En un video publicado recientemente en el canal de Telegram Novosti Moskvi se ve cómo una anciana se detuvo en medio de una calle de Moscú y le hizo señas a un coche para que se detuviera y dejara pasar a un robot repartidor.
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El robot fue lanzado a finales del año pasado por la compañía Yandex y su función es repartir pedidos de comida por la ciudad.
Un influencer pidió comida, simuló no tener para pagar y el gran gesto del dueño del restaurante lo dejó mudo
En las redes sociales se viralizan todo tipo de contenidos. En el último tiempo, los usuarios eligen plataformas como TikTok, Facebook o Twitter para contar sus experiencias en restaurantes, cadenas de comida rápida o patios de comida. Es así como un reconocido influencer compartió la situación que vivió en un local de cocina venezolana.
Zachery Dereniowski, cuyo usuario de TikTok es @mdmotivator, es un influencer canadiense. En su país es reconocido por ser coach motivacional y por sus actos solidarios para ayudar a otras personas. Desde hace un tiempo su contenido en la plataforma de videos se viralizó debido a una maniobra que repite a menudo: pedir un vaso de agua en locales de comida.
Cada vez que Dereniowski se acerca a un puesto de comida pide un vaso de agua con la excusa de que olvidó su billetera en la casa. Sin embargo, luego de esto realiza un pedido de comida y convence a la persona que lo atiende de que regresará al lugar para pagar la cuenta. En el video, que ya tiene casi tres millones de reproducciones, se observa al cajero y dueño del local atender con amabilidad el pedido del influencer, quien había solicitado comer una arepa o cualquier otro tipo de plato.
El hombre se comprometía a volver media hora después para pagar su cuenta. El dueño del comercio le respondió que "no había problema" y comenzó a preparar la orden. También le consultó si le gustaba el picante y no faltaron las recomendaciones de platos. Mientras el influencer esperaba por su comida intentaba conocer cuáles fueron los motivos que llevaron al propietario del local de comida venezolana a aceptar su pedido. La respuesta era simple: le pareció que tenía "cara de buena persona" y que se podía confiar en él.

