El 30 de julio del 2020, en plena pandemia, la Nasa envió a Marte una importante misión para continuar con la exploración del planeta más prometedor para la ciencia espacial. El proyecto fue fruto de un trabajo de una década. El rover Perseverance fue a buscar rastros de vida microbiana, para lo que recorrerá más de 465 millones de kilómetros, según indicó a Aire Digital en una entrevista exclusiva el director de Diseño de Misión y Navegación y subdirector de Operaciones de Vuelo del proyecto Mars 2020 Perseverance de la Nasa, Fernando Abilleira.
El rover fue lanzado a bordo de un cohete Atlas V desde Cabo Cañaveral en Florida, Estados Unidos, a las 8.50 horas de Argentina. En California, donde trabaja la ingeniera aeroespacial argentina Clara O’Farrell, de 35 años, que formó parte del equipo que desarrolló el paracaídas supersónico que ayudó al amartizaje del rover, eran las 4.50 horas.
“Normalmente, muchos nos hubiéramos ido a Florida a ver juntos el lanzamiento. Nos hubiéramos juntado en algún café, pero por la pandemia tuvimos que estar todos en casa”, contó O’Farrell en un reportaje con Aire Digital, un año después del despegue del Perseverance a Marte. “El lanzamiento fue muy temprano. Creo que me levanté a las 3.30 de la mañana ese día. ¡Unos nervios que no te cuento! Fue lindísimo”, agregó. La ingeniera, oriunda de Argentina, contó que siguió el despegue junto a su esposo y sus dos perros, mientras tomaba mate.
“Sabés que los que se ocupan de la fase de lanzamiento lo tienen todo muy claro e hicieron todo lo que tienen que hacer. Pero, por otro lado, el proyecto en el que venís trabajando hace casi diez años está, literalmente, arriba de una pila de combustible que vas a encender. Y, si sale todo bárbaro… estás camino a Marte, y si no, hasta ahí llegaste”, dijo entre risas.
“El lanzamiento fue muy temprano. Creo que me levanté a las 3.30 de la mañana ese día. ¡Unos nervios que no te cuento! Fue lindísimo”, dijo O'Farrell.
El rol de Clara empezaría siete meses después de ese momento, cuando el rover tenía que descender en tierra rojiza y, para eso, debía abrir su enorme paracaídas de 21 metros y medio de diámetro, en medio segundo. “Una vez que llegamos a Marte, la nave está yendo a una velocidad increíble, más o menos cinco kilómetros y medio por segundo y, de esa velocidad increíble, tiene que llegar a la superficie de Marte bajando la velocidad hasta menos de un metro por segundo para tocar tierra”, explicó la ingeniera.
Ese proceso de descenso dura siete minutos. La pieza clave está en desplegar un paracaídas muy grande cuando se está yendo a una velocidad más rápida que la del sonido. A esa operación, la controló el rover de forma automática. “Las señales tardaban 14 minutos en ir ida y vuelta de la Tierra a Marte. No había manera de estar con el joystick, como si estuvieras jugando a la Play, apretando los botoncitos”, explicó O’Farrell.
“El paracaídas está hecho de nylon más que nada. Es un nylon muy parecido al que usas si tenés un rompe vientos. Y después, todas las partes de la estructura es kevlar, el material con el que se hacen los chalecos anti balas. Un material muy resistente y muy liviano”, detalló la ingeniera. “El rover pesa más de una tonelada. Tiene, más o menos, el tamaño de un Fiat 1”, agregó.
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El rover Perseverance se posó sobre Marte el jueves 18 de febrero del 2021 a las 17:55 horas en Argentina. En California, desde donde O’Farrell siguió el amartizaje, eran las 13.55 horas. Ella se encontraba en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa (Nasa's Jet Propulsion Laboratory), donde trabaja, cerca de Los Ángeles.
“Estábamos todos en el centro de control, y cuando nos enteramos que se había abierto el paracaídas no te cuento el alivio. ¡Salió todo bien! ¡No arruinamos la misión!”, contó.
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“La atmósfera de Marte es muchísimo menos densa que la de la Tierra, como 100 veces menos densa. En Marte no tenemos el lujo de poder desplegar un paracaídas lentamente, como los hacen, por ejemplo, las cápsulas de SpaceX cuando regresan a la Tierra. Si nosotros esperáramos a pasar la barrera del sonido… ¡sonamos! Crearíamos un cráter más en Marte”, explicó.
Para la ingeniera, que trabajó desde el 2016 en la elaboración del paracaídas, la mejor imagen de la misión, al menos hasta hoy, es la del despliegue a la hora del descenso. “Fue la primera vez que llevamos cámaras que estaban tomando fotos y videos de paracaídas. Las veces anteriores sabíamos que el paracaídas había funcionado porque habíamos aterrizado. Esta fue la primera vez que vimos al bebé en Marte. La primera vez que vi ese video estaba en casa y empecé a llorar”, relató.
Cómo sigue la exploración
“Una de las cosas más emocionantes de este proyecto es que lleva un sistema que le va a permitir recolectar muestras del suelo marciano, para dejarlas en contendores herméticos sobre la superficie de Marte y ya estamos trabajando en la próxima serie de misiones ya que la idea es traer esas muestras a la Tierra así podemos estudiarlas con más detalle”, explicó la ingeniera. El proyecto contará con la participación de la Agencia Espacial Europea (ESA) en tres misiones. La especialidad de O’Farrell es la aerodinámica por lo que ya trabaja en los paracaídas que harán falta.
"Estamos trabajando en la próxima serie de misiones, ya que la idea es traer esas muestras a la Tierra así podemos estudiarlas con más detalle”, contó O'Farrell.
Pero además de las muestras que la Nasa quiere traer de Marte a la Tierra, los ingenieros trabajan en otra misión: el regreso a la Luna con el programa Artemisa, la antesala de la llegada de los humanos al planeta rojo.
“El primer objetivo es poner a otro hombre y a la primera mujer en la Luna. Y después dar el salto hacia Marte. Desde las misiones robóticas estamos ayudando a preparar el camino para eso. En esta misión, por ejemplo, los españoles contribuyeron con una estación meteorológica que nos permite estudiar el clima de Marte para hacer un estudio sobre qué efecto tendría ese clima para la fisiología humana”, contó O’Farrell.
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“Además, como la atmósfera de Marte es más que nada dióxido de carbono, para llevar a alguien tenés que encontrar la forma de generar oxígeno para que respire, y uno de los instrumentos que llevamos es uno que está demostrando cómo podemos generar oxígeno en la atmósfera de Marte usando dióxido de carbono”, explicó.
Tanto a la Luna como a Marte, la Nasa prevé llevar mujeres además de varones, una deuda histórica de la agencia espacial que busca darle visibilidad al trabajo de las mujeres en la industria aeroespacial. “Las mujeres tienen un historial muy largo y distinguido en la Nasa. Las primeras misiones no podrían haber pasado sin lo que en ese momento le decían ‘computadoras’ que era, literalmente, mujeres que se sentaban y hacían cómputos, horas y horas de cálculos”, dijo la ingeniera. “Recién ahora están recibiendo el reconocimiento que se merecen”, agregó.
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La Nasa trabaja con mucho esfuerzo para lograr estos objetivos. “La primera misión a Marte tiene que incluir hombres y mujeres, porque si en algún momento vamos a ser una especie interplanetaria tiene que haber los dos, si no, falta algo”, lanzó.
“Es un momento muy emocionante para ser una mujer en la Nasa”, destacó. Y expresó: “Quiero creer que más hacia el final de mi carrera voy a poder participar del programa”.







