La inflación ya tiene un piso de entre 6 y 7% mensual, más que duplicando la suba de precios que el ministro Sergio Massa preveía para esta altura del año. Y la cuarta revisión del acuerdo con el FMI de los primeros de días de abril, por las medidas que recomienda adoptar, anticipa una inflación en alza para los próximos meses y una conflictividad aún mayor.
Las consultoras y analistas estimaron en el REM (Relevamiento de Expectativas del Mercado) que difunde el Banco Central una inflación mensual de 7% para marzo 2023 y una inflación para todo el año de 110%, lo que implica 10,2 puntos porcentuales por arriba del pronóstico de la encuesta previa. En tanto, proyectan una variación real del Producto Interno Bruto (PIB) para 2023 de -2,7% interanual. En síntesis, un escenario de estanflación, agravado por las consecuencias de la sequía.
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Según el texto acordado con el FMI, el Banco Central debería imprimir una mayor devaluación del peso oficial, eso es lo que quiere decir el texto difundido por el organismo internacional cuando plantea que “continuarán los esfuerzos para asegurar la competitividad externa y fortalecer la cobertura de reservas, que las autoridades planean complementar a través de la oportuna racionalización de la política cambiaria “.
En un aval a la decisión que el sector público, en especial el Fondo de Garantía y Sustentabilidad de la ANSES (FGS) vendan sus tenencias en títulos en dólares, el acuerdo destacan que las autoridades “se comprometen a no utilizar reservas internacionales ni emitir instrumentos de deuda externa de corto plazo para intervenir en los mercados cambiarios paralelos”.
Por otro lado, Economía lanzó un nuevo dólar-soja y para las economías regionales que llevarán a un incremento de los precios internos de ese conjunto de productos (como yerba mate o vino), a la vez que llevará a que más sectores reclamen un tipo de cambio similar, ampliando la devaluación del peso.
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Además, el FMI aprueba que “para cumplir con las metas de reducción del déficit y fortalecer la progresividad de los subsidios energéticos, las autoridades planean continuar implementando el esquema de segmentación acordado, eliminando los subsidios para los usuarios residenciales de mayores ingresos a partir de mayo y para los usuarios comerciales a fines de 2023”. Esas medidas agregan varios puntos a la medición de inflación.
A su vez, se señala que el Banco Central debería ir subiendo la tasa de interés, encareciendo los préstamos y los movimientos con las tarjetas de crédito (“mantener positivas las tasas de interés oficiales en términos reales“).
Con indicadores de pobreza en ascenso, salarios y jubilaciones con caídas del orden del 20 al 35%, en apenas siete años, el acuerdo plantea que el gasto público debería ir achicándose reduciendo aún más el llamado gasto social, como jubilaciones, pensiones, planes sociales e inclusive la reciente aprobada moratoria.
“Se tomarán medidas tempranas y decididas para abordar de manera sostenible los costos fiscales de la aprobación imprevista de la moratoria de pensiones para asegurar los objetivos fiscales para este año y los próximos”, dice el texto acordado.
Más inflación, menor actividad económica y deterioro aún mayor de la cuenta de jubilaciones, pensiones y ayudas sociales vaticinan un escenario más convulsivo para los próximos meses, agravado por el calendario electoral.
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