La imagen de ese 29 de abril quedó grabada en la memoria colectiva: el agua avanzaba sin freno a la altura del Hipódromo y se internaba en los barrios del sur como Chalet, Centenario y Villa del Centenario. La ciudad entera quedó en estado de shock. Dentro de ese escenario desolador, los clubes más importantes de Santa Fe no quedaron al margen de la tragedia: Colón y Unión también vivieron momentos críticos.
Inundación del 2003: el doloroso recuerdo de Colón y Unión
Colón fue, sin dudas, uno de los más golpeados. Su estadio, el Brigadier General Estanislao López, se convirtió en símbolo del desastre. El campo de juego se inundó por completo, y las tribunas, que albergaban la pensión de los juveniles, terminaron siendo parte de un dramático rescate: los chicos fueron evacuados en canoas. Las imágenes recorrieron el país y aún hoy conmueven. Con el tiempo, los expertos destacaron que la estructura del estadio jugó un rol clave como barrera natural que impidió una catástrofe aún mayor en las zonas aledañas.
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Inundación del 2003: el doloroso recuerdo de Colón y Unión.
Pero Unión también sufrió en carne propia. Aunque su estadio no fue alcanzado por el agua, varios jugadores del plantel, y sus familias, se vieron directamente afectados. Marcelo Mosset, Cristian Olivera y Martín Valli fueron algunos de los más perjudicados. Este último vivió momentos de angustia junto a su familia en la localidad de Recreo. La situación fue tan crítica que el club debió mudar su localía a la cancha de Patronato en Paraná, sin posibilidad de suspender sus partidos, al igual que Colón.
Aquella temporada terminó siendo letal para Unión. Sin su estadio, con una ciudad devastada, y en medio de un clima de absoluta incertidumbre, el equipo perdió la categoría. Una caída dolorosa que aún hoy se recuerda, sobre todo porque llegó tras años de esfuerzo por volver a Primera División, logrado en 1996 con Carlos Trullet al mando y una camada de pibes que marcaron época.
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Inundación del 2003: el doloroso recuerdo de Colón y Unión.
Hoy, a más de dos décadas del desastre, la ciudad no olvida. La herida sigue abierta, pero también persiste el espíritu de resiliencia. Colón, Unión y toda Santa Fe recuerdan con dolor, pero también con la esperanza de que nunca más se repita una tragedia como aquella.