Este miércoles Barcelona y Real Madrid empataron sin goles en el Camp Nou en lo que fue la anteúltima presentación de ambos en el año. El encuentro careció de situaciones de gol y sobre el final quedó claro que a Ernesto Valverde y Zinedine Zidane les caía como un negocio perfecto la igualdad. El encuentro fue epicentro de protestas por parte de independentistas en la previa e incluso durante el cotejo.
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La salida de los equipos estuvo marcada por el reclamo catalán. El amarillo y el rojo invadieron las gradas, mientras que las pancartas de “España, siéntate y habla” se leyeron en todo el estadio. En la segunda mitad, el árbitro tuvo que detener el cotejo ante la invasión de más de 50 pelotas amarillas, que representaban los heridos en las protestas por la independencia de Cataluña en octubre.
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