:
Después de tanto fallar en la primera parte, Talleres se puso en ventaja a los 47 con un gol de Federico Girotti. Matías Godoy fue incisivo por derecha, superó a Rafael Delgado y mandó un centro por lo bajo para el delantero surgido de River Plate que anticipó a Paolo Goltz y le rompió el arco a Chicco para poner el 1-0 en el marcador.
El tanto del visitante fue un golpe durísimo para Colón que obligó a Falcioni a sacar a Joaquín Novillo para meter al campo a Facundo Farías. El Sabalero necesitaba más potencia de fuego, pero además, necesitaba generar oportunidades de gol, cosa que no había producido en todo el partido.
La T sintió la confusión del local y continuó atacando. En cada avance del equipo matador, Colón mostraba serias falencias defensivas. Si el Sabalero seguía con chances de clasificar era sólo porque los de Pedro Caixinha estaba fallando sus chances o Ignacio Chicco evitaba más goles en su arco.
Se agotaban los minutos y daba la sensación de que Colón no podía hacer nada para llegar al arco de Talleres. Los visitantes superaban física, moral y futbolísticamente a los de Falcioni que no tenían respuestas siquiera de los anímico para inquietar a Guido Herrera. Un milagro podía darle vida al Rojinegro en la serie.
En el tramo final del partido Colón fue en busca del gol del empate con más empuje que fútbol. Al Sabalero no se le cayó una idea y chocó constantemente con el fondo del Matador que tuvo una noche implacable. Rafael Pérez, incluso, se convirtió en salvador del equipo cordobés luego de tapar desde atrás a Ramón Ábila, quien se iba mano a mano con Herrera tras un mal despeje de Matías Catalán.
Si bien lo intentó hasta el final, incluso mandando a Lucas Acevedo a la cancha para tener altura en el área rival, Talleres terminó por definir la serie con una contra que Ángelo Martino definió ante la salida de Ignacio Chicco. El carrilero llegó hasta el fondo y firmó el 2-0 de su equipo que jugó de gran manera en suelo santafesino. Además de lo futbolístico, la diferencia entre Talleres y Colón esta noche fue lo actitudinal, donde el Sabalero dejó una gran deuda, nunca compitió, no tuvo chances de disputarle el partido al conjunto cordobés.
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