El hábito que expertos recomiendan abandonar para evitar la demencia después de los 65 años

Expertos en neurología destacan la importancia de mantener hábitos saludables durante la vejez y señalan una conducta que conviene evitar.

Expertos en neurología destacan la importancia evitar este hábito después de los 65 años.

Expertos en neurología destacan la importancia evitar este hábito después de los 65 años.

Cuidar la salud del cerebro durante el envejecimiento implica prestar atención a diferentes aspectos de la vida cotidiana. El descanso adecuado, la actividad física, una alimentación equilibrada y la estimulación cognitiva forman parte de los hábitos que pueden acompañar el bienestar cerebral.

Expertos en neurología también destacan la importancia de revisar algunas costumbres que pueden afectar negativamente al organismo con el paso de los años. Entre ellas aparece el consumo de alcohol, especialmente a partir de los 65 años.

La recomendación se vincula con el efecto que tiene esta sustancia sobre el sistema nervioso y con la importancia de adoptar una mirada preventiva durante la vejez.

Qué recomiendan evitar después de los 65 años

Entre las conductas que generan especial atención se encuentra el consumo de alcohol durante la vejez.

El alcohol actúa sobre el sistema nervioso y su consumo puede tener diferentes efectos sobre la salud. Por eso, algunos especialistas recomiendan evitarlo o reducirlo especialmente en las personas mayores, teniendo en cuenta además que el organismo puede procesarlo de manera diferente con el paso de los años.

Esta recomendación forma parte de un enfoque preventivo y no significa que dejar de beber pueda garantizar que una persona nunca desarrollará demencia u otro trastorno cognitivo.

La salud cerebral depende de múltiples factores, entre ellos la genética, las enfermedades existentes, la actividad física, la alimentación, el descanso y otros hábitos sostenidos durante el tiempo.

Evitar el consumo de alcohol es una de las recomendaciones vinculadas con el cuidado de la salud cerebral durante la vejez.

Evitar el consumo de alcohol es una de las recomendaciones vinculadas con el cuidado de la salud cerebral durante la vejez.

Qué hábitos ayudan a cuidar la memoria

Mantener el cerebro activo es uno de los aspectos que los especialistas suelen destacar cuando se habla de envejecimiento saludable.

Leer, aprender información nueva, recordar datos, resolver desafíos y realizar actividades que demanden concentración son algunas maneras de mantener activa la memoria y otras capacidades cognitivas.

A esto se suma un estilo de vida saludable. La actividad física regular, una alimentación variada y el descanso suficiente contribuyen al cuidado integral del organismo.

También es importante controlar la salud visual y auditiva, ya que las dificultades en estos sentidos pueden afectar la interacción con el entorno y la recepción de información.

La actividad física, el descanso y la estimulación de la memoria forman parte de los hábitos asociados a un envejecimiento saludable.

La actividad física, el descanso y la estimulación de la memoria forman parte de los hábitos asociados a un envejecimiento saludable.

La importancia de mantener un estilo de vida saludable

No existe una única medida capaz de garantizar un envejecimiento sin problemas de memoria. Sin embargo, mantener hábitos saludables puede contribuir al cuidado de la salud general y cerebral.

Una rutina que combine movimiento, descanso, alimentación equilibrada y actividades que estimulen las capacidades cognitivas puede resultar beneficiosa durante la adultez y la vejez.

Además, ante cambios persistentes en la memoria, la orientación o la capacidad para realizar tareas habituales, resulta importante consultar con un profesional de la salud. Una evaluación permite determinar si se trata de olvidos frecuentes o de modificaciones que requieren seguimiento.

Los olvidos no siempre significan deterioro cognitivo

Con el paso del tiempo pueden aparecer pequeños olvidos en la vida cotidiana. Sin embargo, no todos tienen el mismo significado ni necesariamente indican un deterioro de las funciones cognitivas.

La atención cumple un papel fundamental en la memoria. Si una persona está distraída cuando recibe una información, puede suceder que posteriormente no consiga recordarla porque nunca la incorporó correctamente.

Por ejemplo, olvidar ocasionalmente dónde quedaron las llaves puede formar parte de situaciones habituales. En cambio, los cambios persistentes que interfieren con las actividades cotidianas requieren una evaluación profesional.

Por eso, un olvido aislado no alcanza para determinar que existe un problema cognitivo. La frecuencia, la evolución y el contexto son aspectos importantes para analizar cada caso.

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