Julio César Falcioni puede irse de Colón este mismo miércoles a la noche. Claro, una eliminación en la Copa Libertadores puede ser un punto de quiebre, sobre todo porque las cosas no vienen bien en el torneo local. Lo curioso, sin embargo, es que el técnico sabalero puede irse aún ganándole a Talleres, incluso metiéndolo en los cuartos de final. Es más: hasta tiene arreglada de palabra su salida con los dirigentes.
Hace rato que las cosas no andan bien en la mitad sabalera de Santa Fe. Falcioni no genera adhesiones en la gente, tampoco en la dirigencia y el presidente José Vignatti considera que el ciclo del entrenador está agotado. Lo de los hinchas llegó a tal punto que si uno hubiera hecho una encuesta luego del partido perdido en Mendoza, contra Godoy Cruz, ganaba por escándalo la postura de correr al técnico pese a estar en medio de la eliminatoria de octavos en la Libertadores. Los 17 partidos con una sola victoria en el torneo local son determinantes, porque la realidad de Colón pasa por ahí. Y Vignatti lo sabe.
Más allá de que su club pueda pasar esta fase, las siguientes serán cada vez más complicadas y el sabalero vive de la competencia nacional, más allá de este gusto de participar de la competencia internacional más prestigiosa del continente.
¿Por qué puede irse Falcioni? Porque no desea quedarse en un lugar donde no lo quieren y donde tampoco está cómodo. Él también tiene para quejarse por los incumplimientos de los dirigentes. Puede decir que se le fue gran parte de la columna vertebral (Burián, Lértora después de esta serie, Aliendro, Beltrán) y que no llegó ninguna de las primeras opciones pedidas. Ni Poblete, ni Nery Domínguez, ni Prediger, ni Juan Ignacio Méndez...
La dirigencia contrató a Julián Chicco, suplente de Sarmiento... Hace unas horas, el entrenador tuvo una reunión con Vignatti y le propuso dar un paso al costado sin hacer problemas, cobrando sólo hasta el último día de trabajo aunque tenga contrato hasta fin de año.
Ya cuando clasificó a Colón en la fase de grupos, el emperador había amenazado con irse. Veía a los jugadores decididos a irse (y se fueron) y a la comisión directiva perdiendo el tiempo, tratando de convencerlos en lugar de enfocarse en los reemplazos.
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