domingo 26 de junio de 2022
Cultura | Osvaldo Soriano |

Quién era Osvaldo Soriano, el autor de obras icónicas de la cultura argentina

Osvaldo Soriano fue uno de los escritores argentinos más leídos en el país y uno de los más claros a la hora de describir nuestra historia reciente. Murió hace 25 años.

Osvaldo Soriano nació en Mar del Plata un día de Reyes de 1943 y por los diferentes trabajos de su padre -trabajaba en Obras Sanitarias- su vida se fue asentando en diferentes lugares. Durante su infancia y adolescencia vivió junto a sus padres en Mar del Plata, San Luis, Río Cuarto, Tandil y Cipolletti.

Luego de pasar su adolescencia en Cipolletti, mientras estudiaba y jugaba al fútbol; a sus 20 años se muda a Tandil donde en poco tiempo comienza a trabajar en una metalúrgica. En esas épocas, comienza a tener un hábito más marcado en la lectura.

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Antes de ser escritor, Soriano trabajaba en metalúrgicas y jugaba al fútbol.

Antes de ser escritor, Soriano trabajaba en metalúrgicas y jugaba al fútbol.

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El mismo reconoció en una entrevista como de manera tardía había comenzado a interesarse por la literatura: “Mi primer libro lo leí en 1961, Soy leyenda de Richard Matheson. De ahí salté desordenadamente a los clásicos del siglo XIX, Los Hermanos Karamazov, Madame Bovary, Rojo y Negro. Y el primer rioplatense que me golpeó muy fuerte fue Horacio Quiroga, especialmente los Cuentos de amor, de locura y de muerte. Muy cerca vino Roberto Arlt y después Julio Cortázar, que fueron un choque decisivo en mi iniciación como lector".

A sus 20 años, se presentó en el "Eco de Tandil" y quedó trabajando en la sección de deportes. Pero su carrera y su vida cambiarían para siempre en un mes de abril, en las celebraciones de Semana Santa en el 1969. Desde la revista “Primera Plana” convocan Soriano para realizar una nota sobre los festejos religiosos de ese día. Soriano exponía al padre Luis J. Actis, de 65 años, con 40 años de sacerdocio, como el paradigma del aplastamiento cultural y religioso de la ciudad. Criticaba el "quiosco de santería del Calvario", la venta de cruces de madera y velas, y destacaba la rebelión interna de los curas jóvenes al Vía Crucis.

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Su primera nota en la revista Primera Plana, en abril de 1969, lo llevó a instalarse en Buenos Aires.

Su primera nota en la revista Primera Plana, en abril de 1969, lo llevó a instalarse en Buenos Aires.

Su nota fue una provocación a su propio lugar de residencia y es por eso decide mudarse a la ciudad de Buenos Aires el mismo día en que la nota sale publicada. Allí establece su nueva vida.

En Primera Plana permanece solo unos meses, hasta que luego pasaría por Semana Gráfica, Panorama, hasta llegar a La Opinión. Sus trabajos periodísticos le llevaron a tener un renombre entre los lectores. Publicó su primer libro llamado Triste, solitario y final en 1973 a los que le seguirían: No habrá más penas ni olvido (1978; llevada al cine en 1983), Cuarteles de invierno (1980) –convertida en película en 1984-, A sus plantas rendido un león (1984), Una sombra ya pronto serás (1990; llevada al cine en 1994), El ojo de la patria (1992) y La hora sin sombra (1995).

Escribió El negro de París, un libro para chicos, y se publicaron en vida cuatro libros con sus mejores crónicas periodísticas: Artistas, locos y criminales (1984), Rebeldes, soñadores y fugitivos (1988), Cuentos de los años felices (1993) y Piratas, fantasmas y dinosaurios (1996).

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Algunas de sus obras literarias, fueron llevadas al cine con gran aceptación del público.

Algunas de sus obras literarias, fueron llevadas al cine con gran aceptación del público.

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En 1978 conoció a Catherine Brucher, una enfermera de Estrasburgo con quien se casó en el mismo año. Por entonces, Osvaldo se comunicaba con Julio Cortázar y sería un activo denunciante de los crímenes de la dictadura. Instalado en París, tuvo al famoso gato el "Negro Vení" uno de sus más famosos gatos, con los que mantenía una estrecha relación como símbolo del misticismo literario de sus obras.

Algunas de sus obras como: Triste, solitario y final, No habrá más penas ni olvido, Cuarteles de invierno y A sus plantas rendido un león; han sido publicadas en veinte países y traducidas al inglés, francés, italiano, alemán, portugués, sueco, noruego, neerlandés, griego, polaco, húngaro, checo, hebreo, danés y ruso.

Así fue transcurriendo su vida hasta que el hábito y el gusto por fumar lo llevarían a contraer un cáncer de pulmón que fue irreversible. Tras una lucha con la enfermedad a través de sesiones de quimioterapia, Soriano solo se limita a escribir algunas contratapas de Página/12 hasta el día de su muerte, un 29 de enero de 1997.

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Aunque Soriano tenía el reconocimiento de sus lectores, los academicistas no subestimaban por su éxito.

Aunque Soriano tenía el reconocimiento de sus lectores, los academicistas no subestimaban por su éxito.

La conmoción y el cariño de sus colegas y del público, lo posicionan como uno de los más grandes escritores argentinos. Vendió más de un millón de ejemplares entre el 1980 y el 2000, pero la venta de sus libros decayó luego de su muerte. A partir de 2003, cuando la Editorial Seix Barral comenzó a reeditar sus libros, volvió a tener buen número de ejemplares vendidos (más de 400 mil entre 1978 y 2016).

Sus restos descansan en el Cementerio de la Chacharita, en una simple y descuidada tumba que acarrea el paso del tiempo, aunque sus obras lo mantienen vivo. A 25 años de su partida, podemos afirmar que para Osvaldo Soriano, no existirá nunca un Triste y Solitario Final.