El Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (Intec, Conicet-UNL) cumple 50 años y sigue siendo un referente en investigación, desarrollo e innovación tecnológica en el país.
Con una trayectoria marcada por el trabajo en equipo, el compromiso y una visión pionera, el instituto ha contribuido al crecimiento del sistema científico y productivo de Santa Fe y de la Argentina.
Desde su dirección, Claudio Berli explica: "Nuestra misión es generar conocimiento, publicarlo y transferirlo al sector productivo en forma de prototipos, procesos y servicios. Para eso contamos con un equipo de investigadores altamente capacitado y con experiencia en diversas disciplinas". También destaca que Intec forma nuevos profesionales a través de tesis doctorales y trabajos posdoctorales, guiando a jóvenes en sus primeros pasos en la investigación.
Orígenes
Todo comenzó en 1968, cuando el Dr. Alberto Cassano volvió al país tras doctorarse en Estados Unidos. En 1971 se creó el Departamento de Graduados de la Facultad de Ingeniería Química de la UNL, con la idea de impulsar el primer Doctorado en Ingeniería del país. En ese camino, el Dr. Orlando Alfano se convirtió en el primer Doctor en Ingeniería Química graduado en una universidad argentina.
Entre 1972 y 1975 se sumaron otros doctores formados en el exterior, como el Dr. Ramón Cerro. Este grupo fue el germen de un equipo sólido, comprometido con un proyecto de largo plazo que Cassano tenía muy claro. Figuras como Miguel Baltanás, Horacio Irazoqui, Jaime Cerdá y Mario Chiovetta también jugaron un rol clave en la historia del Intec.
La figura de Cassano
"Creatividad investigativa es ver un problema donde nadie antes lo vio y encontrar una solución donde otros no pudieron", decía Cassano, primer director del Intec e impulsor del desarrollo científico en Santa Fe. Fue un referente nacional e internacional en ingeniería ambiental, y dejó una huella imborrable en quienes trabajaron con él. Lo recuerdan como una persona apasionada, rigurosa, generosa con su conocimiento y siempre impulsando nuevos proyectos.
Uno de los primeros grandes desafíos del Intec fue diseñar una Planta Modelo Experimental de Agua Pesada, clave para el desarrollo nuclear argentino. Este proyecto duplicó la plantilla del instituto en pocos años y marcó un antes y un después.
Desde fines de los 70, el Intec integró investigadores de otras disciplinas, lo que dio lugar a una estructura abiertamente multidisciplinaria que hoy incluye las siguientes áreas: Alimentos y Biotecnología, Catálisis y Fisicoquímica, Ingeniería Ambiental, Ingeniería Industrial, Ingeniería Química, Química, Polímeros y Materiales. Actualmente, se ejecutan cerca de 70 proyectos de investigación que cruzan varias de estas especialidades.
A lo largo de su historia, el Intec dio origen a muchas otras instituciones: el Ceride (1976), el Ingar (1980), el Parque Tecnológico Litoral Centro (2002), el IMAL (2002), el CCT Conicet Santa Fe (2006), el IFIS-Litoral y el Cimec (2013). Todos estos hitos se concretaron gracias a la capacidad organizativa, la visión y el compromiso de su gente.
Formación y pertenencia
Intec no solo investiga: también forma. Ha sido clave en los doctorados de Ingeniería Química y Tecnología Química de la UNL, y contribuyó a otros posgrados y carreras de grado. Muchos de sus integrantes fueron becarios en el exterior que luego volvieron, multiplicando el valor de esa experiencia.
El sentido de pertenencia también se nota en los testimonios. "Intec fue parte de mi vida", dice Antonio Negro. "Me siento afortunado de trabajar en lo que me gusta", suma Daniel De Piante Vicín. Cristina Zalazar, vicedirectora, destaca que ingresar al instituto fue un orgullo y un reconocimiento.
Género y ciencia
Zalazar también recuerda las dificultades que enfrentó como mujer y madre durante el doctorado, cuando las licencias no estaban contempladas. Aunque la situación ha mejorado, señala que aún queda trabajo por hacer.
Destaca a pioneras como Argelia Lenardón, primera directora del Intec y referente en investigación sobre plaguicidas, y Diana Estenoz, primera mujer del instituto en alcanzar la máxima categoría de investigadora del Conicet.
"El futuro del Intec está en volver a su esencia: el desarrollo tecnológico para la industria", dice Berli. Lejos de ser una idea anticuada, esa visión demuestra su vigencia en un mundo donde el conocimiento aplicado es la clave del desarrollo.
A pesar de un contexto nacional complejo para la ciencia, el instituto sigue funcionando, generando proyectos, y manteniendo viva la llama del trabajo interdisciplinario y la innovación. "
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