El jueves 24 de julio será luna nueva, es decir, el momento en que la Luna se alinea entre la Tierra y el Sol, por lo que su cara visible no refleja luz solar. En esta fase, el cielo se presenta más oscuro que nunca, lo que convierte a la noche del jueves en una excelente oportunidad para observar estrellas o disfrutar de lluvias de meteoros como las Delta Acuáridas, que alcanzan su pico justo a fin de mes.
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En los días previos, la Luna irá menguando: el lunes 21 se verá apenas un 14% de su superficie iluminada, mientras que el martes y el miércoles su brillo será aún menor, hasta desaparecer por completo el jueves. Saldrá de madrugada y se pondrá por la tarde, con horarios que se corren día a día. Esto hace que su presencia pase prácticamente desapercibida para quienes no madrugan.
Portada Luna llena santa fe desde la camara de aire.jpg
Después del jueves, la Luna entrará en fase creciente. El viernes 25 y sábado 26 se mostrará como una delgada media luna al atardecer, y el domingo 27 ya alcanzará cerca del 30% de iluminación, visible en el cielo durante gran parte de la noche. A medida que avance la semana siguiente, su presencia se hará cada vez más evidente.
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Como dato curioso, la distancia entre la Luna y la Tierra también cambia día a día. A comienzos de esta semana, el satélite está a más de 380.000 kilómetros, pero hacia el domingo se acercará a los 368.000 km. Esto se debe a que su órbita es elíptica, por lo que no siempre está a la misma distancia de nuestro planeta.