La incidencia del cambio climático en la sequía que desde hace dos años azota a la región y en la bajante extrema del Paraná no está clara para los científicos, que apuntaron mucho más a la variabilidad natural del clima que a razones antropogénicas (generadas por el humano) a la hora de buscar las razones que ayuden a entender la situación que desde agosto de 2019 atraviesa el gran río de llanura.
Así lo explicaron tanto Juan Rivera como Carolina Vera, dos de los expertos argentinos que participaron de la elaboración del megainforme global sobre clima que hace pocas semanas difundió el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), el organismo de Naciones Unidas que sigue de cerca el calentamiento del planeta desde hace años.
“En el caso de la sequía no habría una relación concluyente entre el cambio climático o una componente antropogénica y la ocurrencia de este período de falta de lluvias y de bajante”, dijo Rivera. Vera, por su parte, explicó que hasta el momento “no hay evidencias que el cambio climático producido por las influencias humanas haya contribuido a la ocurrencia de bajantes en el Paraná”.
Leer más ► El INA moderó sus proyecciones sobre la bajante del río Paraná en Santa Fe
Variabilidad natural, la clave
Rivera, doctor en Ciencias de la Atmósfera, dijo que si bien se da por sentado que todo evento extremo tiene relación con el cambio climático y el incremento de la temperatura global originado por razones antropogénicas (la acción humana), en relación a la bajante del Paraná no sería el caso, ya que el dominio de la variabilidad interanual parecería ser la causa del período de sequía. “No podría descartar que hubiera una pequeña contribución de la señal antropogénica en un incremento en la severidad de la ocurrencia de la sequía, pero para cuantificar eso de manera precisa hay que hacer un estudio de atribución y en todo caso aparentemente tendría una componente muy pequeña, del orden del 10%. No podría precisar una cifra respecto al rol del cambio climático en la severidad y en la ocurrencia de la sequía y la bajante”.
Vera, actualmente jefa de gabinete del Ministerio de Ciencia de la Nación, avanzó por el mismo camino que su colega: "El reporte del IPCC plantea como síntesis para el sudeste de Sudamérica que hay aumentos observados en precipitaciones severas y que son significativos, pero no hay acuerdo en tendencias observadas para sequías agrícolas, ecológicas e hidrológicas, no hay un signo claro".
El papel de La Niña
Para Rivera, la recurrencia de períodos de anomalías de temperaturas superficiales del mar en la zona del océano Pacífico tropical, por debajo de los valores normales y asociados a La Niña, ha sido el factor principal que desencadenó esta sequía. “Si bien después el evento se disipó, las aguas del Pacífico tropical se mantuvieron más frías con temperaturas por debajo de las normales”, dijo, para agregar que además hay ahora proyecciones estacionales que indican una resurgencia de La Niña durante la primavera.
El investigador destacó que pareciera entonces que es la variabilidad interanual o natural asociada a estos períodos de variaciones las responsables de la sequía, mientras que el cambio climático “no parecería estar jugando un papel significativo”.
Un futuro más lluvioso
Los científicos destacaron que, según el informe del IPCC, las proyecciones indican para la región de la cuenca del Plata que los impactos más graves del calentamiento global no serían las sequías extremas, sino más bien las precipitaciones extremas e intensas con acumulados muy importantes en cortos períodos de tiempo. Eventos que se harían más frecuentes y que impactarían bajo la forma de un incremento en el total anual de precipitaciones.
Vera puntualizó que no hay muchas publicaciones con escenarios futuros sobre sequías hidrológicas o bajantes de los ríos, pero si existen proyecciones que anticipan que tanto las lluvias como los caudales tendrán tendencia a aumentar, principalmente en la porción media y sur del rio. En cambio, en la porción norte, la que corresponde a Brasil, hay escenarios de calentamiento a futuro que si vaticinan probabilidades que aumente la sequía.
La experta agregó que tampoco se puede descartar que la influencia humana sobre el clima no tenga ninguna impacto en las bajantes. “Si bien parece que esta bajante se produce por variabilidad climática natural hay otros aspectos del cambio climático que pueden influenciar de manera negativa, por ejemplo si hay aumento de la temperatura habrá mayor evaporación del agua que está en los suelos y entonces salir de una bajante como esta, con temperaturas más altas, puede ser más difícil”, apuntó.
Informe con foco regional
El informe del IPCC difundido hace un par de semanas es el fruto de un proceso de tres años del que participaron 234 investigadores de todo el mundo, entre los cuáles estuvieran Rivera y Vera. De ese total un 28% son mujeres y un 30% son “nuevos”. Se revisaron unas 14.000 publicaciones, lo que permitió actualizar la información que ya existía, y se sumaron más escenarios de emisiones para cubrir mejor todas las posibilidades. Además, se puso el foco en las regiones, ya que el 30% del reporte tiene resultados relevantes disgregado por regiones en cada continente.
Así lo señaló la experta Maisa Rojas, para quien América Latina es una región “con menos información históricamente” al tener comunidades científicas más pequeñas y publicar menos, lo que generó una subrepresentación en los informes globales.
Temas






Dejá tu comentario