"Este fue el peor año personal de mi vida. Todavía no pude hacer el duelo por la muerte de mi viejo. Me han preguntado muchas veces por mi futuro y no lo sé, no tengo ni la menor idea todavía. Tengo un año más de contrato en Colón. Tal vez en estos días que me tomo de vacaciones me la pase llorando por mi viejo. porque el duelo todavía no lo pude hacer. No lo pude hacer", así comienza la entrevista donde Luis Rodríguez se expresa para La Nación.
-Se mencionó que tu familia podía regresar a Tucumán, mientras vos cumplís tu contrato en Colón.
-Por ahí pasa eso., muchas veces el dirigente piensa distinto que el jugador. Tal vez les tenga que decir 'mirá, me tengo que ir, o siento que me tengo que ir porque todo lo que te puedo dar ya lo di', o capaz les digo 'me voy a quedar porque me siento realmente con fuerzas para poder lograr otras cosas'. No sé qué va a pasar. Tengo que sentarme a hablar con mi familia para saber realmente cómo están. Si bien había estado dos o tres días en Tucumán desde que murió mi viejo, todavía no pude escucharlos, saber cómo se sienten. Cómo está mi vieja, cómo se siente en las noches. A ella no hay forma de sacarla de Simoca.
-¿La opinión de la familia será clave para tu futuro?
-A mi edad no puedo estar en contra de los sentimientos familiares. Pero tampoco puedo estar lejos de mis hijos. Soñé toda mi vida con tener los hijos que tengo, no los puedo desaprovechar estando seis meses o un año lejos. Y digo desaprovechar porque en un año es notorio el cambio que tienen. Eso no puedo permitir perdérmelo, no, no a mí edad. Sin importarme lo que puedan decir.
-¿Dijiste que a Atlético no volverías nunca más?
-No. No. Nunca dije eso. Lo que yo dije es que no recibí ninguna propuesta de nadie, así que es imposible que yo diga 'acá estoy para jugar'. Yo no recibí llamados de nadie. Yo solo quería terminar el año.
-¿Qué jugador sos hoy, casi con 35 años?
-. Qué se yo., muchas veces me han dicho 'ahhh, pero vos sos bueno, esto y lo otro' Yo la verdad que nunca lo vi tan así. Me veo como un jugador que no hace nada especial., sí, tengo gol. Tengo la suerte de que me caiga la pelota ahí. O, para que nadie crea que es falsa modestia: estoy bien ubicado. Pero soy normal, soy uno normal.
-¿Qué ha sido lo más increíble de tu carrera?
-Nunca tuve referentes ni ídolos, tampoco nunca fui de mirar mucho fútbol. Ahora, tampoco. Pero Maradona, Messi, Riquelme o Tevez son grandes jugadores y en sus resúmenes sí intento aprender cosas de ellos. Miraba mucho cómo definía el español Raúl... era petisito y bajito como yo. Pero con Diego me pasó algo increíble: yo estuve solo una vez en la selección y me trató como si llevara 300 partidos en la selección. Lo miraba todo el tiempo, y hoy eso les debe ocurrir a los jugadores de Gimnasia. Si pasan los meses, me imagino que te irás acostumbrado, pero si te toca compartir dos o tres días no salís de la fascinación.
"Gracias a Dios, a mis hijos no les gusta el fútbol"
Bautista y Milo tienen 4 y 2 años, son las auténticas pulguitas de la familia Rodríguez. Cuando papá festeja los goles, ni copia la celebración de Ronaldinho ni el típico saludo surfer. Nada de eso, es un código íntimo: simboliza al hombre araña, héroe de esas travesuras infantiles que dan vuelta la casa. La dedicatoria es para ellos.
-¿Tus hijos son futboleros?
-No, no, gracias a Dios no. Bautista, el más grande, me dice 'pá, ¿por qué tantas fotos, la gente.?' Eso no le gusta, a él gusta verme en la tele y nada más. El más chiquito es zurdo., eso sí, pero al grande no le gusta el fútbol, no, gracias Dios no les gusta.
-¿Por qué decís eso?
-Porque el fútbol es muy difícil. De tantos jugadores que van, practican y se prueban, ¿cuántos llegan? Y el golpe y la frustración son muy duros para aquellos que quedan en el camino, que en realidad son la mayoría. Hay chicos que van, y van, y van y gastan sus años de adolescencia. Y eso no vuelve más. Yo convivo con compañeros de 20 años que escuchan continuamente 'vos no tenés que salir', y sus amigos, los de su edad, salen todos. Y salen con amigas, y comen asados, y hacen esto y aquello. Yo les digo que tienen que divertirse, pero que lo hagan cuando tengan el día libre, cuando los resultados sean buenos., que sean prolijos, Hoy mucha gente cuestiona si un chico salió, si fue a un bar, tomó una cerveza y le sacaron una foto con los celulares. Lo cuestionan por tomar una cerveza en un boliche., tampoco está matando a nadie, es un ser humano, no es una máquina que puede vivir a agua. Si bien le pagan para ser profesional, a determinada edad es muy, muy difícil.
-¿Cómo es el ambiente del fútbol?
-No es malo, no es tooooodo una mierda. Te encontrás con personas buenas y con personas malas, hay de todo. A mí me pasaron todas, pero yo siempre saqué lo positivo, lo bueno. Lo que yo hice mal, no lo volví a hacer. El fútbol me alejó de los vicios y me enseñó a relacionarme con una clase social que no era la mía. Yo estuve ocho años sin representante, porque prefería que fuera así: iba, me sentaba con los dirigentes y arreglaba yo mismo mis contratos. Pero un día discutí mal, me pelee, y a partir de ahí comencé a mandar a mi hermano.
-¿Cómo se juega al fútbol en la Argentina?
-Dentro de todo, me gusta., aunque se está perdiendo un poco el potrero, la gambeta, es cierto. El juego es mucho más estructurado, ordenado, más aferrado a los esquemas. Pero encontrás 4, 5 o 6 jugadores por equipo con picardía, y son esos los que sacan diferencia cuando se van a Europa.
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