Marcos Ginocchio de Gran Hermano volvió Salta después de seis meses. Partió de Buenos Aires el martes, pasadas las 13, y al aterrizar fue recibido por sus familiares, con quienes se fundió en un fuerte abrazo. Tras darles a Morita para que no se asuste, se retiró de la sala VIP escoltado por varios policías, que lo llevaron a encontrarse con sus cientos de fanáticos.
Una vez que logró salir del aeropuerto, el ganador de la última edición del reality más famoso se subió a un autobomba, con el que recorrió varios puntos de la ciudad. La primera parada fue la Catedral, donde agradeció por esta victoria y el amor de la gente. Luego se dirigió al Alto NOA Shopping, donde se sacó muchas fotos y dio una conferencia de prensa. Una vez terminada la travesía, fue a su casa, donde lo esperaba Cleo, su gato. El animal se puso nervioso al conocer a Morita, pero con el transcurso de los minutos la aceptó y ahora se enfrentan a una nueva vida juntos.
Ginocchio se transformó en la nueva estrella de Salta, que se paralizó con su llegada. El público que lo votó se acercó a distintas paradas para verlo en persona y él solo respondió con más cariño y educación. Repartió besos, varios “también te amo” y fotos con muchos niños y abuelos.
Por ahora, Ginocchio no tiene muy en claro a qué se dedicará, ni cuánto tiempo deberá estar ligado a Telefe. Le quedan cuatro materias para recibirse de abogado y su familia lo apoyará para que se reciba. Lo que sí está confirmado es que con los casi 20 millones de pesos que ganó en el reality ayudará a los chicos de la calle, y no descartó la creación de algún comedor comunitario para que ningún nene se vaya a la cama con el estómago vacío.
“Me puse a pensar que todo esto fue gracias a la gente, yo no me siento partícipe de ningún tipo de juego que me haya llevado a ganar el reality. Es tanto el amor que me llegó que necesito devolverlo. Voy a hacer todo lo que pueda para los chiquitos de la calle”, sostuvo días atrás en El Debate.
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