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Política Alberto Fernández | Sergio Massa |

La encrucijada de Alberto Fernández: ¿un presidente protocolar?

En el entorno de presidente relativizan que su figura haya quedado devaluada, pero los principales anuncios del Gobierno se realizan desde el Ministerio de Economía y en la nueva dinámica los actos en la Casa Rosada tienen un perfil más institucional.

El embajador argentino en los Estados Unidos, Jorge Arguello, cometió el jueves pasado un acto fallido que fue comidilla de los empresarios y dirigentes políticos reunidos en la tradicional conferencia del Council of Americas en Buenos Aires. “Los empresarios norteamericanos necesitan una economía argentina más estabilizada y ese es el principal objetivo que tiene el gobierno argentino y la gestión del presidente Massa”, apuntó el diplomático, quien rápidamente buscó enmendar el involuntario error. Lo cierto es que Arguello puso en palabras lo que efectivamente sucede en la cúspide del poder: hoy por hoy Sergio Massa, el flamante ministro de Economía, desplazó a Alberto Fernández del centro de la escena. El Palacio de Hacienda se convirtió en la sede del poder real y la figura del presidente parece quedar devaluada a lo puramente protocolar.

En la nueva dinámica del oficialismo, la Casa Rosada parece haber quedado relegada frente a las novedades cotidianas que emergen del Ministerio de Economía tras la llegada de Massa. En los últimos días salieron desde allí las principales noticias, en tanto que Balcarce 50 se convirtió en el escenario de actos y algunas reuniones sin mayor repercusión frente a la realidad marcada por la escalada inflacionaria y sus profundas consecuencias a nivel social. “Lo están dejando hacer a Sergio para que haya resultados”, afirman en distintas terminales de la coalición para justificar lo que sucede.

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Los principales actores económicos y políticos tiene mayor interés por dialogar con Sergio Massa.

Los principales actores económicos y políticos tiene mayor interés por dialogar con Sergio Massa.

El “corrimiento” es observado por distintos funcionarios de primera línea del Gobierno, que admiten incluso que hoy “la mayoría busca” tener mayor diálogo con Massa que con el propio Fernández. En el entorno del presidente relativizan que, en esta nueva dinámica, su figura haya quedado devaluada. Por el contrario, sostienen que todo fue consensuado entre los tres socios de la coalición: Fernández, Cristina Kirchner y Massa. Cada uno en su rol, el objetivo del trío es evitar las fricciones internas dentro del Frente de Todos –que casi llevaron a la economía al abismo- y focalizar todos sus esfuerzos en mejorar las principales variables macroeconómicas de aquí a fin de año para competir, en condiciones más dignas, en las elecciones presidenciales del año próximo.

Si bien todas las encuestas muestran que el Frente de Todos está en su piso de aceptación pública, en el oficialismo no dan la batalla por perdida. Falta todavía un año para la compulsa electoral y Juntos por el Cambio demostró que sus reyertas internas –que se destaparon con las furiosas críticas de Elisa Carrió a varios de sus socios- pueden boicotear las chances electorales de la principal coalición opositora.

En el Palacio de Hacienda intentan despegar a Massa de cualquier especulación electoral y dejan trascender que, en realidad, su ambición es competir por la presidencia recién en 2027. Difícil de creer. Con una agenda hiperactiva, el tigrense no dudará en capitalizar sus eventuales logros para su carrera presidencial.

Massa viajará a fines de este mes a los Estados Unidos para reunirse con el FMI, las autoridades del Tesoro y de la Casa Blanca.

Frente a los empresarios y dirigentes políticos del Council of Americas, Massa comentó las medidas y gestiones de sus primeros diez días en el cargo y aportó dos novedades: que negocia con un banco asiático, uno europeo y otro norteamericano un crédito llamado repo para recomprar deuda y fortalecer las reservas, y que la semana próxima creará un régimen de promoción minera, similar al que acaba de otorgar a las petroleras, para liberar parte de las divisas de sus exportaciones a cambio de que agreguen valor a su producción. También se fijó cuatro objetivos: orden fiscal, superávit comercial, acumulación de reservas y crecimiento con inclusión social.

Massa viajará a fines de este mes a los Estados Unidos para reunirse con el FMI, las autoridades del Tesoro y de la Casa Blanca. Días después será el turno del presidente Fernández: si bien todavía no se confirmó la fecha, tiene previsto reunirse con su par norteamericano Joe Biden. El mandatario argentino no se da por vencido; aunque todas las miradas recaigan hoy sobre Massa, la lapicera del poder todavía le pertenece.