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El método fitness de Jennifer Aniston a los 57 años: fuerza, movilidad y adiós a la exigencia extrema
La actriz cambió las rutinas extenuantes por el entrenamiento funcional de bajo impacto. Cómo se ejercita tres veces por semana y las claves de su constancia.
Jennifer Aniston transformó su rutina deportiva y prioriza los ejercicios funcionales de bajo impacto a los 57 años.
A los 57 años, Jennifer Aniston mantiene la actividad física como un pilar diario, aunque transformó por completo su enfoque. La protagonista de Friends dejó atrás las sesiones agotadoras para priorizar la fuerza, los movimientos funcionales y la regularidad por sobre la fatiga extrema.
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Cómo es la rutina de Jennifer Aniston
La actriz entrena con Pvolve, un sistema del que además es socia comercial. El método combina ejercicios de resistencia, pesas livianas y trabajo de estabilidad con movimientos que reproducen acciones cotidianas como agacharse, girar o levantar peso del suelo.
La entrenadora Dani Coleman supervisa la rutina de Aniston desde hace más de cuatro años. La rutina contempla tres estímulos semanales organizados en bloques de fuerza, tonificación con cardio moderado y progresión de cargas con mancuernas.
El plan descarta la exigencia rígida. Cuando la actriz atraviesa jornadas de rodaje demandantes o falta de descanso, el equipo reduce el esfuerzo y destina los minutos a movilidad articular, elongación y recuperación activa para no sobrecargar las articulaciones.
Aniston abandonó el mandato del esfuerzo doloroso tras acumular molestias físicas y sufrir una lesión lumbar provocada por el uso de arneses en un rodaje. Ese episodio la obligó a modificar sus hábitos para evitar recaídas y ejercitarse sin dolor recurrente.
Incluso cuando el tiempo apremia, la actriz opta por módulos express antes que saltear la jornada. En marzo de 2026 lanzó junto a Coleman bloques cortos para brazos y zona media de apenas 15 minutos: “Aprendí que la constancia no tiene por qué significar entrenamientos largos”, explicó.
El entrenamiento funcional y de fuerza cobra mayor relevancia con los años para frenar la pérdida de masa muscular y preservar el equilibrio. Una investigación de la Universidad de Exeter comprobó que este tipo de rutinas de bajo impacto genera mejoras directas en fuerza y composición corporal en mujeres de entre 40 y 60 años.
Lejos de buscar marcas extremas o entrenamientos extenuantes, la intérprete prioriza hoy la sustentabilidad a largo plazo. Mantenerse en movimiento con cargas progresivas y buena técnica se convirtió en la fórmula que le permite rendir al máximo sin comprometer el cuerpo.





