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Deportes Mundial Qatar 2022 | Selección Argentina | Francia

Argentina-Francia, una final que brilla en la gran marquesina de Qatar 2022

Dos equipos con historia. Los dos mejores del Mundial. El campeón vigente frente al candidato eterno. El mundo del fútbol encandilado por una final que cumple con todos los requisitos que manda la historia.

Sin dudas que se trata de una definición con dos de los protagonistas que figuraban en los pronósticos previos. Francia es una selección que creció y logró consagración en los últimos 25 años. Argentina es ese eterno aspirante que se apresta a disputar su sexta final de Copa del Mundo y sueña con conseguir la tercera vuelta olímpica en Qatar 2022.

Los franceses, campeones en 1998 en su país y en Rusia 2018, van en búsqueda del preciado bicampeonato que hasta aquí cosecharon solo dos selecciones: Italia en los mundiales de 1934 (Italia) y 1938 (Francia) y Brasil en Suecia 1958 y Chile 1962. En contrapartida, la Selección Argentina no pudo repetir el título en el Mundial de Italia en 1990 al caer en la final contra Alemania luego de haberse consagrado en 1986 en México.

“El éxito es el camino”

Bajo este concepto es que Argentina llega a la final en Qatar 2022 con la tranquilidad que otorga un ciclo plagado de elementos positivos. En su construcción desde la polémica llegada de Lionel Scaloni –sin experiencia previa como DT– hasta esta definición en Doha, Argentina conformó un grupo homogéneo y sólido desde lo humano y, por sobre todas las cosas, un equipo con funcionamiento claro que supo rodear y acompañar en el campo de juego al mejor jugador del mundo.

Argentina juega sin depender de Lionel Messi y eso permite que el astro argentino brille aún más. El equipo funciona y mientras tanto, Messi espera y elige los momentos y las opciones más adecuadas para frotar la lámpara y resolver de manera magistral. Esta quizás fue la transformación más importante que logró nuestro seleccionado en la era Scaloni para llegar hasta aquí junto a la Copa América 2021, título conseguido luego de 28 años de sequía con victoria a domicilio ante Brasil en el mismísimo y emblemático Estadio Maracaná.

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El DT argentino Lionel Scaloni, líder y artífice de un gran equipo.

El DT argentino Lionel Scaloni, líder y artífice de un gran equipo.

Ese título destrabó todo. Revirtió todo. Fortaleció de adentro hacia afuera, restableciendo esa comunión y vínculo con la gente tan necesaria para transitar hacia adelante tirando todos para el mismo lado. De la frustración por las tres finales perdidas (dos de Copa América y la del Mundial de Brasil 2014) a la valoración justa de haber llegado a disputarlas. Aquellas derrotas dolorosas hoy se miran con un cristal diferente y nos permite reconocer la grandeza de una generación de futbolistas que lo dieron todo cometiendo solo el pecado de perder el último partido. ¡Desde 2014 a la fecha Argentina jugó tres finales y está lista para disputar la cuarta en tan solo ocho años!

Por Argentina y por Messi o viceversa

A esta altura uno no sabe qué poner primero más allá de que el orden de los factores no altere el producto. El sentimiento es doble, sin dudas. Que Argentina se corone es el deseo, pero que Messi consiga el único título que le falta a una carrera brillante es una proclama futbolera que trasciende nuestra nacionalidad. El mundo entiende que el fútbol sería más justo si eso pasara. Si de una vez por todas Lionel Messi comprueba el peso de ese ansiado trofeo estoy seguro que nadie tendría argumentos para objetarlo. Por supuesto que para consumarlo hay que jugar frente a esta poderosa Francia que llega al partido con los mismos objetivos.

El recorrido de la Selección Nacional en Qatar 2022 ya nos devolvió el boleto. Supo reponerse de un mal comienzo que puso en duda todo saliendo a disputar finales desde el segundo partido del Mundial. Con personalidad y carácter pero también con el trabajo de un cuerpo técnico de la “Escuela Pekerman”, llena de conocimientos y sentido de pertenencia. Valen las lágrimas de Scaloni antes del match porque reflejan el agradecimiento y orgullo que le provocan sus jugadores, el mismo que siente el país entero a la espera de que se consume la gesta.

Por el “viejo y querido fútbol argentino”, por Messi y por este suelo del que renegamos, pero que en momentos como este nos explota el corazón, nos llena el alma de alegría e ilusión y nos une en el grito sagrado que nos desborda: ¡Vamos Argentina, carajo!