Cómo cuidar las hojas de la lengua de suegra en primavera en Argentina: los 4 consejos que tenés que seguir

Con la llegada de septiembre, la sansevieria entra en una etapa de mayor actividad y necesita algunos cuidados puntuales para lucir sus hojas firmes y verdes.

Cómo cuidar tu lengua de suegra desde el 21 de septiembre: se vienen los días de calor.

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Con el inicio de la primavera en Argentina, la lengua de suegra —también conocida como Dracaena trifasciata— vuelve a activarse y muestra un crecimiento más vigoroso. El aumento de las horas de luz y las temperaturas desde septiembre hacen que sea el momento ideal para ajustar algunos cuidados y lograr que sus hojas se mantengan saludables y vistosas.

Esta especie es famosa por su resistencia: tolera distintos niveles de iluminación y puede pasar varios días sin agua, ya que almacena humedad en sus hojas gruesas. Sin embargo, eso no significa que se la pueda descuidar por completo. Para que luzca en su mejor versión, hay cuatro recomendaciones clave que conviene seguir durante la primavera.

Más luz, pero sin sol directo

El primer punto a revisar es la ubicación de la planta.

La lengua de suegra puede sobrevivir en rincones con poca luz, pero si recibe luz indirecta abundante va a crecer mejor y mantener sus colores más intensos, sobre todo en las variedades con bordes amarillos.

Si estuvo mucho tiempo en un lugar oscuro, no conviene exponerla de golpe al sol fuerte: un cambio brusco puede provocar quemaduras en las hojas. Lo ideal es acercarla a una ventana donde reciba buena luz, pero siempre filtrada.

Qué significa que la lengua de suegra florezca en septiembre y cómo cuidar sus flores.

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Riego: menos es más

Uno de los errores más comunes en primavera es aumentar el riego solo porque sube la temperatura.

Aunque el sustrato se seca más rápido, la lengua de suegra sigue necesitando muy poca agua. La regla de oro es simple: esperar a que la tierra esté completamente seca antes de volver a regar.

Según la Universidad de Illinois, el exceso de agua es la principal causa de problemas en esta planta. Por eso, en vez de seguir un calendario fijo, conviene tocar la tierra y comprobar su humedad. Si todavía está húmeda, no hace falta agregar agua.

Revisá el estado de las hojas

La primavera es el momento ideal para observar cómo están las hojas.

Si aparecen blandas, amarillas o se caen desde la base, puede ser señal de exceso de humedad. En cambio, si se arrugan, probablemente falte agua, aunque siempre hay que chequear el sustrato antes de regar.

También es recomendable retirar las hojas secas o dañadas. No hace falta podar seguido, pero eliminar el material deteriorado ayuda a mantener la planta prolija y a detectar a tiempo cualquier problema.

Drenaje: el secreto para evitar problemas

El último punto clave es el drenaje.

No alcanza con controlar el agua: la maceta debe tener agujeros en la base para que el excedente drene bien. Si después de regar queda agua acumulada en el plato, es mejor retirarla para evitar que las raíces se pudran y eso termine afectando las hojas.

Con estos cuatro cuidados, la lengua de suegra puede lucir firme y saludable durante toda la primavera.

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