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Ciencia NASA | Jeff Bezos | Richard Branson

El futuro de los humanos ¿está en el espacio?

En julio, los magnates Richard Branson y Jeff Bezos viajaron al espacio por primera vez, poniendo a prueba sus naves con tripulantes que no eran astronautas. Las iniciativas no solo plantean la posibilidad de realizar vuelos con turistas sino la de avanzar en la conquista de otros rincones del Sistema Solar

"Soy de los que opina que el futuro del hombre está en el espacio; en colonizar la Luna, Marte y otros planetas del Sistema Solar. La Tierra no va a ser siempre el hogar del ser humano", dijo el especialista en la industria aeroespacial y autor de Huellas en la Luna, Diego Córdova, a Aire Digital. En el 2008, el científico Stephen Hawking había sostenido lo mismo durante una conferencia en España. Para él, los viajes al espacio eran sumamente importantes. "La raza humana no debería poner todos sus huevos en la misma cesta, o en el mismo planeta. El futuro de la humanidad a largo plazo estará en el espacio", dijo el fallecido maestro de física teórica, cuyas cenizas descansan entre las de Isaac Newton y Charles Darwin.

Las agencias espaciales del mundo y ahora las empresas privadas, trabajan en la exploración del "barrio" de la Tierra: el Sistema Solar, para avanzar en el conocimiento hoy de la Luna y Marte, como posibles lugares en donde la civilización pueda tener un refugio en un futuro. Parece de ciencia ficción, pero no lo es. Las consecuencias del cambio climático -que podrán percibirse entre cientos o millones de años- , abren el debate sobre la búsqueda de un "planeta B" para mudar a la civilización. Esta idea fue el motor de muchos de los grandes científicos, astrónomos, físicos y matemáticos de la historia.

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Pero los costos de estas investigaciones no son baratos. Por eso, desde la incorporación de las empresas privadas en la actividad aeroespacial, la ciencia volvió a tener una oportunidad para seguir experimentando. Primero con Elon Musk, de SpaceX, y ahora con los magnates Richard Branson y Jeff Bezos. Ambos realizaron en julio sus primeros vuelos al espacio, llevando a civiles al espacio y no a astronautas. Uno de los objetivos es impulsar el turismo espacial, pero, a la vez, servirá para demostrar que no sólo los astronautas pueden abandonar la Tierra por un tiempo.

Los viajes de Branson y Bezos

Lo que ocurrió en julio fue así: Richard Branson viajó con su nave de la empresa Virgin Galactic al espacio. Fue el 11 de julio y lo hizo en su avión cohete SpaceShipTwo, acompañando a otros pasajeros y pilotos. Fueron 6. Superaron los 80 kilómetros de altura. Eso es el espacio, de acuerdo a los límites impuestos por la Nasa, aunque internacionalmente está fijado en los 100 kilómetros, donde está la Línea de Kármán.

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"La SpaceShipTwo de Virgin Galactic es un avión con un motor cohete híbrido. La quema del combustible de este motor cohete es bastante irregular. Si vemos algunas imágenes podemos apreciar que las llamas son irregulares. Parecen como que emanan chispazos. Es consecuencia de una combustión bastante imperfecta y hasta un poco más contaminante que la que puede ofrecer Blue Origin (de Jeff Bezos)", explicó Córdova.

"Es el propio motor el que lo impulsó hasta superar los 80 kilómetros. Tenía 12 ventanillas de avión, lo que aporta una visión muy interesante a los turistas que pueden observar la negrura del espacio y la curvatura de la Tierra. Es una visión imponente", agregó.

Bezos viajó el 20 de julio con otro sistema. Ocupó su nave New Shepard. "La cápsula fue lanzada convencionalmente con un cohete de un solo motor y una potencia suficiente para superar los 100 metros de altura", explicó el experto. Y dijo que "lo que aportaron es una especie de voto de confianza a sus propios modos de llegar al espacio". Pero afirmó que el viaje de Bezos fue más seguro que el de Branson ya que "en caso de algún tipo de accidente o desperfecto, Virgin Galactic no tiene sistema de escape. En cambio, si hubiese un incidente en el ascenso en la de New Shepard, la cápsula se puede desprender de un modo mecánico y depositarse con paracaídas", contó.

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La nave New Shepard de Blue Origin despega con un cohete con combustible líquido, es decir, hidrógeno y oxígeno líquido, clásico de un cohete espacial. Llegado a la altura indicada, la cápsula se desprende del cohete, hace un vuelo parabólico de unos cuatro minutos aproximadamente, para después descender en Tierra.

"Los vuelos tienen una duración similar. Son diez minutos, más o menos, desde el ascenso, estadía en el espacio y descenso. La SpaceShipTwo tarda más, ya que el avión va carreteando en la pista", explicó Córdova.

Los magnates sumaron a especialistas en el tema aeroespacial y a quienes ya trabajaron con la Nasa en vuelos anteriores. Ambas misiones fueron exitosas.

"Celebro que ocurra esto porque cada vez va a haber una diversidad mayor. Soy de los que opina que el futuro del hombre está en el espacio, en colonizar la Luna, Marte y otros planetas del Sistema Solar. La Tierra no va a ser siempre el hogar del ser humano", sostuvo el experto.