Con 10.000 hectáreas implantadas, 400 productores y una producción anual de 3.000 toneladas, el sector ingresa en una etapa donde la productividad define su sostenibilidad. Mientras los rindes promedio siguen lejos del potencial del cultivo, provincias como Santa Fe avanzan en la organización sectorial y la articulación industrial para capitalizar la demanda externa.