Mancha fría del Atlántico Norte: qué es y por qué preocupa a los científicos

La mancha fría del Atlántico Norte desconcierta a la ciencia. El debilitamiento de las corrientes marinas amenaza con alterar el clima europeo.

La mancha fría del Atlántico Norte desconcierta a la ciencia.

La mancha fría del Atlántico Norte desconcierta a la ciencia.

Un fenómeno oceánico inusual genera fuerte desconcierto en la comunidad científica internacional. Una extensa zona marina ubicada entre Groenlandia e Islandia, conocida popularmente como la mancha fría del Atlántico Norte, registra temperaturas cada vez más bajas en abierto contraste con el calentamiento global que afecta al resto del planeta.

La mancha fría del Atlántico Norte entre Groenlandia e Islandia se enfría en contraste con el calentamiento global.

La mancha fría del Atlántico Norte entre Groenlandia e Islandia se enfría en contraste con el calentamiento global.

Este enclave térmico llamó la atención de oceanógrafos y climatólogos debido a que las temperaturas superficiales descendieron hasta un grado respecto a las tendencias esperadas. Las proyecciones advierten sobre consecuencias globales que podrían transformar de manera drástica el clima europeo y los regímenes de lluvias.

La anomalía se acentúa con el paso de los años, desafiando la uniformidad de la respuesta climática mundial. Los mapas de temperatura muestran que este "agujero del calentamiento" es uno de los pocos lugares del planeta donde el cambio climático no se expresa con un aumento de la temperatura superficial.

La Circulación Meridional de Retorno del Atlántico transporta menos calor hacia el norte y favorece el enfriamiento del Atlántico Norte.

La Circulación Meridional de Retorno del Atlántico transporta menos calor hacia el norte y favorece el enfriamiento del Atlántico Norte.

Qué es la mancha fría del Atlántico Norte y cómo afecta al clima europeo

Los estudios más recientes indican que el origen de la mancha fría del Atlántico Norte se encuentra directamente vinculado al debilitamiento de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC). Este sistema funciona como una cinta transportadora gigante que traslada agua cálida desde los trópicos hacia el norte.

Cuando esta circulación pierde fuerza, transporta menos calor hacia las latitudes altas, provocando que la región al sur de Groenlandia reciba menos energía térmica y comience a enfriarse de forma marcada.

El debilitamiento de la AMOC disminuye el transporte de calor hacia el norte, acelerando de esta manera el enfriamiento regional.

El proceso se ve potenciado de forma crítica por el deshielo acelerado que sufre la capa de hielo de Groenlandia. El vertido continuo de inmensos volúmenes de agua dulce modifica la salinidad y la densidad del agua marina de la zona.

El deshielo acelerado de Groenlandia aporta agua dulce, altera la salinidad y densidad del océano y dificulta el mecanismo que sostiene la AMOC (AP foto/Evgeniy Maloletka, Archivo)

El deshielo acelerado de Groenlandia aporta agua dulce, altera la salinidad y densidad del océano y dificulta el mecanismo que sostiene la AMOC (AP foto/Evgeniy Maloletka, Archivo)

Por qué el deshielo de Groenlandia debilita las corrientes marinas

El agua dulce, al presentar una densidad menor que el agua salada, interrumpe el mecanismo natural de hundimiento que alimenta el circuito profundo de la AMOC. El consenso de los investigadores señala que este factor altera la dinámica oceánica y consolida la existencia de la anomalía.

Si la intensidad de estas corrientes continúa en descenso, los modelos predictivos anticipan severos riesgos climáticos globales en las próximas décadas:

  • Alteraciones profundas en los patrones de lluvias en múltiples continentes.
  • Modificaciones en las trayectorias habituales de las tormentas invernales.
  • Aumento del nivel del mar en la costa este de Norteamérica.
  • Variaciones extremas y heladas más severas en todo el clima europeo.

Aunque existen incertidumbres sobre la velocidad de estos cambios, un descenso significativo de la circulación atlántica constituye una posibilidad real que exige un monitoreo científico permanente.

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