La práctica del sábado, la última previa al duelo de ayer contra Sarmiento, había terminado hacía poco más de media hora cuando la primera línea de la barra ingresó a Casa Amarilla para “charlar” con los jugadores. A la cabeza, Rafa y Mauro, sus cabecillas. Junto con ellos, Javier (mano derecha de Mauro), Natalio (chofer de Fernando Di Zeo) y otro barra cuyo nombre no trascendió. Y a pocas cuadras del complejo Pedro Pompilio, detrás del predio que da Almirante Brown, otros 20 barras aguardaban noticias. ¿El motivo de la visita? Dejarles en claro a los jugadores que “en Boca no se jode”, que no quieren verlos más ni enterarse de que salen de noche y que el equipo debe clasificarse sí o sí a la Libertadores para no poner en riesgo gran parte de los negocios de La Doce.
La charla se desarrolló en uno de los vestuarios de la Bombonerita y fue bastante subida de tono. Participaron los barras y el plantel completo, a excepción de los mellizos y el resto del cuerpo técnico. Según le confiaron a Olé, sólo Tevez y otro futbolista se animaron a tomar la palabra, mientras que el sermón de Rafa, Mauro y compañía sonaba cada vez más amenazante. Y los muchachos la hicieron completa: antes de irse también habrían aprovechado para llevarse unos packs de bebidas que eran para los jugadores.
Ayer a Guillermo le consultaron por el tema en la conferencia. Y se calentó con la pregunta. “No participé de ninguna reunión, vengo a hablar de fútbol”, aseguró el técnico.
Lo concreto es que, una vez más, La Doce vuelve a ser protagonista de un hecho repudiable. Incluso, vulnerando la seguridad del club. ¿Hasta cuándo?
Fuente: Olé





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