Este 1° de noviembre cumple 58 años Rick Allen, baterista de Def Leppard y uno de los símbolos del hard rock de los últimos 40 años. Allen es también un ejemplo de perseverancia y superación ya que logró sobreponerse a uno de los dramas más importantes que pueda vivir un baterista: la pérdida de uno de sus brazos. Ésta es su historia.
Nacido en Derbyshire, Inglaterra, el 1 de noviembre de 1963, Richard John Cyril «Rick» Allen fue siempre dueño de una personalidad inquietante. A los cinco años improvisó su primer set de percusión con unas cacerolas de su madre y una pandereta. A los diez años logró que sus padres le regalaran su primera batería y posteriormente integrar bandas barriales: Grad, Smokey Blue, Rampant y Johnny Kalendar Band. Sus dos máximos referentes fueron desde siempre Roger Taylor de Queen y Brian Downey de Thin Lizzy.
Con 15 años cumplidos se enteró por medio de un aviso de la partida del baterista Tony Kenning de la banda local llamada Def Leppard, quienes ya habían reservado horas en un estudio para la grabación de su EP debut, y necesitaban con urgencia un reemplazo… Se conectó con ellos, en medio de una frustración que lo atravesaba por integrar bandas que sólo se dedicaban a hacer covers.
Pero, a pesar de la buena onda inicial con los integrantes de la banda, Def Leppard ya había decidido grabar su debut con Frank Noon, un baterista experimentado que tocaba en el grupo Next Band, a quien incluso invitan a convertirse en miembro pleno.
Ante la negativa de Noon, quien prefirió seguir apostando por su banda, Def Leppard invitó a Rick a una audición el 27 de noviembre de 1978. “El baterista original regresó, quería recuperar su trabajo. Y también fue a probarse otro chico. Decidí ser el último”, recordó Allen quien con tan solo 15 años, se convertía en el nuevo baterista de Def Leppard.
El gran éxito del grupo llegaría con el tercer disco: “Pyromania” que vendió más de diez millones de copias a nivel mundial y los convirtió en estrellas.
El accidente que marcó la vida y la carrera como artista de Rick Allen
En la tarde del 31 de diciembre de 1984, mientras Rick manejaba su Corvette junto a su novia Miriam Barendsen, a tan solo unos kilómetros en las afueras de Sheffield para pasar el año nuevo junto a sus padres; un Alfa Romeo comenzó a pasarlo y encerrarlo. Rick (quien posteriormente admitiría que había bebido demás) aceleró para pasarlo, pero perdió el control del auto al no darse cuenta de que el camino se cerraba en una curva. El Corvette despistó y chocó contra una pared. Rick venía con el cinturón de seguridad flojo, lo que provocó que por el impacto su cuerpo saliera despedido a través del parabrisas mientras que su brazo izquierdo quedó atrapado en el cinturón. Miriam sufrió lesiones en la cabeza, el cuello y la columna por un latigazo cervical severo.
Una vecina del lugar auxilió a Rick, quien gritaba desesperadamente en estado de shock: “¡Soy un famoso baterista de rock!” y puso el brazo en hielo hasta que llegara la ambulancia. En el hospital las primeras noticias fueron alentadoras, ya que los médicos pudieron implantarle el brazo. Pero lamentablemente una profunda infección hizo que se decidiera la amputación definitiva. Pero la perseverancia de Rick no dejaría que su sueño como baterista concluyera.
A las pocas semanas, y todavía en pleno proceso de recuperación, Rick comenzó, junto a su amigo Jeff Rich, el baterista de la banda de rock clásico Status Quo, a replantearse la posibilidad de volver a tocar. La empresa de baterías electrónicas Simmons creó un kit especial: un set de pedales que reproducían electrónicamente el sonido del tambor, y unos pads acústicos, los cuales Rick podría tocar con su brazo derecho.
Mientras tanto, sus compañeros de banda se negaron rotundamente a reemplazarlo a pesar de las exigencias de su compañía discográfica por lanzar al sucesor de “Pyromania”. Finalmente Rick Allen volvió a los escenarios un año y medio después de su accidente para tocar el 16 de agosto de 1986 en el tradicional festival Monsters of Rock, llevado a cabo en el predio de Castle Donnington, Inglaterra.
El 3 de agosto de 1987 se coronó el regreso luego de unas maratónicas sesiones de grabación cuando la banda publicó “Hysteria”, disco que vendió más de 30 millones de copias, posicionando a Def Leppard como una de las bandas más exitosas de los '80 y a Rick Allen como uno de los bateristas más fuertes de la escena internacional.
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