Cómo hacer para que la lavanda crezca más en primavera: el truco clave para que se vea más tupida

Con la llegada de la primavera, la lavanda retoma su crecimiento y puede desarrollar nuevos brotes si recibe las condiciones adecuadas. Hay un cuidado sencillo que ayuda a estimular una planta más compacta, saludable y con mayor cantidad de flores.

Cómo hacer para que la lavanda crezca más en primavera: el truco clave para que se vea más tupida.

Cómo hacer para que la lavanda crezca más en primavera: el truco clave para que se vea más tupida.

La lavanda es una de las plantas aromáticas más elegidas para jardines, balcones y terrazas. Además de sus flores violetas y su característico aroma, es una especie relativamente resistente y puede crecer muy bien durante la primavera.

Sin embargo, para conseguir una lavanda más frondosa no alcanza solamente con regarla. Durante esta época del año es importante prestar atención a la cantidad de luz, el drenaje del sustrato y, especialmente, a la poda.

El secreto para que la lavanda crezca más en primavera

Uno de los cuidados más importantes es realizar una poda ligera, especialmente si la planta quedó con ramas largas, débiles o desordenadas después del invierno.

La idea no es cortar la planta de manera drástica, sino retirar las partes secas y recortar ligeramente las puntas de los tallos. Esto ayuda a mantener una forma más compacta y favorece que la planta produzca nuevos brotes desde las zonas que todavía están verdes.

Es importante evitar cortar demasiado profundo sobre la madera vieja, ya que la lavanda puede tener dificultades para volver a brotar desde esas partes.

Mucho sol para estimular el crecimiento

La lavanda necesita varias horas de luz solar directa para desarrollarse correctamente. Durante la primavera, conviene ubicarla en el sector más luminoso del balcón, patio o jardín.

Una buena exposición solar también favorece una planta más compacta y ayuda a que produzca una floración abundante.

Si está cultivada en maceta y se encuentra en un lugar muy sombrío, puede crecer de manera más débil y desarrollar tallos largos en busca de luz.

El riego: menos es más

Uno de los errores más frecuentes con la lavanda es regarla demasiado.

Aunque durante la primavera comienza a crecer con mayor intensidad, la planta tolera mejor cierta sequedad que un sustrato permanentemente húmedo. Lo recomendable es comprobar que la tierra esté seca antes de volver a regar.

También es fundamental que la maceta tenga agujeros de drenaje para que el exceso de agua pueda salir rápidamente.

Un sustrato que drene bien

Para que las raíces se desarrollen correctamente, la lavanda necesita un suelo suelto y con buen drenaje.

Si está en maceta, puede utilizarse un sustrato para plantas aromáticas o combinar tierra con materiales que mejoren el drenaje. El objetivo es evitar que el agua quede acumulada alrededor de las raíces.

Un sustrato demasiado compacto y húmedo puede favorecer problemas en las raíces y terminar afectando el crecimiento.

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