El Club Atlético Colón y el Club Atlético Unión igualaron sin goles en otra edición del Clásico Santafesino. El partido, que correspondía a la séptima fecha de la Copa de la Liga, ofreció un discreto primer tiempo, mejoró su nivel en el segundo, pero casi no tuvo emociones en los arcos. Con este resultado, el Sabalero puede alejarse aún más de Estudiantes de La Plata en la tabla de la Zona B, mientras que el Tatengue sigue como líder de la A, pero corre el riesgo de perder el puesto dependiendo de otros resultados.
La tensión característica que genera este tipo de partidos produjo que los primeros minutos del clásico santafesino estén cargados de imprecisiones, con mucho juego brusco y poca claridad para sostener la posesión de la pelota para asociarse.
Lo que más resaltó en el primer tramo del juego fueron algunos choques de cabeza que produjeron sustituciones anticipadas, tal como fue la salida de Claudio Corvalán, capitán de Unión, a los 15 minutos por Lucas Esquivel. El "Mugre" recibió un cabezazo de Facundo Garcés y nunca se pudo reponer del golpe.
Desde lo futbolístico no había mucho para resaltar más que algunos chispazos entre Luis Miguel Rodríguez y Lucas Beltrán, quienes estaban activos, pero casi nunca en posiciones en las que podían aprovechar sus cualidades. Mientras que el Tatengue intentaba progresar en cancha con juego por las bandas, pero no tenía ingenio para romper la defensa sabalera.
Las constantes interrupciones en el juego no permitían una dinámica fluida. En cada reanudación, el partido bajaba un poco más de ritmo y ganaba en imprecisión. Desde el costado del campo de juego, tanto Gustavo Munúa como Julio César Falcioni daban indicaciones para intentar elevar el volumen de juego de sus equipos.
Los jugadores tampoco hacían lo necesario dentro de los límites del campo para mejorar la imagen del partido. No medían la fuerza en las jugadas divididas y se hizo costumbre que alguno terminara tendido en el suelo luego de un cruce.
Por lo visto en la primera parte, Colón y Unión no ofrecían un partido a la altura de las expectativas previas. Que ambos llegaran como protagonistas de sus respectivas zonas hacía prever que desde lo futbolístico se vería un partido atractivo, atrapante incluso para el espectador neutral, pero nada de eso estaba ocurriendo. En el complemento había mucho por mejorar por parte de ambos bandos.
Segundo tiempo:
La segunda parte comenzó con todo. En apenas cinco minutos se movió el avispero con una jugada polémica en la Néstor Pitana ignoró un agarrón de Facundo Garcés sobre Franco Calderón. Más allá de que había que revisar si era dentro o fuera del área, la camiseta del central tatengue se estiró visiblemente y el árbitro del partido decidió no sancionar nada.
En el área de enfrente, el Pulga Rodríguez y Beltrán produjeron algunos dolores de cabeza pero no supieron aprovechar las ocasiones para romper el empate. Incluso hubo una polémica que pudo favorecer a Colón. Tras un enganche del nacido en Simoca dentro del área, Diego Polenta rechazó la pelota con la mano tras una barrida. Las imágenes televisivas permitieron ver cómo el central uruguayo mete el puño en el instante en que el balón lo iba a superar y le iba a permitir a Rodríguez continuar con su carrera.
Colón creció en términos futbolísticos. Con las intervenciones de Eric Meza por derecha, más una mayor participación de Rodrigo Aliendro, el Sabalero se adueñó del partido, jugó la mayor parte del tiempo en campo de Unión y ponía en alerta a Santiago Mele. Le faltaba para dar la estocada final, pero el partido ofrecía ahora un espectáculo totalmente distinto al de la primera parte.
Colón definitivamente fue superior en el complemento. Unión había adoptado una postura defensiva, tal vez porque el Sabalero lo había obligado, pero fue difícil recordar una jugada de peligro en campo sabalero. Si ajustaba la definición, los de Falcioni podían quedarse con el clásico.
Con otras polémicas sobre el final, como la fue una posible falta dentro del área del arquero Santiago Mele sobre Ramón Ábila, el partido terminó sin goles dejando un sabor agridulce. Dio la impresión que si se jugaba el primer tiempo con la misma intensidad del segundo alguno de los dos conjuntos podía quedarse con los tres puntos, pero no alcanzaron sólo 45 minutos.
Esta unidad que se quedó cada uno no les sirve. A Unión lo puede hacer perder el liderazgo de la Zona A, mientras que a Colón lo puede alejar aún más del puntero de su grupo, Estudiantes de La Plata, si el Pincha se impone en el clásico platense.





