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Cómo las sociedades de garantía recíproca pueden ayudar a las PyMES a conseguir créditos

Este recurso ayuda a las PyMES a obtener un aval crediticio frente al banco para invertir en su crecimiento, en la compra de maquinaria o de insumos y para expandirse.

Cuando una PyME necesita crecer piensa de manera automática en solicitar ayuda crediticia a los bancos, pero estos, muchas veces, restringen ese acceso al crédito por tratarse empresas cuyas perspectivas de crecimiento no están tan claras. Frente a esa dificultad, las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) funcionan como un recurso que facilita el acceso al crédito de las PyMES.

Se trata de instituciones privadas que ofrecen a las PyMES garantías y que mejoran las condiciones de financiamiento conseguir mejores tasas y plazos de pago más largos— frente a la solicitud de préstamos bancarios. “El beneficio para las PyMES es que el costo que cobra la SGR para salir de garante, es menor a la reducción de la tasa que se consigue en los bancos que prestan los fondos”, explica Mauricio Rampone, director ejecutivo del CDPyMES.

Sucede que tanto las empresas pequeñas como los emprendimientos nuevos, no tienen opciones para ofrecer como garantía a los bancos y “tampoco quieren presentar una escritura ni bienes propios como aval porque es el único capital con el cuentan” argumenta la contadora pública y especialista en PyMES Elisabet Piacentini. En ese caso, contar con el respaldo de alguna de las 45 SGR registradas oficialmente en el Ministerio de Economía de la Nación, es un recurso altamente útil en la cadena crediticia y es un mecanismo que sí o sí está ligado al crecimiento empresarial “ya que su costo financiero total es mucho menor a otras alternativas de financiamiento como entidades financieras o el mercado de capitales y porque también tiene como beneficio la disponibilidad y la necesidad de menos requisitos que pide un banco”, agrega Martín Yechua, director ejecutivo de Adiras.

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Contar con el respaldo de alguna de las 45 Sociedades de Garantía Recíproca registradas en el Ministerio de Economía de la Nación, es un recurso altamente útil.

Contar con el respaldo de alguna de las 45 Sociedades de Garantía Recíproca registradas en el Ministerio de Economía de la Nación, es un recurso altamente útil.

Elisabet Piacentini explica que, si bien, “los bancos son más restrictivos con empresas de poca trayectoria, las SGR, también demandan extrema prolijidad y orden en los balances, impuestos y obligaciones de las empresas; la diferencia es que estas ponen un voto de confianza en que la empresa va a crecer y que va a poder hacer frente a esas obligaciones de pago”.

Tener acceso al financiamiento en mejores condiciones ayuda a las PyMes a invertir en su negocio para aumentar su capacidad de producción y ampliar su oferta de productos. Pero no siempre se trata de eso, ya que muchas de las SGR, como por ejemplo GARANTIZAR, promueven programas de inclusión financiera brindando también herramientas para impulsar el acceso equitativo al financiamiento a través de beneficios financieros, capacitaciones y eventos de networking gratuitos.

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¿Quiénes las componen?

Las SGR están fondeadas por el aporte de socios inversores cuyos aportes conforman un fondo de riesgo que les permite responder ante los acreedores en caso de que la PyME no pueda pagar el crédito. Están fondeadas por socios inversores y “son esos fondos los que aplican a los préstamos en caso de tener que responder por un incumplimiento”, dice Mauricio Rampone quién agrega que “ser socio inversor tiene un beneficio fiscal, porque lo que se invierte en una SGR es deducible al 100% del impuesto a las ganancias”.

Los requisitos

Para poder solicitar la ayuda de una SGR, las PyMES deben tener una contabilidad ordenada y actualizada; llevar un registro adecuado de sus ingresos, gastos, activos y pasivos, porque las SGR suelen solicitar información financiera detallada para evaluar el riesgo y decidir si otorgan esa garantía. En este sentido, detalla Ivan Boix, Líder Estratégico de Alegra.com en Argentina, “facturar electrónicamente es especialmente importante, ya que una facturación ordenada ayuda a controlar la actividad del negocio, registrando ingresos y gastos”.

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Explica, además, que “muchas veces los emprendedores llevan una facturación desordenada y manual, pero en la actualidad existen herramientas que permiten realizar facturas electrónicas de manera fácil y rápida, permitiendo a la PyMe conocer el estado de su negocio y generando reportes automáticos en la nube.” Adicionalmente, es importante que las PyMES presenten estados financieros claros y precisos, tales como el balance general, el estado de resultados y el flujo de efectivo. Estos estados contables permiten a las SGR evaluar la situación financiera de la empresa, su capacidad de pago y la rentabilidad del negocio.

¿Quiénes pueden acceder?

Para que una SGR brinde aval o respaldo, es necesario tener certificado pyme; presentar los últimos balances, la composición accionaria, las manifestaciones de bienes, la existencia de deudas y las referencias comerciales. Sin embargo, también las empresas jóvenes —con otra estructura y trayectoria— pueden acceder a este beneficio. En ese caso “y de acuerdo con el tiempo de su existencia, analizan también el plan de negocios, la memoria descriptiva, el listado de clientes -aunque de manera menos exigente y exhaustiva que la realizada por un banco a la hora de solicitar un crédito”, cuenta Martín Yechua. También hay posibilidades de acceso para los monotributistas o autónomos. La SGR garantizar ofrece para este grupo, por ejemplo, el beneficio de créditos de hasta $2.000.000 con tasas fijas a pagar en 36 meses.

El directivo cuenta que actualmente en Adiras “más del 20% de las empresas pymes utiliza o utilizó este recurso en los últimos años. Un porcentaje muy alto comparado con la mayoría de las pymes si consideramos que menos del 5% lo utiliza”. Desde la entidad consideran que se debe a la “falta de conocimiento o miedo a la exposición de la información sobre sus empresas”.

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