Cada vez que pasan por el cielo juntos, se produce un fenómeno que llama la atención: el famoso tren de satélites que, en el futuro, podría ser algo normal en el cielo. Sin embargo, los astrónomos advierten que sumar luces artificiales al cielo perjudica el estudio de la esfera celeste, por lo que la empresa de Elon Musk decidió atenuar la luz que reflejan los Starlink en futuros lanzamientos.
Las condiciones del cielo son sumamente importantes para los astrónomos que buscan con precisión los lugares y estaciones del año para poder estudiar mejor el cosmos. Cualquier interferencia lumínica complica las cosas.
“El lanzamiento de los satélites artificiales Starlink, les trajo muchos dolores de cabeza a los astrónomos”, contó el doctor en Astronomía, Cristian Giuppone, a Aire Digital.
“Estos satélites artificiales producen mucho brillo. Cuando uno hace un tipo de estudio que tiende a detectar objetos chicos cercanos a la Tierra, si pasa esta línea de satélites te arruina toda la noche de observación porque te saturan toda la imagen con su brillo. Por eso los astrónomos no los quieren mucho”, explicó el investigador del Conicet.
“En teoría, están tratando (en SpaceX) de mitigar su efecto poniéndoles una tintura que es anti reflectora para que no se alteren las observaciones. El brillo se produce cuando está en la primera parte de la órbita baja de la Tierra. Cuando están en su posición final ya no se ve la una cadena de puntitos brillantes”, aclaró sobre los Starlink.
Un proyecto astronómico que se ve bastante afectado es el Observatorio Vera Rubin, en construcción en el norte de Chile. El observatorio se ve perjudicado por las megaconstelaciones en un rango de entre 30% a 40% de sus observaciones durante varias horas de la noche.
La Sociedad Española de Astronomía (SEA) ya advirtió que "la proliferación de constelaciones de satélites artificiales perjudica la observación astronómica". Además, el premio Nobel de Física, Didier Queloz, dijo que “el impacto para la astronomía es prácticamente el principio del fin de la noche".
Elon Musk afirmó que se encuentra trabajando con miembros de la comunidad científica y con astrónomos veteranos para minimizar el potencial reflectivo de los satélites y que no brillen más tras una semana de su lanzamiento. Para lograrlo, afirman que están trabajando para cambiar la forma en que el satélite vuela desde la inserción hasta la órbita de estacionamiento y la estación.
"Ya lanzamos DarkSat, un satélite experimental en el que oscurecimos la matriz en fase y las antenas parabólicas diseñadas para abordar el brillo en la estación. Esto redujo el brillo del satélite en aproximadamente un 55%, como se verificó mediante mediciones ópticas diferenciales comparando DarkSat con otros satélites Starlink cercanos", dijeron desde SpaceX.
Pero el problema de la contaminación no quedaría resuelto pese a sus esfuerzos, ya que hay otras empresas en el mundo que tienen proyectos similares en desarrollo. Por ejemplo, el multimillonario Jeff Bezos quiere mandar unos 3.000 satélites a explotar comercialmente el cielo. A esto se le sumaría China, con el mismo propósito. Todo dependerá del compromiso que asuman con la ciencia.




