La contaminación por plásticos es un problema creciente que no perdona a ninguno de los grandes ecosistemas del planeta Tierra. Si bien, hasta ahora, la lupa estaba puesta sobre todo en los océanos, nueva información revela que los suelos, más que nada los que se usan para agricultura y ganadería, también están contaminados con esas micropartículas, lo que pone en riesgo tanto la seguridad de los alimentos como al propio ambiente. Así se desprende del informe “Evaluación de los plásticos agrícolas y su sostenibilidad: un llamado a la acción”, difundido esta semana por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La producción anual mundial de productos químicos industriales se ha duplicado desde principios del siglo XXI y en la actualidad es de aproximadamente 2.300 millones de toneladas, y se prevé que aumentará un 85% desde ahora hasta 2030. Esto significa que la producción de basura también crece: al día de hoy, se generan en el mundo unos 2.000 millones de toneladas de desechos por año, una cifra que alcanzará los 3.400 millones de toneladas para 2050 a causa del crecimiento demográfico y la urbanización acelerada, más que nada en Asia.
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“Los sectores de producción agrícola y ganadera son los que más plástico usan con 10,2 millones de toneladas por año, seguidos por la pesca que utiliza 2,1 millones de toneladas de plástico anualmente” dice la investigación, que aclara que Asia es la región del mundo que mayor cantidad de plásticos usa en sus procesos productivos con casi la mitad de lo que se consume a nivel mundial.
Agricultura, sector sensible
Según el informe elaborado y difundido por la FAO, el uso de plaguicidas aumentó un 75% entre 2000 y 2017 y en 2018 se aplicaron unos 109 millones de toneladas de fertilizantes nitrogenados sintéticos en todo el mundo. “El empleo de plásticos en la agricultura ha aumentado notablemente en los últimos decenios: en la Unión Europea en 2019 se consumieron en ese ámbito 708.000 toneladas de plástico con fines distintos a los de embalaje”, señala el documento.
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En Argentina, según datos oficiales del ministerio de Ambiente de Nación, la acelerada tecnificación de la agricultura en las dos últimas décadas generó un aumento en el uso de insumos, entre ellos de agroquímicos. “Se estima que alrededor de 20 millones de envases vacíos, unas 17.000 toneladas de plástico, se generan cada año”. Muchos de esos envases no reciben el tratamiento apropiado y quedan en los campos o se venden de manera ilegal “representando un riesgo de contaminación directa e indirecta tanto al ambiente como a la salud”.
Uno de los riesgos ambientales más graves de los envases vacíos de agroquímicos es su reutilización indebida. Por eso existe una ley de presupuestos mínimos para la Protección Ambiental de los Envases Vacíos de Fitosanitarios cuyo objetivo es regular la gestión de estos envases “de modo que no implique riesgos para la salud humana o animal y el ambiente”.
Graves consecuencias
Según la FAO la utilización cada vez más frecuente e intensiva del plástico como insumo para diferentes etapas de la cadena productiva agropecuaria “tiene una grave consecuencia para el medio ambiente y para la salud de las personas”, ya que, una vez usados, “los plásticos son difíciles de reciclar y muchos fragmentos tardan décadas en degradarse”. “Si terminan en la naturaleza son nocivos para la fauna y una vez se empiezan a desintegrar, los microplásticos se filtran en el suelo poniendo en riesgo el ecosistema”. Por ese motivo, la contaminación se ha convertido en uno de los principales desafíos a la hora de pensar en restaurar los ecosistemas, una acción clave para enfrentar la crisis climática.
¿Qué genera esta contaminación? La lista comienza por las actividades industriales y mineras y sigue por la gestión deficiente de la basura urbana, la extracción y el procesamiento de los combustibles fósiles, las prácticas agrícolas insostenibles y el transporte.
“La contaminación del suelo atraviesa todas las fronteras y pone en peligro los alimentos que comemos, el agua que bebemos y el aire que respiramos” dijeron los expertos convocados por Naciones Unidas, que advirtieron que la degradación ambiental generalizada causada por este tipo de contaminación “está empeorando por las demandas cada vez mayores de los sistemas agroalimentarios e industriales y al aumento de la población mundial”.
Remediación
Desde Naciones Unidas explicaron que hacen falta “medidas urgentes” para, al menos, ralentizar esta tendencia creciente hacia la contaminación de los suelos. En ese punto, la FAO pronosticó que la contaminación del suelo y del medio ambiente “seguiría empeorando”, a menos que haya un cambio drástico en los modelos de producción y consumo, así como un mayor compromiso político. Además, agregaron que la pandemia “intensificó la generación de desechos”.
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