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Cultura |

Julio Sosa: la voz del tango que se apagó prematuramente

Julio Sosa fue una de las figuras más importantes del tango, alcanzando un gran éxito en Buenos Aires y en Uruguay en las décadas de 1950 y 1960. Murió prontamente a los 38 años.

Dueño de una voz potente y porte gardeliano, Julio María Sosa Venturini nació un día como hoy en Las Piedras, Uruguay, en 1926, y pese a haber iniciado su carrera en su tierra natal logró la fama cuando llegó a Buenos Aires. Nació en el seno de una familia humilde, hijo de Luciano Sosa, peón de campo, y Ana María Venturini, lavandera. En 1942 se casó, con tan solo 16 años, con Aída Acosta, de quien se separó tres años más tarde, en 1945.

Sus comienzos profesionales fueron como vocalista en la orquesta de Carlos Gilardoni en la ciudad de La Paz. Posteriormente, se trasladó a Montevideo donde participó de varios proyectos musicales y es en el 1949 cuando se trasladó a Buenos Aires. Durante sus 15 años de trayectoria en Argentina, Julio fue cantor de tres orquestas. La primera, Francini-Pontier (1949-1953), con la que realizó 15 grabaciones, la segunda, la de Francisco Rotundo (1953-1955), con el que grabó 12 temas; y la tercera, la de Armando Pontier (1955-1960), ya desvinculado de Francini.

En esta etapa Sosa grabó en total 33 registros. Algunos temas destacados son: Tiempos viejos, Araca París, Cambalache, Al mundo le falta un tornillo, Padrino pelao, Tengo miedo, Margo, El rosal de los cerros, Brindis de sangre y Azabache.

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Julio nació en el seno de una familia muy pobre, pero su vida cambió para siempre en el mundo del tango.

Julio nació en el seno de una familia muy pobre, pero su vida cambió para siempre en el mundo del tango.

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Pero la gran aceptación del público, comienza a partir de 1960 cuando se hace solista. En ese nuevo camino, convoca al bandoneonista Leopoldo Federico como marco instrumental para sus interpretaciones y comienza un ciclo de destacadas grabaciones. Versiones de los tangos Nada, Qué falta que me hacés, En esta tarde gris y su recitado de La Cumparsita, sobre versos del poeta Celedonio Flores, son algunos de los grandes sucesos de este período.

Su carrera avanzaría notablemente con diferentes proyectos. Escribió un libro bajo el nombre de “Dos horas antes del alba” en 1960 y participó en la película “Buenas noches, Buenos Aires” de Hugo del Carril en 1964. Fue bautizado por el periodista Ricardo Gaspari como «El Varón del Tango», llamándose así también su primer disco de larga duración. Leopoldo Federico hizo que el cantor se volviera famoso a través de sus composiciones.

Pero todo cambiaría en la noche del 24 de noviembre de 1964. Luego de actuar en Radio Splendid y tras una noche de amigos y de cantinas, a bordo de su DKW Fissore, chocó contra un semáforo de Avenida Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla a tal velocidad que su auto pasó sobre una estructura de cemento que contenía el semáforo y frenó 50 metros después.

Julio Sosa Al mundo le falta un tornillo

Tras el choque fue llevado al Hospital Fernández y alrededor de las 7 de la mañana lo trasladaron al sanatorio Anchorena porque necesitaba ser intervenido: cuatro de sus costillas se habían hundido provocando serias lesiones en uno de sus pulmones y tenía conmoción cerebral. A la tarde de ese mismo día lo operaron dos veces para salvar su vida, no pudieron. A las 9.30 del 26 de noviembre de 1964, el Varón del tango, murió a los 38 años.

Fue velado en el Luna Park por pedido de Hugo del Carril y al otro día una multitud acompañó el cortejo fúnebre a pie hasta el Cementerio de la Chacarita bajo una lluvia torrencial. Tras su muerte vendió más de 150 mil discos y aún hoy es aclamado como uno de los mejores cantores de tango.