- PORTADA
- | Buena Vida
Qué significa que una persona se balancee todo el tiempo en la silla, según la psicología
Balancearse en la silla puede ser más que un hábito molesto: se relaciona con la autorregulación, la ansiedad, el estrés y la concentración.
alancearse en la silla no necesariamente representa una falta de atención o de educación: puede ser también una respuesta corporal de autorregulación frente a determinadas demandas emocionales o cognitivas.
Balancearse de manera constante mientras se está sentado, ya sea inclinando la silla sobre sus patas traseras o moviendo el cuerpo hacia adelante y hacia atrás, es una conducta frecuente en espacios educativos y laborales. Aunque muchas veces puede interpretarse como una distracción o un hábito molesto, la psicología y la neurociencia lo relacionan con mecanismos de autorregulación del sistema nervioso.
Te podría interesar
El movimiento puede aparecer como una forma de liberar tensión frente a determinadas situaciones emocionales y ayudar al organismo a adaptarse cuando las exigencias del entorno generan inquietud o incomodidad.
Qué significa balancearse en la silla, según la psicología
Desde la perspectiva de la psicología cognitiva y conductual, el balanceo puede funcionar como una conducta de autorregulación sensorial conocida como stimming.
Cuando una persona atraviesa ansiedad, aburrimiento prolongado o estrés, el cerebro puede buscar de manera inconsciente estímulos rítmicos que permitan generar una sensación de calma y recuperar cierto control interno.
En situaciones de elevada exigencia mental, la tensión emocional puede manifestarse físicamente y generar la necesidad de movimiento.
De esta manera, balancearse en la silla puede convertirse en una respuesta corporal frente al desasosiego, la impaciencia o la sobrecarga de pensamientos.
Esta conducta también puede aparecer asociada al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y a perfiles con mayor sensibilidad sensorial.
Para algunas personas con inquietud motora, permanecer inmóviles durante mucho tiempo puede representar un esfuerzo considerable. En esos casos, mantenerse en movimiento puede ayudar a sostener la atención y evitar la desconexión mental.
El movimiento continuo puede actuar como una fuente de estimulación que permite mantener el cerebro activo durante tareas que requieren concentración.
Por eso, una conducta que desde afuera puede parecer una muestra de distracción también puede funcionar como un recurso involuntario para mantener el foco en una actividad.
Qué transmite el balanceo en la comunicación no verbal
El movimiento corporal también puede adquirir un significado dentro de la comunicación no verbal.
En situaciones como negociaciones, conversaciones tensas o instancias de evaluación, un balanceo recurrente puede asociarse con inseguridad, incomodidad o deseo de alejarse de una determinada situación.
Sin embargo, el comportamiento no tiene necesariamente un único significado. El contexto en el que aparece y las circunstancias de cada persona son importantes para comprender por qué se produce.
Cómo canalizar la inquietud y la tensión
Comprender el origen del movimiento permite evitar interpretaciones exclusivamente negativas y prestar atención a posibles situaciones de tensión, ansiedad o fatiga.
Entre las alternativas que pueden ayudar a canalizar esa inquietud aparecen las pausas activas, el uso de mobiliario ergonómico y las técnicas de respiración.





